¿Robótica Libre? Isaac Asimov vs Richard Stallman

[versió en Català]

Esta entrada trata sobre dos de los personajes destacados y de mayor influencia en diferentes épocas de mi vida. Por un lado, Isaac Asimov [1], autor de innumerables éxitos en el ámbito de la ciencia ficción y uno de los escritores cuyas obras  –tanto de ficción como de divulgación científica– devoré con mayor avidez durante mi etapa adolescente y los primeros años de vida adulta. Entre muchos otros motivos, Asimov es reconocido como “el padre de la robótica”, si bien su influencia en este ámbito se limita a “teorizar” sobre un futuro de coexistencia entre la humanidad y unos robots comparables, en cuanto a facultades cognitivas, a nosotros gracias a sus potentes “cerebros positrónicos”. Entre sus muchas obras centradas en este tema, quizá la más conocida sea la recopilación de relatos “Yo, robot” [2] donde se formulan las  famosas “tres leyes de la robótica” [3] (que posteriormente serían cuatro), las cuales se ilustran a través de un conjunto de historias intrigantes e ingeniosas sobre la interacción de robots y seres humanos en un escenario futuro.

Isaac Asimov.. Fuente : SAdreams @ DeviantArt - Licencia: CC BY-NC-ND 3.0

Isaac Asimov. Fuente : SAdreams @ DeviantArt – Licencia: CC BY-NC-ND 3.0

Por otro lado, Richard Stallman [4], el reconocido padre del movimiento del software libre, creador de la Free Software Foundation (FSF) [5] y del proyecto GNU [6], como ingeniero informático, impacta en toda mi carrera profesional y académica, tanto por cuestiones técnicas (gracias a la disponibilidad de programas libres de gran calidad) como filosóficas (¿debe ser libre todo el software?) La designación como director del Máster de software libre de la UOC entre los años 2002 y 2009, y el hecho de continuar como profesor responsable de varias de sus asignaturas, convierten a Stallman en una figura prominente en mi reciente trayectoria personal.

Richard Stallman. Fuente: chrys @ Wikipedia - Licencia: CC BY 2.0

Richard Stallman. Font: chrys @ Wikipedia – Llicència: CC BY 2.0

Eso me lleva a plantearme la pregunta siguiente: ¿existe algún tipo de vínculo o relación entre ambas figuras? Bueno, aunque sea superficial, la verdad es que sí que es posible encontrar algunas coincidencias. Si Asimov es el responsable de enumerar las cuatro leyes de la robótica (véase la tabla a continuación), empezando desde la cero hasta la tercera, Stallman, fundador de la FSF, es el ideólogo de la definición del software libre [7] basada también en cuatro principios o “libertades”, desde la cero hasta la tercera (reproducidas en la misma tabla).

Ley o Libertad

Robótica

(Asimov)

Software libre

(Stallman)

0 Un robot no puede hacer daño a la Humanidad o, por inacción, permitir que la Humanidad sufra daño. La libertad de usar el programa, con cualquier propósito
1 Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño. La libertad de estudiar cómo funciona el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera. El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.
2 Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la primera Ley (y la Ley 0). La libertad de redistribuir copias para ayudar a su prójimo.
3 Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o la segunda Leyes (y también con la Ley 0). La libertad de distribuir copias de sus versiones modificadas a terceros. Esto le permite ofrecer a toda la comunidad la oportunidad de beneficiarse de las modificaciones. El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.

Más allá de esta curiosidad o coincidencia numérica, ¿podemos establecer algún tipo de paralelismo o “enfrentamiento ficticio” entre ambos personajes? Pues bien, para empezar podemos afirmar que tanto las cuatro leyes de la robótica como las cuatro libertades del software libre persiguen un fin ético concreto, con unos principios filosóficos basados en el bien común, ya sea este la integridad de las personas y de la humanidad en el caso de Asimov, o la preservación de las libertades individuales para Stallman.

¿Estarían, pues, de acuerdo Stallman y Asimov en sus planteamientos respectivos? Para contestar a esta pregunta, permítanme un ejercicio mental e imaginemos, por un momento, a un Stallman que no se hubiese dedicado a desarrollar software sino a la creación de robots, dedicado y consagrado a la definición de la filosofía y los principios de la robótica libre.

¿Cómo serían las leyes (libertades) de la robótica libre, si Stallman se hubiera dedicado a la robótica en lugar del software? Creo que, en tal caso, podríamos encontrar algo parecido a esto:

-         Libertad 0: es la libertad de usar el robot, con cualquier propósito.

Esto incluiría dañar a toda la humanidad (incumplimiento de la Ley 0 de Asimov), eliminar a un vecino molesto (conflicto con la primera Ley), desobedecer las órdenes de un ser humano o ignorarlas (conflicto con la segunda Ley) o autodestruirse si es lo que al creador de robots le apetece (conflicto con la tercera Ley), entre muchas otras posibilidades.

-         Libertad 1: es la libertad de estudiar cómo funciona el robot, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera. El acceso a los esquemas de los circuitos y de la mecánica del hardware del robot y al código fuente de su software es una condición necesaria para ello.

Evidentemente puedo cambiar al robot para hacer lo que yo quiera y eso me permite incumplir, nuevamente,  las cuatro leyes de Asimov, si así lo deseo.

-         Libertad 2: La libertad de crear clones de un robot y redistribuirlos para ayudar a su prójimo.

No sé si Asimov estaría muy de acuerdo con esto. Seguramente el escritor vislumbró varios escenarios de futuro en que los fabricantes robots quedarían protegidos por patentes o alguna forma de propiedad intelectual que los haría incompatibles con esta libertad.

-         Libertad 3: La libertad de distribuir clones de sus versiones modificadas a terceros. Esto le permite ofrecer a toda la comunidad la oportunidad de beneficiarse de las modificaciones que usted haya realizado en su robot. El acceso los esquemas y al código fuente del robot es, nuevamente, una condición necesaria para ello.

No creo que Asimov pensase en este modelo de distribución de robots “tuneados”, sinceramente.

Parece, pues, que hemos encontrado un serio conflicto entre el futuro imaginado por uno de los autores más prolíficos y aplaudidos de la ciencia ficción con uno de los personajes más influyentes de la tecnología actual. ¿Cuántos de ustedes están leyendo este artículo usando Mozilla Firefox o un dispositivo Android, por ejemplo?

Sin embargo, como ya he comentado, ambos personajes perseguían como fin último el “Bien” en mayúsculas, cada uno interpretándolo en un contexto y un momento histórico diferentes. Para Asimov queda claro que el bien que hay que proteger, a toda costa, es el ser humano (primera Ley), o la humanidad (Ley cero) llevando el asunto al límite. Asimov predice un escenario concreto en que deben evitarse los conflictos entre humanos y robots. No es difícil imaginarse a los robots como usurpadores, en muchos casos, del bienestar de las personas, al reemplazar la mano de obra humana en actividades profesionales cada vez más sofisticadas. La manera de resolver este conflicto en sus historias es dotar a los humanos de un poder supremo sobre los robots, hasta el punto de que cualquier persona pueda ordenar a un robot su autodestrucción sin que éste tenga la opción de oponerse a obedecerla. Este escenario, evidentemente, peca de ingenuo. En un futuro donde se desarrollasen tales robots dotados de poderosas funcionalidades de inteligencia artificial en sus cerebros positrónicos, ¿qué impediría, por ejemplo, a los gobiernos construir versiones militares de estos robots para sus objetivos, obviando las leyes de Asimov diseñadas para proteger a las personas?

Por otro lado, el Stallman ficticio dedicado a la fabricación de robots buscaría como fin último proteger la libertad del creador, del ingeniero, de manera que sus homólogos pudieran estudiar los progresos de sus diseños y –¿por qué no?– mejorarlos si cabe. ¿Quiere esto decir que a Stallman no le preocupa el bienestar y la protección de las personas y de la humanidad? En absoluto. Stallman obviaría estas cuestiones dejándolas a discreción de los entornos legales de cada territorio. Las leyes serían, en última instancia, las encargadas de proteger a la ciudadanía mediante los sistemas establecidos con tal finalidad. Las leyes humanas, y no las incrustadas en la tecnología, son las que ahora nos prohíben circular más allá de ciertos límites de velocidad pese a que los vehículos puedan fácilmente superarlos. Los principios éticos y morales de una tecnología no se incrustan en el diseño de sus componentes mecánicos y electrónicos, sino que se fijan con los sistemas legales definidos a tal efecto.

Filosóficamente hablando, quizá se antoje menos inquietante, aunque más utópico, el futuro imaginario esbozado por Asimov, con unos robots limitados por diseño, que la más que plausible realidad alternativa plasmada en los principios y libertades del software, perdón, de la robótica libre de nuestro Stallman de ficción.

Referencias

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Asimov

[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Yo_robot

[3] http://es.wikipedia.org/wiki/Tres_leyes_de_la_rob%C3%B3tica

[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Stallman

[5] http://www.fsf.org/

[6] http://www.gnu.org/

[7] http://www.gnu.org/philosophy/free-sw.es.html

El Dr. David Megías Jiménez es profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación, coordinador del programa de doctorado en Tecnologías de la Información y de Redes, coordinador del grupo de investigación  K-ryptography and Information Security for Open Networks (KISON) y director adjunto del programa de doctorado en Sociedad de la Información y del Conocimiento del IN3.


Aquesta entrada tracta sobre dos dels personatges destacats i de més influència en diferents èpoques de la meva vida. D’una banda, Isaac Asimov [1], autor d’innombrables èxits en l’àmbit de la ciència ficció i un dels escriptors les obres del qual  –tant de ficció com de divulgació científica– vaig devorar amb més avidesa durant la meva etapa adolescent i els primers anys de vida adulta. Entre molts altres motius, Asimov és reconegut com “el pare de la robòtica”, si be la seva influència en aquest àmbit es limita a “teoritzar” sobre un futur de coexistència entre la Humanitat i uns robots comparables, quant a facultats cognitives, a nosaltres gràcies als seus potents “cervells positrònics”. Entre les seves moltes obres centrades en aquest tema, potser la més coneguda sigui la recopilació de relats “Jo, robot” [2] on es formulen les  famoses “tres lleis de la robòtica” [3] (que posteriorment serien quatre), les quals s’il·lustren a través d’un conjunt d’històries intrigants i enginyoses sobre la interacció de robots i éssers humans en un escenari futur.

Isaac Asimov.. Fuente : SAdreams @ DeviantArt - Licencia: CC BY-NC-ND 3.0

Isaac Asimov. Font:  SAdreams @ DeviantArt – Llicència: CC BY-NC-ND 3.0

D’altra banda, Richard Stallman [4], el reconegut pare del moviment del programari lliure, creador de la Free Software Foundation (FSF) [5] i del projecte GNU [6], com a enginyer informàtic, impacta en tota la meva carrera professional i acadèmica, tant per qüestions tècniques (gràcies a la disponibilitat de programes lliures de gran qualitat) com a filosòfiques (ha de ser lliure tot el programari?) La designació com a director del Màster de programari lliure de la UOC entre els anys 2002 i 2009, i el fet de continuar com a professor responsable de diverses de les seves assignatures, converteixen a Stallman en una figura prominent en la meva recent trajectòria personal.

Richard Stallman. Fuente: chrys @ Wikipedia - Licencia: CC BY 2.0

Richard Stallman. Fuente: chrys @ Wikipedia – Licencia: CC BY 2.0

Això em porta a plantejar-me la pregunta següent: existeix algun tipus de vincle o relació entre ambdues figures? Bé, encara que sigui superficial, la veritat és que sí que és possible trobar-hi algunes coincidències. Si Asimov és el responsable d’enumerar les quatre lleis de la robòtica (vegeu la taula a continuació), començant des de la zero fins a la tercera, Stallman, fundador de la FSF, és l’ideòleg de la definició del programari lliure [7] basada també en quatre principis o “llibertats”, des de la zero fins a la tercera (reproduïdes en la mateixa taula).

Llei o Llibertat

Robòtica

(Asimov)

Programari lliure

(Stallman)

0 Un robot no pot fer mal a la Humanitat o, per inacció, permetre que la Humanitat sofreixi dany. La llibertat d’usar el programa, amb qualsevol propòsit
1 Un robot no pot fer mal a un ésser humà o, per inacció, permetre que un ésser humà pateixi dany. La llibertat d’estudiar com funciona el programa, i canviar-ho perquè faci el que vostè vulgui. L’accés al codi font és una condició necessària per a això.
2 Un robot ha d’obeir les ordres donades pels éssers humans, excepte si aquestes ordres entressin en conflicte amb la primera Llei (i la Llei 0). La llibertat de redistribuir còpies per ajudar altri.
3 Un robot ha de protegir la seva pròpia existència en la mesura en què aquesta protecció no entri en conflicte amb la primera o la segona Lleis (i també amb la Llei 0). La llibertat de distribuir còpies de les seves versions modificades a altri. Això li permet oferir a tota la comunitat l’oportunitat de beneficiar-se de les modificacions. L’accés al codi font és una condició necessària per a això.

Més enllà d’aquesta curiositat o coincidència numèrica, podem establir algun tipus de paral·lelisme o “enfrontament fictici” entre tots dos personatges? Doncs bé, per començar podem afirmar que tant les quatre lleis de la robòtica com les quatre llibertats del programari lliure persegueixen una fi ètica concreta, amb uns principis filosòfics basats en el bé comú, ja sigui aquest la integritat de les persones i de la Humanitat en el cas d’Asimov, o la preservació de les llibertats individuals per a Stallman.

Estarien, doncs, d’acord Stallman i Asimov en els seus plantejaments respectius? Per contestar a aquesta pregunta, permetin-me un exercici mental i imaginem, per un moment, un Stallman que no s’hagués dedicat a desenvolupar programari sinó a la creació de robots, dedicat i consagrat a la definició de la filosofia i els principis de la robòtica lliure.

Com serien les lleis (llibertats) de la robòtica lliure, si Stallman s’hagués dedicat a la robòtica en lloc del programari? Crec que, en tal cas, podríem trobar alguna cosa semblat a això:

-         Llibertat 0: és la llibertat d’usar el robot, amb qualsevol propòsit.

Això inclouria danyar tota la humanitat (incompliment de la Llei 0 d’Asimov), eliminar a un veí molest (conflicte amb la primera Llei), desobeir les ordres d’un ésser humà o ignorar-les (conflicte amb la segona Llei) o autodestruir-se si és el que al creador de robots li ve de gust (conflicte amb la tercera Llei), entre moltes altres possibilitats.

-         Llibertat 1: és la llibertat d’estudiar com funciona el robot, i canviar-lo perquè faci el que vostè vulgui. L’accés als esquemes dels circuits i de la mecànica del maquinari del robot i al codi font del seu programari és una condició necessària per a això.

Evidentment puc canviar al robot per fer el que jo vulgui i això em permet incomplir, novament,  les quatre lleis d’Asimov, si així ho desitjo.

-         Llibertat 2: La llibertat de crear clons d’un robot i redistribuir-los per ajudar altri..

No sé si Asimov estaria molt d’acord amb això. Segurament l’escriptor va albirar diversos escenaris de futur en què els fabricadors robots quedarien protegits per patents o alguna forma de propietat intel·lectual que els faria incompatibles amb aquesta llibertat.

-         Llibertat 3: La llibertat de distribuir clons de les seves versions modificades a altri. Això li permet oferir a tota la comunitat l’oportunitat de beneficiar-se de les modificacions que vostè hagi realitzat en el seu robot. L’accés els esquemes i al codi font del robot és, novament, una condició necessària per a això.

No crec que Asimov pensés en aquest model de distribució de robots “tunejats”, sincerament.

Sembla, doncs, que hem trobat un seriós conflicte entre el futur imaginat per un dels autors més prolífics i aplaudits de la ciència ficció amb un dels personatges més influents de la tecnologia actual. Quants de vostès estan llegint aquest article usant Mozilla Firefox o un dispositiu Android, per exemple?

No obstant això, com ja he comentat, tots dos personatges perseguien com a fi últim el “Bé” en majúscules, cadascú interpretant-lo en un context i un moment històric diferents. Per a Asimov queda clar que el bé que cal protegir, costi el que costi, és l’ésser humà (primera Llei), o la Humanitat (Llei zero) portant l’assumpte al límit. Asimov prediu un escenari concret en què cal evitar els conflictes entre humans i robots. No és difícil imaginar els robots com a usurpadors, en molts casos, del benestar de les persones, en reemplaçar la mà d’obra humana en activitats professionals cada vegada més sofisticades. La manera de resoldre aquest conflicte en les seves històries és dotar els humans d’un poder suprem sobre els robots, fins al punt que qualsevol persona pugui ordenar a un robot la seva autodestrucció sense que aquest tingui l’opció d’oposar-se a obeir-la. Aquest escenari, evidentment, seria ingenu. En un futur on es desenvolupessin aquests robots dotats de poderoses funcionalitats d’intel·ligència artificial en els seus cervells positrònics, què impediria, per exemple, als governs construir versions militars d’aquests robots per als seus objectius, obviant les lleis d’Asimov dissenyades per protegir les persones?

D’altra banda, el Stallman fictici dedicat a la fabricació de robots buscaria com a fi últim protegir la llibertat del creador, de l’enginyer, de manera que els seus homòlegs poguessin estudiar els progressos dels seus dissenys i –per què no?– millorar-los si convé. Vol dir això que a Stallman no li preocupa el benestar i la protecció de les persones i de la Humanitat? En absolut. Stallman obviaria aquestes qüestions deixant-les a la discreció dels entorns legals de cada territori. Les lleis serien, en última instància, les encarregades de protegir a la ciutadania mitjançant els sistemes establerts amb aquesta finalitat. Les lleis humanes, i no les incrustades a la tecnologia, són les que ara ens prohibeixen circular més enllà de certs límits de velocitat malgrat que els vehicles puguin fàcilment superar-los. Els principis ètics i morals d’una tecnologia no s’incrusten en el disseny dels seus components mecànics i electrònics, sinó que es fixen amb els sistemes legals definits amb aquest efecte.

Filosòficament parlant, potser semblaria menys inquietant, encara que més utòpic, el futur imaginari esbossat per Asimov, amb uns robots limitats per disseny, que la més que plausible realitat alternativa plasmada en els principis i llibertats del programari, perdó, de la robòtica lliure del nostre Stallman de ficció.

Referències

[1] http://ca.wikipedia.org/wiki/Asimov

[2] http://ca.wikipedia.org/wiki/Jo,_robot

[3] http://ca.wikipedia.org/wiki/Lleis_de_la_rob%C3%B2tica

[4] http://ca.wikipedia.org/wiki/Stallman

[5] http://www.fsf.org/

[6] http://www.gnu.org/

[7] http://www.gnu.org/philosophy/free-sw.es.html

El Dr. David Megías Jiménez és professor dels Estudis d’Informàtica, Multimèdia i Telecomunicació, coordinador del programa de doctorat en Tecnologies de la Informació i de Xarxes, coordinador del grup de recerca K-ryptography and Information Security for Open Networks (KISON), i director adjunt del programa de doctorat en Societat de la Informació i del Coneixement de l’IN3.

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¿Innova…qué?

Ignacio Lamarca, consultor, emprendedor, autor de materiales infinitos para la UOC desde hace muchos años y amigo, me envía una cita de Schumpeter (de 1911, wow): “Innovación económica es la generación de nuevos productos (o nuevas cualidades de un producto), la introducción de un nuevo proceso o método de producción, la apertura de un nuevo mercado, la apertura a un nuevo tipo de suministro, o la creación de nuevos modelos organizativos”. Ignacio y yo estamos escribiendo algo sobre gestión de la innovación para, por, según la tecnología, que intenta cerrar la colección de materiales de las asignaturas de dirección estratégica de sistemas de información.

Ilustración de Laputa por J.J. Grandville. Fuente: Wikipedia - Licencia: Dominio público.

Ilustración de la isla de Laputa por J.J. Grandville. Fuente: Wikipedia – Licencia: Dominio público.

Mi primer trabajo en una empresa privada fue en una consultora. Mi jefe más directo (“el socio”), se llevaba la mano al rotulador rojo (que era, en su caso, como llevársela a la cartuchera o a otros lugares escondidos) cada vez que leía el término innovación o sus derivados en un informe o una propuesta; su mayor comentario era: so what?, que quería decir que una cosa había que repetirla, pero no sabías por qué. A su juicio, la innovación formaba parte de la categoría de los inventos y fuegos de artificio, cosas de cantamañanas que no se veían en la cuenta de resultados. Un colega innovador fue despedido al cabo de varias semanas de su contratación, como lo fue otro que usaba chaleco en invierno porque tenía frío. La consultoría era un oficio de gente sin frío y sin piedad y la innovación, una especie de desviación sexual.

Es verdad que hay gente que ha hecho de la innovación un escondite, un estilo de vida basado en la subvención pública de experimentos inverosímiles, como aquellos que relata Jonathan Swift del viaje de Gulliver al reino imaginario de Laputa. Innovación no son buenas ideas y debería tener, en cambio, un sentido más económico o social, cualificado y cuantificado. Innovador fue Edison, inventor y empresario. Innovación es hacer un coche para gente sin coche por menos de 3000 euros, como el Nano de Tata.

O sea, si una buena idea bien aplicada e implantada con propiedad soluciona cosas para un cierto número de gente y además permite que otros se ganen la vida, podría llamarse justamente innovación. Meaningful Innovation, lo llama uno de los más o menos pensadores y conferenciantes de moda, Gabor G. Burt. El gurú de la de la innovación con sentido, Clayton Christensen, dice que innovar es ganar dinero haciendo algo que necesitará (y comprará) mucha gente y que nadie ha hecho antes. Sobre los usos de la tecnología para la innovación de productos y procesos escribimos unas cuantas entradas aquí hace tiempo.

Lo que ocurre es que el sistema que produce innovación, del que todavía no sabemos mucho (lo que algunos llaman emprendeduría (entrepreneurship)), es una combinación complicada de inventos y descubrimientos no siempre gestionables y de capacidades múltiples (tecnológicas, empresariales, financieras…) a veces contradictorias, que relacionan el mundo técnico con el mundo comercial y que pueden convertirse o no de vez en cuando en modelos de negocio sostenibles. Por eso nos fascina y nos inquieta.

Nota: El caricaturista francés Jean Ignace Isidore Gérard (1803-1847), conocido con el seudónimo de J.J. Grandville, pintó esta representación de la isla imaginaria de Laputa, que flota a una cierta distancia del suelo y donde científicos y técnicos estudian y realizan inventos magníficos. Era una caricatura de la Royal Society.

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Google I/O 2013: las novedades de Google para desarrolladores

Desde el año 2008, Google organiza anualmente un congreso de desarrolladores, el Google I/O, donde se presentan las tecnologías, novedades y tendencias más relevantes en los ámbitos de interés para Google. Que dicho sea, de paso, son muchos y variados: tecnologías web, navegadores, dispositivos móviles, cloud, redes sociales, vídeo por Internet, sistemas de información geográfica, realidad aumentada, web semántica, …

Logo de Google I/O 2013

Logo de la conferencia Google I/O 2013

El congreso siempre tiene lugar en San Francisco pero afortunadamente muchas de las sesiones se ofrecen en directo por streaming y quedan almacenadas en YouTube. Toda una suerte porque el nivel de los ponentes y de las charlas suele ser todo un lujo.

Este año, la Google I/O 2013 tiene lugar entre el miércoles 15 (hoy) y el viernes 17 de mayo. Aunque este tipo de eventos suelen generar grandes expectativas, como el lanzamiento de nuevos productos, las declaraciones previas de Sundar Pichai (responsable de Android dentro de Google) indican que la conferencia estará más enfocada a desarrolladores y menos a nuevos productos. Sin embargo, esto no hace disminuir el interés por este congreso… las especulaciones ya han empezado a circular. Por ejemplo, pueden ser interesantes las nuevas aplicaciones que puedan mostrarse para Google Glass, las gafas de realidad aumentada de Google, o las posibles novedades y mejoras relacionadas con Android.

La lista de sesiones previstas incluye charlas con títulos interesantes y sugestivos. No obstante, la diferencia horaria puede hacer que ver algunas sesiones sea complicado: hay 9 horas de diferencia con la hora peninsular (GMT-7 en San Francisco respecto al GMT+2 del horario de verano en la península ibérica). De todas formas, si tenéis poco sueño aquí van algunas recomendaciones de charlas interesantes sobre desarrollo web y móvil para ver en directo:

Miércoles 15 de mayo

12:45
What’s New in Android Developer Tools
13:55
New Developments in Mobile Gaming
14:45
A More Awesome Web: Features You’ve Always Wanted
15:50
The Modern Workflow for Developing the Mobile Web
16:40
Making Location Meaningful with the Google Maps APIs
17:30
Automating Performance Best Practices with Pagespeed

Jueves 16 de mayo

10:00
Web Languages and VMs: Fast Code is Always in Fashion
Android Protips: making apps work like magic
11:15
Web Components: A Tectonic Shift for Web Development
12:45
Web Components in Action
All the Ships in the World: Visualizing Data with Google Cloud and Maps
13:40
Optimize Web and Mobile Apps, Across Devices, Using Google Analytics
14:35
Chrome DevTools Revolutions 2013
15:30
Android Design for UI Developers
Point, Click, Tap, Touch – Building Multi-Device web Interfaces
16:25
True Grit: Debugging CSS & Render Performance

En el canal Twitter EIMT podréis leer tweets destacando las novedades principales que se vayan presentando en este Google I/O 2013.

Por último, os dejamos aquí un gadget desde el que podéis seguir las keynote sessions en directo. Esta gente de Google piensa en todo…

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Los informáticos dejan de fumar

Hoy hace 120 días que no fumo después de casi 40 años fumando. Mi terapeuta me anima a publicarlo en el blog. Parece que ésto debería darte ánimos, provocar el apoyo de los demás y afirmar el compromiso; como los que salen del armario.

Escena de taberna, de David Teniers. Imagen de dominio público (en aquellos países en que los derechos de autor tienen una vida de 70 años o menos)

Reviso la epidemiología mundial y sólo encuentro un estudio americano no muy reciente acerca de los informáticos y el tabaco. Son, en cambio, frecuentes los papeles que se refieren a las profesiones sanitarias (mucho más fumadores que el resto del género humano) y las mujeres gestantes.

En 2009, la prevalencia del consumo de tabaco en España fue del 27% de la población, mientras que en Estados Unidos era del 25%. Si busco a los informáticos, el primer resultado me da “computer quit”, o sea, la gente que desea dejar la adicción al ordenador, los foros informáticos de autoayuda y las webs asociadas a determinados fármacos de deshabituación.  (Quizá los humanos somos adictos y, desde luego, la ansiedad y la depresión no existen por la privación de la dosis, es ridículo.)

Hay que llegar a una pregunta como “profession and/or occupation specific prevalence of cigarette smoking“ para hallar algo que valga la pena. En fin, en lo que me voy encontrando, parece que en Estados Unidos un 12,8% de los informáticos fuman, un punto más que los sanitarios; casi tres veces menos que los albañiles, mineros y los temporeros ilegales mexicanos; un 16,3% de los ejecutivos fuma. Sólo fuma un 9% de posgraduados y máster. Imagino bajo las cifras inocentes una forma de lucha de clases, razas y sexos.

Recuerdo los centros de proceso de datos de hace 10 ó 15 años. Una nube de humo y un rumor tabernario atestaban el lugar, cigarrillos consumiéndose en el cenicero y corrillos de fumadores en reunión de crisis. Sabías que algo importante pasaba allí, un lugar para la sabiduría y la producción, entre la sala de máquinas y el puente de mandos. Hoy estos sitios están ocupados por gente con bata blanca, ambientadores que huelen a pomelo y pósteres de las Islas Maldivas. En los cubículos personales, cuando los hay, la gente coloca la foto del verano en Mallorca con el novio, un descenso en kayak y un chiste de Dilbert. Usan cascos insonorizados para escuchar músicas. No es lo mismo. Todo parece disminuido, silencioso y trivial, compatible con un aire de seriedad y trascendencia, como quien está a punto de tratar un cáncer incurable o avistar un tornado.

Cuando dejas el tabaco, nadie te explica lo que te va a pasar, los médicos menos que nadie. También te recomiendan vacunarte de la gripe y ellos no lo hacen. Compruebo en un foro mis efectos secundarios: creo que me ha pasado (y me pasa) de todo, menos quedarme embarazado. Los médicos aseguran que viviré más y mejor, que no sé qué quiere decir exactamente. (Un estudio del que he oído hablar, publicado en The Lancetpero que no he encontrado, parece mostrar que los médicos británicos dejaron efectivamente el tabaco de forma masiva a lo largo de 30 años, para pasarse al alcoholismo o al suicidio. No me extraña.)

En mi desgracia me acompaña Vicente Verdú, que vivió hace unos años una pérdida semejante.  Vicente y yo nos conocimos hace tiempo en Sevilla, los dos fumábamos Winston, el tabaco de los camioneros y los mecánicos en América. Dejó de fumar hace unos años y escribió un libro que es a la vez divertido y trágico. Encuentro otro artículo suyo en mi carpeta de las anteriores veces que he dejado de fumar. Dice que fumar es un empeño de titanes, gente que sobrevive a los males que nos aquejan a los demás. Quizá la informática histórica fue un oficio de titanes. Ahora la UOC y la UPC están haciendo un estupendo ciclo de historia, que coordinan Joan Antoni Pastor y Josep Maria Marco, pero no tocan este tema.

Ya no toso por las mañanas, respiro mejor, no me quema el estómago, puedo hacer más largos en la piscina, mi piel se ha abrillantado, soy mejor aceptado en los círculos sociales y profesionales y comienzo a participar en el off-topic de nuestra intranet como uno más.

Al principio estaba de peor humor y lo padecieron algunos colegas, me disculpo. Me abatían la melancolía y el infortunio. Diría que yo antes era más divertido, social y quizá brillante. Ahora me he sumido creo que para siempre en una cierta distancia, atontamiento, bondad y sobrepeso.

Nota: La obra de hoy es una de las tantas obras de tabernas y fumadores malencarados del extraño pintor flamenco David Teniers (1610-1690). Y este post está dedicado, sin el menor ánimo doctrinario, a Rafael Macau, uno de los últimos entre nuestros titanes.

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Sangre, sudor y lágrimas

“Nada puedo ofrecer aparte de sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”. Esta fue la famosa frase pronunciada por Winston Churchill ante la Cámara de los Comunes el 13 de mayo de 1940 y que habitualmente se utiliza como “sangre, sudor y lágrimas” para referirnos a situaciones dónde es necesario realizar un esfuerzo ingente para llevarlas a cabo, pero en las que el objetivo vale la pena.

Retrato de Winston Churchill. Fuente Wikipedia. Licencia de dominio público cedida por el gobierno británico.

Probablemente hoy en día esta es la situación en que se encuentran muchos responsables de departamentos de informática para conseguir seguir ofreciendo unos servicios adecuados con unos presupuestos cada vez más exiguos. Según Gartner en su estudio IT Metrics: IT Cost Optimization: Vertical Industry Perspectives (Referencia G00232994; los estudiantes y colegas de los estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC tienen acceso libre desde las aulas) la reducción media acumulada en los últimos 4 años del gasto en IT es de más de un 34%. ¿Cómo se pueden afrontar estas situaciones de reducción drástica de recursos? La mayoría de los directores de informática europeos, según un estudio de IDG del año pasado, han optado por un ejercicio más o menos estratégico del gestión del portfolio, o sea de la cartera de activos (infraestructura y aplicaciones) informáticos de la empresa.

Gartner nos propone un framework para la reducción de los costes de IT con cuatro líneas de actuación. Cada una de estas líneas requiere la implicación de diferentes partes de la organización y las personas que deben tomar las decisiones; es decir, no es un ejercicio solipsista de “los informáticos”, sino un diálogo compartido, al menos en parte, con el negocio. Son las siguientes:

  • Adquisiciones tecnológicas. Obtener los mejores precios y condiciones para las compras de productos y servicios de tecnología o renegociar los contratos actuales.
  • Ahorro de costes dentro de IT. Identificar oportunidades para reducir los costes de la función de IT, por ejemplo costes de desarrollo o mantenimiento.
  • Ahorros conjuntos entre IT y el negocio. Oportunidades de ahorro de costes que involucran a las unidades de negocio (por ejemplo, revisión de los niveles de servicio o dejar de hacer algunos proyectos), pero que no representan mejora de procesos o reingeniería.
  • Reestructuración del negocio e innovación. Mejora de procesos, reorganización, nuevos métodos.

Como vemos, el progreso en cada una de estas líneas requiere más dificultad de ejecución pero también puede proporcionar un valor mayor a la organización.

Esto está muy bien, ¿pero cómo podemos hacer una aproximación de cuáles han de ser los proyectos de optimización?  Según este método, podemos clasificar iniciativas según el impacto de ahorro de la iniciativa y el riesgo de ejecución de la misma. El ahorro potencial se basa en la estimación de ahorro de costes que proporcionará la iniciativa una vez puesta en marcha clasificando las iniciativas en tres niveles de ahorro: bajo, medio y alto. El riesgo es un poco más complicado, pero no tanto. Para determinar el riesgo se definen una serie de atributos a los que se les otorga una puntuación. La suma de las diversas puntuaciones nos da una estimación del riesgo. Una propuesta de atributos puede ser la siguiente:

Riesgo Medida 3 puntos 2 puntos 1 punto
Impacto en el cliente Impacto sobre los clientes Negativo Neutro Positivo
Tiempo de ejecución Tiempo necesario para obtener los ahorros de costes >18 meses Entre 6 y 18 meses <6 meses
Impacto en la organización La organización será capaz de enfrentarse a los cambios necesarios Redundancia de personas y/o cambios importantes en los procesos Cambios limitados en roles, estructuras y procesos Sin cambios o cambios muy pequeños en personas y procesos
Tecnológico Impacto en la capacidad de proporcionar los servicios Alto impacto en la arquitectura tecnológica Algún impacto en los componentes de la arquitectura Sin impacto o con un impacto muy limitado
Inversión requerida Recursos necesarios Altos Medios Bajos
Riesgo Total Puntos Alto>12 puntos Medio6-9 puntos Bajo<6 puntos

Como se ve, no es un problema principalmente metodológico, técnico o matemático. Sino de voluntad, enfoque de ejecución y soporte directivo.

Ya sabéis: “No pain, no gain”.

Juanjo Martí es consultor de las asignaturas de Dirección Estratégica de Sistemas de Información de nuestros másters homologados y director de Sistemas de Información de la propia UOC.

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Análisis: la estrella de la Inteligencia (de Negocio)

Desde comienzos de este año, analistas, consultores y fabricantes están publicitando el estado de situación y tendencias de casi cualquier cosa, también de la Inteligencia de Negocio (Business Intelligence) o como cada uno decida llamarle o definir sus partes, desde luego en inglés: Business Analytics, Big Data, Performance Management, etc. En todo caso, la temperatura de la fiebre analítica no ha bajado y sigue contando en los primeros puestos de inversión, adopción y crecimiento. La semana de los Big Data, celebrada hace unos días, ha desbordado de optimismo.

Still life de Luis Egidio Meléndez. Imagen de dominio público (en aquellos países en que los derechos de autor tienen una vida de 100 años o menos)

Para Gartner (“Predicts 2013: Information Innovation”, G00246040), pasados los años de prueba y adopción minoritaria y temprana, estaríamos en el año verdadero de la incorporación a gran escala. El ciclo de evolución (hype cycle) mostraría un estado ya de madurez de las tecnologías de analítica web, análisis de las redes sociales y reconocimiento de voz, entre otras muchas (G000235042). (Hemos explicado esta clase de instrumentos de análisis de Gartner en otra entrada.)

Personalmente, no soy tan optimista, al menos en una perspectiva europea y española. Una diferencia radical entre la inteligencia de negocio y otras tecnologías es la velocidad y peculiaridad del ciclo de adopción individual, o sea en cada empresa. Se requiere una inversión relativamente elevada y sostenida en diferentes clases de capacidades (tecnológicas, pero también organizativas y de gestión de la información), una combinación de proyectos largos y resultados a corto (quick-wins) y una extensión del número y tipo de usos y usuarios como la del aceite en el agua. Hace unos meses, presentábamos aquí el célebre modelo de evolución de Davenport y algunas encuestas de situación más detalladas.

A mí me parece que lo que se está produciendo es una evolución hegeliana (si se me permite la excentricidad), es decir, una acumulación de cambios en cantidad que acaban produciendo cambios en competencia y calidad. Si uno ha usado sistemas de información descriptiva y retrospectiva con un número más pequeño de datos para un área del negocio o para agregarlos en el cuadro de mando de la dirección, después usa más datos de más áreas de negocio y prueba análisis más sofisticados y granulares (por ejemplo, para entender el comportamiento de las ventas por canales y geografías). Si uno lleva un tiempo usando simulaciones y análisis what if en el área comercial con datos internos, es más probable que los usuarios quieran probar datos desestructurados, información de las redes sociales o de los distribuidores e introducir herramientas predictivas.

Si hasta ahora los usuarios eran un grupo de analistas un poco freakies que utilizaban programas de oficina, alguna aplicación de acceso libre o las capacidades de reporting del ERP con un poco de artesanía y cierta complicidad del departamento de informática, ahora puede haber llegado el punto de atraer la atención y el liderazgo del director financiero (el que prepara la información del comité de dirección o del Consejo) o del propio dirección general. Puede ser en algunas empresas el momento de la inteligencia de negocio “estratégica” y un poco más masiva e industrial; y, también la ocasión para revisar, racionalizar y planificar la arquitectura de BI a largo plazo (Chandler, G00247189, otra vez en Gartner).

En realidad, la diferencia la pone el uso que hace la empresa de los datos; y el uso es el análisis, o sea la capacidad de elaborar y proporcionar información y conocimiento para gente de muchos niveles y áreas de la organización que toma en tiempo real o diferido decisiones de negocio: conceder un crédito, ofrecer un producto o un descuento, retener a un empleado, evitar el abandono de un estudiante, financiarse en el mercado o arañar un voto en unas elecciones. Empresas que, también según la investigación académica, ganan más.

En La Casa Rusia (1989, uno de los últimos clásicos del espionaje de guerra fría de John Le Carré), el jefe de la oficina americana (o sea, la CIA) dice que “para Washington, la inteligencia tiene que ser útil, y ésto quiere decir que tiene que ser usada, no contemplada con una especie de distanciamiento socrático”. La CIA entrega a sus mejores hombres una distinción que casi siempre permanece secreta: se llama la Intelligence Star.

Nota: Tenía ganas de proponeros alguno de los extraordinarios bodegones de Luis Meléndez (1716-1780) del Museo del Prado. Naturalezas muertas e ideales que queremos y tememos comer, como la inteligencia de negocio. Y este post no es un elogio de la CIA… por si hay que decirlo.

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Gobernanza digital (y II)

Hemos dedicado algunos posts a la ambigüedad del rol del director de informática, a las complejas y turbias relaciones entre la gente de negocio y los informáticos y a las propias paradojas de la contribución estratégica de las TIC. En la parte anterior de la entrada empezábamos a sugerir que, si las decisiones sobre las TIC son tan estratégicas, lo mejor es que no las tomen los tecnólogos y comenzábamos a presentar un concepto algo más amplio acerca del gobierno de la IT.

La informática es algo demasiado importante para dejarla en manos (o al menos sólo en manos) de los informáticos“, podríamos decir parafraseando al presidente Clemenceau sobre la guerra y los generales. Sigamos:

From one language to another (Lawrence Weiner) - Fuente: Wikipedia, Licencia: CC BY-SA 3.0

From one language to another (Lawrence Weiner) – Fuente: Wikipedia, Licencia: CC BY-SA 3.0

3) A partir de las decisiones del Consejo, el director general o el comité de dirección deberían poner “hilo a la aguja”. Siguen quedando decisiones estratégicas sobre las que el Consejo quizá deba estar informado pero no podrá decidir: cuál es la arquitectura operativa y tecnológica de la empresa; cuáles los niveles de servicio básicos (disponibilidad, tiempo de respuesta…) y cuáles son los servicios (infraestructura y aplicaciones) críticos; cuáles son los niveles de seguridad y protección de datos y el nivel de riesgos… Todo ésto es estratégico para la supervivencia de la empresa y no son decisiones técnicas.

4) También hay que decidir sobre los roles, responsabilidades y relaciones de cada función, unidad de negocio o departamento en materia de informática y establecer un modelo de trabajo honesto y productivo. Si para la empresa suele ser claro “cómo se hacen las cosas aquí”, también debe hacerse claro “cómo se hacen las cosas aquí en materia de informática”. Si se ha decidido que debe haber un responsable de la informática, se debe decidir qué tipo de CIO o de director de informática necesitamos y para qué y, en consecuencia, cuál debería ser su rol y su perfil; y hay que elegirlo y ayudarlo a desarrollarse.

5) No estaría de más que la dirección general promueva, comenzando por sí misma, un programa de alfabetización o sabiduría digitalya que es una formación que escasamente reciben los directivos en las escuelas de negocios y con frecuencia acaban adquiriendo de sus hijos entre pizzas y a la hora del partido.

No he sabido cómo llamar a todo ésto. Pero quiero decir que deberíamos evolucionar de la gobernanza de la IT (IT Governance) a la gobernanza digital de toda la empresa, o sea el compromiso de todos con la IT que queremos. Con ésto también ayudaremos a que el director de informática pueda hacer mejor su trabajo.

Nota: Otra gráfica de Lawrence Weiner, que casi explica la teoría de la dirección estratégica  de sistemas de información. Está en el suelo en una plaza de Amsterdam.

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Gobernanza digital (I)

Los directores de informática están acostumbrados cada vez más al uso de modelos de diseño y mejora de la función informática (modelos de IT Governance) para estructurar sus procesos internos. Cosas como ITIL, COBIT o CMMi, en particular y entre nosotros el primero, han tenido cierto éxito y son un marco de referencia para muchas empresas. Es probable que ésto haya ayudado a aumentar la eficiencia y rendimiento de los departamentos y a establecer un lenguaje común hacia adentro y una cierta cultura de servicio hacia afuera. No es poco.

Obra de Lawrence Weiner en el Walker Art Center de Minneapolis. Imagen de GearedBull bajo licencia GNU 1.2 y CC.

Sin embargo, los “grandes temas” de la aportación de los sistemas al negocio parece que no están entre la agenda de los directores de informática y una niebla de incomprensión recíproca y de estereotipos difícil de dilucidar bloquea la relación entre la gente del negocio y la de sistemas. El rol del CIO se desenvuelve en la ambigüedad y en la frustración, probablemente porque nadie ha pensado ni le ha dicho qué se espera de él.

Quizá ocurre que el espacio en el que hemos ubicado “la informática” como función empresarial y las decisiones sobre informática no es, al menos, el que piden los tiempos y que la palabrería de unos y otros (también la nuestra) nos ha liado. Además, la reciente descentralización de los presupuestos y decisiones de informática y  la presión de la electrónica de consumo entre los usuarios están aumentado la confusión y, a veces, el caos.

No queremos pelearnos con los directores de informática, ahora que casi éramos amigos, pero debemos decir que no hay que confundir el cargo y el sueldo del director de informática dentro de la empresa con la aportación de las TIC al negocio y que la mayoría de las decisiones importantes en materia de sistemas de información no son del director de informática ni las debe tomar el director de informática. El problema es muchas veces si alguien quiere y puede tomarlas.

Veamos si en un par de entradas, podemos aclarar algunas cosas o si las oscurecemos más:

1) El Consejo de Administración debería decidir informadamente cómo de estratégica o de central para la empresa son sus TIC. No lo son siempre ni lo son para todo el mundo ni para cada momento ni para cada proceso, aunque se nos llene la boca declarando lo contrario. El Consejo debería conocer lo que hace la competencia y decidir también si queremos ser pioneros e innovadores o, simplemente, no quedarnos muy lejos de lo que hacen los demás. Es igual de legítimo. Como dice el presidente del consejo de una empresa española: “Queremos ser más ricos, no más inteligentes”.

2) El mismo Consejo debería establecer y aprobar las grandes decisiones de informática, o sea: cuánto gastamos con relación a nuestros ingresos; en qué lo gastamos, o sea las prioridades de inversión y de gasto corriente; quién lo gasta, o sea quién toma las decisiones de compra y administración de la informática; cómo se organiza la informática (dentro, fuera, a medias…) y qué rol directivo ponemos allí. Podemos externalizarla plenamente y puede no haber CIO, sino un director de compras. Pero alguien debe decidirlo informadamente y actuar en consecuencia.

Aún quedan otras decisiones estratégicas en materia de las TIC que no son del Consejo ni tampoco del director de informática o, al menos, en solitario. Las veremos en la siguiente entrada, si queréis acompañarnos.

Nota: La gráfica corresponde al artista conceptual norteamericano Lawrence Weiner, con el que empatizo bastante, es de 2004 y está “expuesta” en el Walker Art Center de Minneapolis.

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La Semana del Big Data 2013

Esta semana ha sido la a Big Data Week, un conjunto de actividades celebradas en todo el mundo para dar a conocer los retos y las posibilidades de las aplicaciones que manipulan grandes volúmenes de datos.

Las administraciones públicas y empresas de gran volumen como Amazon, Google, LinkedIn o Facebook generan cada día una gran cantidad de información que puede tener un gran valor… si somos capaces de organizarla, analizarla y aprovecharla. Dado que una parte importante del problema tiene una dimensión tecnológica, el big data ofrece grandes retos y oportunidades para l@s profesionales de la Informática.

Por este motivo, en nuestro canal Twitter @UOCeimt hemos destacado diversas noticias, recursos y actividades sobre big data. ¡Esperamos que esta recopilación sea de vuestro interés!


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Jobification

Cada cierto tiempo, van apareciendo nuevas palabras de moda o “buzzwords” en el mundo de la gestión de empresas o proyectos. Su existencia no lleva implícito que siempre estén vacías de significado, ni mucho menos, pero ya se escogen con gracia para llamar la atención. Una con la que he empezado a tener relación recientemente, si bien ya existe desde hace tempo, es “gamification”: integrar ciertos aspectos vinculados a los juegos dentro de otros entornos, como el trabajo. El objetivo principal, resumiendo mucho todo (TL;DR), es que la consecución de ciertos objetivos en nuestro día a día sea un reto divertido, como lo es jugar.

Una cosa que pensé tras leer un poco sobre el tema fue que su antónimo también sería válido. O sea, “jobification”: aplicar ciertos aspectos tradicionalmente, o incluso estereotípicamente, vinculados al trabajo en un juego. En la época de Internet es complicado ser 100% original, y una búsqueda sencilla me permitió ver que yo no me había inventado un término nuevo. Sin embargo, en muchos casos se refiere a aplicar dichos aspectos de manera positiva. Pero yo me refiero a usarlo como antónimo puro: integrar aspectos anodinos, repetitivos y agobiantes en un juego, que debes llevar a cabo con el único fin de conseguir un objetivo final, o simplemente, subsistir y poder seguir adelante. Pero el proceso en si es un muermo.

Sin lugar a dudas, los campeones en este departamento son muchos JRPG. En el fondo ¿en qué otro país existe un mayor estreotipo de relación íntima entre trabajo, vida personal y tiempo ocio? Estamos hablando de juegos míticos como los Final Fantasy o Dragon Quest. Las distintas zonas o enemigos  jefe (“boss”) que hay que superar para progresar en la historia requieren cierto “nivel de personaje”. Intentar enfrentarse a ellas sin el nivel requerido implica la muerte, o un gasto insostenible de recursos. Además comprar ciertos objetos importantes, como armas y armaduras, requiere mucho dinero. La experiencia para subir de nivel o el dinero se obtiene combatiendo enemigos. Pero a menudo dicho nivel o cantidad de fondos no se obtiene orgánicamente a medida que juegas. Tarde o temprano, has de pararte y empezar a repetir luchas una y otra vez solo para poder seguir adelante en tus exploraciones o en la historia. Lo malo es que las luchas no tienen estrategia: atacar, atacar, curar, atacar, atacar, curar… y de vez en cuando, descansar en la posada. Cuando lo repitas mil veces, puedes seguir adelante.

Veamos. Necesito 1000 puntos. Si gano 2 puntos por lucha y tardo 25 segundos cada vez, me quedan aún… Imagen del juego Dragon Quest VIII (de Square/Enix) para PS2 calificada como de uso justo (fair use)

Nótese que no estamos hablando de que no cambien las pantallas gran cosa, o las reglas del juego sean simples. Eso sería un Tetris o un pac-man. Se trata de que, para poder seguir adelante, se ha de repetir exactamente lo mismo muchas veces, pero dicha acción no es ningún reto. No requiere estrategia ni creatividad. No se descubre nada nuevo. Pero eso sí, equivocarse tiene un precio. Las típicas tareas anodinas que se acumulan en el trabajo, y que cuando acabas el día te dejan la impresión de que no has hecho realmente nada, pero estás hecho polvo.

En resumen, debes trabajar para después, finalmente, poder divertirte. Pero aquí con la paradoja de que se supone que ya de entrada estamos jugando. Esto… ¿cómo? Es comprensible que en el pasado, con 64 Kb, fuese necesario hacer algunas trampas para poder alargar la vida de un videojuego. Pero hoy en día no hay excusa para “jobificar”.

Sin embargo, en mi experiencia personal, estos juegos solo son el top 2. El top 1 con diferencia es el Work Time Fun de PSP, o WTF. ¡Muy avispados los traductores! El título original sería más como “Infierno del Trabajo por horas”, que ya dice bastante. Se trata de una compilación de minijuegos, con los que ganar monedas. Con las monedas acumuladas compras al azar artículos coleccionables. Algunos juegos son divertidos, pero otros son del estilo sexar pollos o poner tapas a bolígrafos. Y para ganar suficientes, a lo mejor tienes que pasar una hora poniendo tapas a bolis pulsando el mismo botón de la consola una y otra vez. Bueno, a veces salen del revés y tienes que hacer un paso más. No hay estrategia ni habilidad. Solo repetición. Pero cada cual tiene sus gustos. Al menos sus creadores fueron honestos al poner el nombre.

Claro que todo se pega y los japoneses no son los únicos expertos en aplicar “jobification” hoy en día. Otro aspecto que creo que aplica es que “se te acumulen los deberes cada vez que respiras”. Pasan 15 minutos del juego y tienes una lista de tareas enorme que ya te estresa. Por más que te quiera con toda mi alma, Skyrim, por Dios, ¡déjame respirar tranquilo un momento y no me des más búsquedas tontas! Que ya tengo 300 pendientes. Veamos que toca hacer hoy ¿Asesinar al emperador, llevar 10 patatas a un viejo que vive en la otra punta del mapa o recoger 30 flores? Y al final, gracias por las 10 monedas de oro, toda una recompensa digna de un archimago. Supongo que al final mi problema es no saber decir no…

Todo un reto a la altura de las circunstancias. Imagen generada mediante Quickmeme calificada como de uso justo (fair use)

Realmente, a veces es complicado integrar ciertas tareas de manera orgánica en un juego. Pero lo que está claro es que normalmente jugamos para desconectar. Ya sea mediante juegos casuales o enfrentándonos a retos complejos y competitivos, para sentirnos satisfechos al ser capaz de superarlos. Pero no para tener un segundo trabajo esperando en casa y llegar pensando “vaya rollo, que me toca pasar 3 horas ahora delante del ordenador antes de poder empezar a divertirme”.

Joan Arnedo Moreno es profesor de los estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicaciones en la UOC. Coordinador de las asignaturas de la rama de seguridad y director académico del postgrado de Cisco Networking Technologies, también cuenta con más de 30 años de experiencia jugando a videojuegos.

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