La informática en las series de TV

Queremos aprovechar este post para despedirnos hasta septiembre y recomendaros algunas series de televisión relacionadas con la informática para pasar un mes de agosto más relajados que esperamos que sean de vuestro interés.

Evidentemente, podríamos empezar por recomendaros la icónica serie The IT Crowd (también conocida como Los informáticos en España), que es una serie que se centra en el día a día de tres miembros de un departamento informático de una ficticia compañía situada en Londres y que se emitió entre 2006 y 2010 (tuviendo un episodio final en 2013). Se trata de una comedia, en la que la ubicación del departamento informático en un desordenado, sucio y caótico sótano contrasta con las fantásticas vistas que disfruta el resto de la organización. Los protagonistas desprecian a la compañía por depender de sus conocimientos tecnológicos y a su vez son despreciados por el resto de sus compañeros.

Aunque The IT Crowd es la serie que nos viene a la cabeza cuando nos preguntamos sobre series existentes relacionadas con el mundo de la informática, también queremos recomendaros un par de series más que actualmente están en emisión:

  • Silicon Valley. Esta serie que empezó a emitirse en 2014 (este mes de junio acabó la tercera temporada) sigue el día a día de un grupo de ingenieros ‘nerds’ que intentan sobrevivir en la meca de los emprendedores tecnológicos, Silicon Valley, donde los que más triunfan a veces son quienes peor saben manejar el éxito. Concretamente, se centra en Richard, un tímido programador informático que vive con sus amigos en casa de un millonario extravagante que les deja vivir allí a cambio de beneficiarse del 10% de sus respectivos proyectos. Cuando Richard da con un algoritmo de compresión que podría revolucionar el mundo digital, se ve obligado a elegir entre la oferta millonaria de una ambiciosa empresa capitalista y la de una fundación que aboga por la investigación. La serie ha obtenido 3 nominaciones a los Critics’ Choice Television Awards y 5 nominaciones a los Premios Emmy.
  • Mr. Robot. Esta serie que empezó a emitirse en 2015 (actualmente se está emitiendo la segunda temporada) sigue los pasos de Elliot, un joven programador que trabaja como ingeniero de ciberseguridad de día y como hacker/justiciero de noche. Pero ser un genio tiene un precio: Elliot sufre un trastorno de ansiedad social que le hace un bicho raro. Retraído, obsesivo y paranoico, su única manera de conectar con la gente es hackeando sus vidas. Enseguida se le plantea un dilema cuando el líder de un grupo de piratas informáticos llamado fsociety le ficha para que destruya la empresa que se supone tiene que proteger. Impulsado por sus creencias personales, Elliot se debate entre aprovechar o no la oportunidad de hundir a los directivos de las multinacionales que él considera que están controlando -y echando a perder- el mundo. La serie está repleta de curiosidades relacionadas con el mundo de la informática, como el nombre del pez de Elliot, que se llama Qwerty (las primeras letras de un teclado), o los títulos de los episodios, que simulan nombres de archivos encriptados. La serie ha sido galardonada con dos Globos de Oro, a mejor actor de reparto y a mejor serie de drama.

¡Esperamos que nuestras recomendaciones sean de vuestro agrado y que paséis un buen mes de agosto! ¡Nos vemos a la vuelta en septiembre!

 

Fotografía y smartphones: 10 accesorios para sacar las mejores fotos este verano

Tiempo de vacaciones, tiempo de compartir buenos momentos y de capturarlos en fotos. Los viajes, las zambullidas en el mar, los encuentros con amigos en el chiringuito, las reuniones familiares, los primeros castillos de arena de los hijos, todo esto y más es objeto de las cámaras, y sobre todo de las cámaras de los smartphones. Ahora que hay mucha gente aficionada a la fotografía y a perfeccionar la calidad y la creatividad de sus fotos, el experto en fotografía Antoni Marín, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC, recomienda diez accesorios para el móvil, muy adecuados para viajes y vacaciones de todo tipo.

Palo selfie. Flickr / R4vi (CC)

Palo de selfie. Flickr / R4vi (CC)

  1. Funda impermeable. Para aquellos que están decididos a probar este año el paddle surf o que les encanta sacarse fotos con sus amigos en el mar y quieren evitar que entre agua en el móvil, hay una solución barata para protegerlo (eso sí, durante un tiempo y a una profundidad limitados): fundas impermeables o cajas estancas.
  1. Lentes. Los móviles cada vez tienen cámaras con más megapíxels, pero les falta mejorar su zoom digital. Como solución se pueden incorporar lentes externas: desde una óptica gran angular que permita abrir más el encuadre (para fotos de grupo, por ejemplo) hasta una óptica macro para sacar fotos de muy cerca (plantas o insectos).
  1. Fotómetro. Esta herramienta mejora la calidad de las fotos porque permite medir la luz existente en una escena y calcular la exposición correcta de ésta. Existen pequeños accesorios que solo hace falta conectarlos a la entrada de los auriculares del móvil.
  1. Estabilizador. Si se desea realizar un vídeo de las mejores vacaciones de la vida y evitar que las imágenes en movimiento vibren sin control, hay miniestabilizadores que ayudan a conseguir el resultado deseado.
  1. Micrófono. Para grabar vídeos con un sonido de calidad se puede recurrir a pequeños micrófonos inalámbricos que funcionan con Bluetooth y con una gran autonomía de batería.
  1. Palo de selfie. Es imprescindible para los que viajan solos, para sacar fotos con la familia o hacer realidad fotos creativas sin grandes acrobacias. Los hay muy completos (ligeros, con disparador, etc.), aunque hay otros que, sin reunir todas estas prestaciones, son ideales para ir a la playa porque son resistentes al agua salada.
  1. Trípode. Este accesorio ayuda a tener un encuadre estable y con la inclinación deseada. Los minitrípodes con brazos articulables son muy aconsejables por su tamaño y porque pueden agarrarse a cualquier superficie.
  1. Pack de cargadores. En el mercado se encuentran paquetes muy útiles que incorporan un cargador para el coche, un cargador de viaje y una batería externa de reserva, entre otros accesorios. Hay que recordar que, según el destino, habrá que conseguir un adaptador para el enchufe.
  1. Impresora para smartphones. Hay personas a quienes les gusta regalar una foto como recuerdo o que no pueden esperar a verla impresa al volver de vacaciones. Para estos casos existen impresoras pequeñas y portátiles.
  1. Proyector para móviles. Y, para aquellos que quieren compartir su reportaje de fotos o vídeos en una fiesta o encuentro familiar, hay miniproyectores que pesan poquísimo y caben en un bolsillo. Es un accesorio que permite proyectar la imagen en la pared o una superficie similar.

Antoni Marín, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC, coordina el área de fotografía y vídeo digital del Graduado en Multimedia. Su área de interés se centra en el uso del video en la red, en especial en el campo del desarrollo de programas y aplicaciones con contenidos audiovisuales.

Empresas ágiles

Las empresas de todos los sectores están importando últimamente modelos de gestión basados en la organización de la informática en la empresa y, en particular, en las organizaciones cuyo producto es la informática: negocios de internet, fabricantes de software, gestores de plataformas de contenidos o de infraestructura. No sé si es una buena idea, si se tiene en cuenta que los informáticos no son especialmente “organizados”, jeje. Como decía Cusumano, una cosa es hacer software y otra cosa es gestionar una empresa de software.

De hecho, primero fue al revés: la informática copió la estructura estandarizada y predecible de los procesos industriales, el famoso PDCA, mediante sistemas de gobierno como COBIT, ITIL o CMMi. Era una forma de intentar superar, con moderado éxito, las organizaciones funcionales clásicas basadas en silos de expertise: los de desarrollo, los de infraestructura, los de operaciones, los de atención al usuario…;  los de SAP, los de Siebel, los de Java, etc.

Muchas organizaciones empezaron a trabajar por proyectos o, al menos, la forma proyecto servía para gestionar iniciativas de compañía más transversales y complejas. Aunque en realidad la gestión de proyectos venía de las empresas industriales: un proyecto es la creación de una planta de producción, un barco o un puente. Los modelos de gobierno de gestión de proyectos, como PMBoK, se usan en las ingenierías y en los departamentos de informática. Como dijimos aquí una vez, la gestión de proyectos no es construir buen software o hacer un puente que no se caiga (que también) sino que es una profesión en sí misma, con reglas, procedimientos, criterios de admisión, métricas y habilidades propias.

En el nuevo contexto económico y corporativo, más digital e informatizado, pero también más impredecible y desesperado, las empresan miran a la tecnología no sólo como una condición para el éxito de su transformación empresarial, sino también para escalar modelos de diseño organizativo que la informática ha probado antes. Las compañías aspiran a ser ágiles o bimodales: necesitan el músculo y la seguridad para manejar su negocio sin fallos y necesitan a la vez la rapidez de respuesta, el derecho al error y las estructuras planas y colaborativas que reclaman los proyectos de creatividad e innovación.

Aquí hemos publicado algunas cosas sobre metodologías ágiles. Y acabo de dirigir, con José Julio López, el trabajo final de uno de nuestros estudiantes de Máster, Alexandre Maravilla, que es un método para gestionar proyectos ágiles de business intelligence.

En su artículo clásico y premiado sobre el diseño de nuevos modelos organizativos que sirvan para acelerar la innovación y el crecimiento, Kotter (2012) dice que las empresas tienen “sistemas operativos” (sic), formados por jerarquías, procesos y sistemas de premios que conforman una cultura. Kotter aboga por la necesidad de trabajar con dos sistemas operativos a la vez: uno que soporta los procesos clave del negocio, “lo permanente” de la empresa; y otro, modelado conforme a los principios ágiles, o lean, dirigido al diseño y la implantación de la estrategia (en la informática, y en la empresa). “Una organización, dos estructuras”.

Jim Highsmith, uno de los autores del “manifiesto Ágil“, va un paso más allá. Las empresas, como los desarrolladores de software, aspiran a responder rápidamente a los retos de la competencia y de los clientes y, a la vez, hacerlo con los menores costes posibles. La eficiencia en costes y la capacidad de respuesta parecen dos objetivos complementarios, pero no lo son en realidad. Uno se consigue necesariamente a costa del otro: hay una compensación, lo que en inglés llaman trade-off. Más de lo uno es siempre menos de lo otro.

Su solución, bastante lean, es que para que ésto funcione uno de los dos debe ser el motor (el driver, el objetivo), y el otro debe ser la limitación (una restricción, constraint). Todas las organizaciones necesitan manejar ese desequilibrio, como criterio de diseño: aguien empuja, alguien recoge, como en la navegación a vela. “Las restricciones”, dice, “ayudan a conducir las compañías, pero son diferentes de los objetivos y no deben confundirse”. (¡Un procedimiento no es un objetivo de empresa; es sólo un procedimiento! De la misma manera que un desarrollo ágil de software no se puede “controlar” o, al menos, no se puede controlar como siempre.) “La capacidad de respuesta (responsiveness) es una estrategia de negocio. La agilidad y adaptabilidad permiten alcanzar esa estrategia”. El libro de Highsmith se llama Adaptive Leadership y os lo recomiendo como lectura de verano.

¡Menos management y más leadership!, reclama Kotter para las empresas que se quieran “ágiles”. Aquí discutimos sobre ésto hace unos meses.

 

Las TIC en el sistema de evaluación: proyecto TeSLA

Posiblemente todos estamos de acuerdo en que las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) representan uno de los fenómenos más relevantes desde la revolución industrial. Es más, de acuerdo a los expertos, son la base sobre la que se sustenta la sociedad de la información.

En consecuencia, las TIC también desempeñan un papel fundamental en los procesos educativos, puesto que han posibilitado un amplio abanico de alternativas de aprendizaje. Una de las más importantes, como bien sabemos todos los que integramos la comunidad UOC, es la posibilidad de ofrecer educación universitaria en línea.

También conocemos las ventajas de la educación en línea: facilita el acceso a la educación más allá de las barreras temporales y espaciales, ayuda a flexibilizar y personalizar el proceso de aprendizaje y permite la adquisición de competencias digitales que son necesarias para el desarrollo personal y profesional, entre otras.

Pero también existen retos que es necesario afrontar. Posiblemente, uno de los más relevantes es la necesidad de disponer de mecanismos que garanticen una evaluación en línea fiable (a efectos de identificación y verificación de autoría) de los estudiantes. Disponer de estos mecanismos potenciarán aún más, si cabe, las ventajas que acabamos de describir.

A día de hoy –y especialmente en formación reglada–, las instituciones educativas, en general, todavía dependen, en última instancia, de un sistema de evaluación tradicional, habitualmente basado en pruebas de evaluación presenciales, como en el que han participado nuestros estudiantes hace unas semanas –por cierto, con unos muy buenos resultados, hecho por el cual les felicitamos–.

La realización de estas pruebas de evaluación presenciales es el mecanismo más comúnmente aceptado por el sistema universitario, las agencias de calidad y la propia sociedad, para acreditar de forma fiable los conocimientos y competencias adquiridos por los estudiantes. No obstante, hay muchos estudiantes que simplemente no pueden asistir (o tienen serias dificultades) a realizar estas pruebas de evaluación presenciales.

Actualmente, existen tecnologías –el reconocimiento facial, el reconocimiento de voz, los patrones de teclado o el antiplagio– en un estado de desarrollo suficientemente maduro que pueden ser usadas para identificar al estudiante y verificar la autoría de las actividades de evaluación que éste entrega.

Estas tecnologías, convenientemente integradas de acuerdo a criterios educativos, pueden permitir la construcción de un sistema de evaluación en línea en diferentes momentos del aprendizaje, que cumpla con los principios éticos y legales que se puedan derivar, como sería el caso de la protección de datos, y que esté adaptado a estudiantes con necesidades educativas especiales.

Precisamente, éste es el objetivo del proyecto de innovación e investigación TeSLA  (Adaptive Trust-based e-assessment System for Learning) financiado por la Comisión Europea dentro del programa marco europeo Horizon 2020.

Este proyecto, liderado por la UOC, empezó el pasado mes de enero y tiene una duración de tres años. TeSLA está formado por dieciocho organizaciones expertas de doce países (España, Bélgica, Países Bajos, Bulgaria, Reino Unido, Turquía, Finlandia, Alemania, Francia, México, Suiza y Portugal), entre las cuales hay ocho universidades –tanto presenciales como en línea–, tres agencias de calidad, cuatro centros de investigación y tres empresas tecnológicas.

Parte del equipo TeSLA durante la reunión de arranque (kick-off) del proyecto en Barcelona (enero de 2016).

Parte del equipo TeSLA durante la reunión de arranque (kick-off) del proyecto en Barcelona (enero de 2016).

En el caso de la UOC, en el proyecto TeSLA participan profesores de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación (Ana E. Guerrero –quien además es la coordinadora del proyecto–, Mercè Boixadós y Adriana Ornellas) y profesores de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación (David Bañeres, Xavier Baró, Josep Prieto y M. Elena Rodríguez), además de personal de gestión (Israel Conejero y Daniel Molina), e investigadores expertos del ámbito de la educación (Ingrid Noguera) y la informática (David Gañán y Francesc Santanach).

Si bien esto es cierto desde un punto de vista oficial, el proyecto TeSLA va mucho más allá. Es imposible concebir su viabilidad y éxito sin la participación e implicación activa de todas las personas que conformamos la comunidad UOC: los profesionales que integran el personal de gestión, los profesores responsables de las asignaturas, los profesores colaboradores (consultores), tutores y, especialmente, nuestros estudiantes.

En el proyecto hay previstos la realización de una serie de pilotos, el primero  de los cuales tendrá lugar durante el primer semestre del próximo curso académico. Se espera que en dicho piloto participen alrededor de unos 600 estudiantes de las ocho universidades participantes en el proyecto. De esos 600 estudiantes, unos 100 serán de la UOC.

La participación en el piloto será voluntaria, y os podemos avanzar que se tratará de estudiantes de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación. Estamos convencidos de que contaremos con su complicidad y colaboración, en base a nuestra experiencia previa en diferentes proyectos de investigación e innovación docente. En septiembre se realizará la comunicación oficial, y os iremos informando de los avances. Por ahora, es momento de descansar y disfrutar de las vacaciones.

M. Elena Rodríguez es profesora de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC y forma parte del proyecto TeSLA, participando en tareas que se centran en el diseño del sistema TeSLA y en el desarrollo de pruebas piloto en asignaturas de la UOC. Licenciada en informática por la UPC y doctorada por la Universidad de Alcalá, sus áreas de conocimiento e investigación incluyen las bases de datos y la ingeniería de ontologías para el desarrollo de sistemas de e-learning basados en estándares.

El futuro de la conducción autónoma

La actualidad de la conducción autónoma viene marcada, sin lugar a duda, por el trágico accidente mortal que tuvo un modelo Tesla con el modo de conducción autónoma activado. Dicho accidente tuvo lugar el pasado 7 de mayo en Estados Unidos (aunque no se supo hasta el pasado 30 de junio) después de más de 210 millones de quilómetros recorridos por este modelo de coche. En esta entrada del blog no queremos entrar en el debate de quien es el culpable del accidente, sinó analizar la situación actual por la que pasa el sector de la automoción y qué problemas técnicos y éticos nos continuaremos encontrando en su desarrollo.

Conducción del Tesla Model S con el Autopilot activado.

Conducción del Tesla Model S con el Autopilot activado.

En primer lugar, dejadme hacer una introducción al modelo de coche en cuestión. Se trata del Tesla Model S, que incluye un sistema de piloto automático desde octubre de 2014. Incluye un radar frontal, 12 sensores ultrasónicos que detectan objetos hasta 488 cm alrededor del coche en todas direcciones y velocidades, una cámara frontal y un sistema de asistencia a la frenada controlado digitalmente. El sistema permite:

  • Mantenerse dentro de un carril
  • Cambiar de carril activando el intermitente correspondiente
  • Gestionar la velocidad leyendo las señales verticales de limitación de velocidad
  • Mantener la velocidad y la distancia con el vehículo de delante
  • Control de velocidad de crucero dependiente del tráfico
  • Evitar choques frontales, laterales y salidas de la carretera dentro de lo posible
  • Reducir la velocidad ante una posible colisión por alcance

Cabe decir que la U.S. National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA), la administración norteamericana para la seguridad vial, define 5 niveles de autonomía para vehículos:

  • Nivel 0: El vehículo no dispone de ninguna autonomía y todo el control recae sobre el conductor.
  • Nivel 1: El sistema incluye alguna función de control como, por ejemplo, un control de estabilidad automática o un sistema de asistencia a la frenada.
  • Nivel 2: El sistema incluye al menos dos funciones de control primarias (como las del nivel 1) pero que son diseñadas para trabajar conjuntamente. Un ejemplo sería el control de velocidad de crucero en combinación del sistema para mantenerse dentro de un carril.
  • Nivel 3: Los vehículos con este nivel de autonomía permiten al conductor ceder el control del vehículo bajo ciertas condiciones de tráfico o ambientales con monitorización de cambios que requieran que sea el conductor quien retome de nuevo el control del vehículo.
  • Nivel 4: Se trata del nivel de autonomía completa, en el que el conductor indica la destinación pero no se espera que el control del vehículo dependa del conductor en ningún momento del trayecto. El vehículo está diseñado para controlar todas las funciones de conducción y monitorizar las condiciones de la carretera.

Aunque el autopiloto del modelo S de Tesla se encuentra clasificado como nivel 2, está claro que la inclusión de todo este hardware que incluye cámara y sensores, permitirá obtener unos datos que pueden ser muy útiles para analizar y desarrollar futuras actualizaciones del software que mejoren las prestaciones que ofrecen actualmente. Por ejemplo, gracias a los datos recogidos por los usuarios, se han hecho estudios como éste en el que se puede observar como la conducción automática consigue una localización del vehículo en el centro del carril con menor varianza de la que resulta de una conducción manual.

Por otro lado, cabe destacar y diferenciar la tarea que están desarrollando otras empresas para una conducción automática como Google. Mientras que es cierto que los coches Tesla recorren alrededor de 1.6 millones de quilómetres diariamente en comparación a los 2.25 millones de quilómetros que han recorrido en total los coches desarrollados por Google desde 2009, también lo es que el sistema de conducción automático diseñado por Tesla solamente funciona por autopistas mientras que Google está desarrollando pruebas en ciudades, haciendo que los trayectos sean mucho más desafiantes aunque sean más cortos. Otra diferencia importante radica en que Google está realizando las pruebas en manos de pilotos profesionales, mientras que los coches Tesla ya están al alcance de cualquier usuario. En esta última se explica la diferencia de quilómetros recorridos por uno y otro, pero también es verdad que a día de hoy aún es impensable tener un sistema funcionando como Tesla pero sin la restricción de su uso por autopistas. El diseño del vehículo que está desarrollando Google está claramente enfocado al que sería un vehículo con total autonomía sin ninguna interacción del conductor, perteneciendo al nivel 4 definido por la NHTSA.

Coche autónomo desarrollado por Google.

Coche autónomo desarrollado por Google.

Otras compañías como Toyota también están haciendo una importante inversión en el desarrollo de vehículos de conducción automática, como el desemborso de 1,000 millones de dólares en inteligencia artificial y robots para desarrollar nuevas tecnologías sobre el tema de transporte.

Otro elemento clave en los sistemas de conducción automática será, sin duda alguna, los avances que se están logrando en la comunidad científica de visión por computador gracias a la implementación de técnicas de deep learning con redes neuronales convolucionales para la construcción de modeles que permiten el reconocimiento de objetos y una segmentación semántica de las imágenes, tal y como se introdujo en este post anterior. A día de hoy ya se están desarrollando técnicas que puedan usarse para segmentar semánticamente vídeos, explotando de esta forma la redundacia temporal que existe entre los frames consecutivos que forman una secuencia de vídeo, permitiendo obtener modelos más precisos para el reconocimiento de objetos. Aquí os dejo un ejemplo de un trabajo actual que fue publicado el pasado 23 de junio.

Por último, también quisiera hacer hincapié en la opinión dada por Mark Halverson, CEO de la compañía de transporte automático Precision Autonomy  y miembro del IEEE Global Initiative for Ethical Considerations in the Design of Autonomous Systems, según el cuál la implementación de tecnologías vehicle-to-vehicle (V2V) facilitaría la reducción de accidentes ya que los vehículos podrían comunicarse entre ellos e informar unos a otros dando información sobre donde se dirigen (no tiene porque ser el destino, puede ser información intermedia como, por ejemplo, la trayectoria estimada los próximos 30 segundos), permitiendo así recalcular las trayectorias sabiendo la de los demás. Para ello, será necesario primero superar los problemas burocráticos que existen a nivel legal y donde un nuevo debate ético tendrá lugar.