Quiero aprender a hacer una web (2): lo que necesitas saber

Decíamos, pues, que tocaba responder a la pregunta “¿qué tengo que aprender si quiero saber hacer una web?”. La respuesta es… casi de todo.

Los dos lenguajes principales sobre los que se apoya para presentar sus contenidos, HTML y CSS, son otro de los elementos a los que es necesario prestar muchísima atención. Una web es un producto muy visual. Dominar el lenguaje visual, el del diseño gráfico, es, por tanto, prácticamente imprescindible. Y si el trabajo habitual del diseñador gráfico es de por sí complicado, toda web moderna debería verse bien tanto en un pequeño smartphone de 3.5” como en un iPad como en un ordenador con una pantalla de 23” o en una tele de 55”. Y eso si tenemos “suerte” y a nadie se le ocurre acceder al contenido usando unas gafas de realidad virtual. O aumentada. O…

Naturalmente, una web es, casi universalmente, interactiva, por lo que más allá del diseño gráfico vamos a necesitar aprender a diseñar interfaces (algo para lo que, en la actualidad, tener unos conocimientos básicos de animación es bastante recomendable).

La web que hagamos, por sencilla que sea de salida, enseguida va a acumular gran cantidad de contenidos que iremos repartiendo en diferentes páginas del sitio. Quizá ya no sea una etiqueta de moda, pero la arquitectura de la información sigue siendo una necesidad. Y más allá de la arquitectura y retrocediendo hacia los interfaces, la usabilidad  y la experiencia de usuario son, de nuevo, piezas clave.

No hemos hablado, todavía, de la programación. En un blog que se llama iNFoRMáTiCa++, lo sé. ¿Se puede sobrevivir hoy en la web sin saber programar? Sí. Sobrevivir, sí. Pero por poco que queramos hacer algo sofisticado vamos a necesitar unos mínimos de programación.

Hablemos de programación. Fuente: Negative Space @ Unsplash

Hablemos de programación… Fuente: Negative Space @ Unsplash

Ya hemos mencionado los dos componentes básicos de la web, el HTML y el CSS, pero nos falta el tercer pilar: el JavaScript. (Disculpen si me descuelgo con otro paréntesis… JavaScript… ¿No es JavaScript el lenguaje de programación más odiado del mundo? Muy probablemente. Claro que la correlación entre “lenguajes más odiados” y “lenguajes más utilizados” es casi perfecta.) Cuando queremos añadir a una página web capacidades ricas de interacción, JavaScript es la solución. Y no podemos olvidar la infinidad de bibliotecas y frameworks JavaScript que facilitan nuestra labor y nos permiten ir cada vez más lejos desarrollando aplicaciones web (jQuery, Angular, React… demasiadas como para hacer ni siquiera una lista, sin invertir en ello horas y horas).

JavaScript es el lenguaje a aprender si nos queremos dedicar al front-end (es decir, a lo que pasa en el navegador). El back-end, lo que pasa en el servidor, es un campo de salida mucho más abierto: la cantidad de lenguajes de programación por los que podríamos comenzar es más que notable. Volviendo a mi paréntesis del JavaScript, mi recomendación es buscar el lenguaje más odiado. Y ese, casi unánimemente, es PHP. Por algo será. Pero uno puede programar en el servidor en Java, usando las tecnologías .NET de Microsoft, en cosas como Ruby on Rails y en una docena más de tecnologías. Como poco. Si ya tenemos una mochila de conocimientos de programación ‘atada’ a algún lenguaje de programación, hay una buena probabilidad de que éste sea también una alternativa viable para comenzar.

¿Me dejo algo? Buf… Allí donde hay una aplicación, hay una base de datos. O más de una. Elegir el tipo de base de datos que vamos a usar es, en sí mismo, una decisión crucial si nuestra futura aplicación web va a tener que dar servicio a miles de usuarios al día. Si queremos alcanzar miles de usuarios por minuto, la decisión es vital.

¿Más aún? Desde luego. No hemos hablado ni del “hierro” ni de los “tubos” que animan la web. Entender cómo funcionan los servidores web es, de nuevo, vital si queremos ser capaces de escalar y atender a públicos enormes. De la misma manera que lo es entender las redes por las que se van a mover nuestros contenidos. Y cómo servir esos contenidos de la mejor manera posible, especialmente si vamos a acompañar nuestros contenidos textuales de imágenes (¿Cuántas webs sin imágenes has visto hoy? ¿Una? ¿Ninguna?), audio o vídeo

Y estaremos todos de acuerdo que si una web puede llegar a ser un asunto complejo, mejor saber un poco de gestión de proyectos, ¿no?

Buf

Sí. Ya… Y me he dejado la ingeniería de software, los sistemas operativos, los sistemas distribuidos, los temas de comercio electrónico, la seguridad informática

¿Realmente necesito aprender todo eso?

Depende. ¿Quieres ser un especialista o un generalista? ¿Qué se te da bien? ¿De cuánto tiempo dispones? ¿En qué cosas estás dispuesto a adquirir servicios ofrecidos por otros? Miles de negocios funcionan sobre gestores de contenidos de código abierto como WordPress que corren a su vez sobre “pilas” de software libre como la archipopular LAMP (“Linux, Apache, MySQL, PHP”). Y no faltan soluciones comerciales de todo tipo que pueden, desde luego, suponer una solución fantástica. ¿Usar, desarrollar, integrar? Las posibilidades son inacabables…

Naturalmente, la mayoría de veces que se me hace a mí la pregunta, como profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC, es con respecto a alguna de nuestras ofertas formativas…

Si uno dispone del tiempo necesario para ello, la formación sólida que ofrecen nuestros grados es, naturalmente, una sugerencia fácil y segura. Si lo que te atrae es el aspecto exclusivamente tecnológico, nuestro Grado de Ingeniería Informática. Si quieres combinar código con diseño, nuestro Grado de Multimedia. Y en cuanto a alternativas a más corto plazo, especialmente si uno ya cuenta con una cierta experiencia en lo que a la programación se refiere, no puedo dejarme nuestro Posgrado de Desarrollo de Aplicaciones Web (que tengo el placer de codirigir, sí). O nuestro posgrado en Diseño de Experiencia de Usuario, si son los interfaces, la usabilidad y la experiencia de usuario lo que más nos atrae.

No querría, desde luego, obviar la casi infinita oferta formativa que se extiende más allá de las puertas de la UOC. Como siempre en estos casos, busque, investigue a fondo y compare… Tampoco querría minimizar la importancia de la autoformación, desde luego. Y menos aún en este caso, en el que la formación a lo largo de la vida y el reciclaje continuo son absolutamente imprescindibles.

En cualquier caso, sea cual sea la vía elegida, mucha suerte: habéis elegido un camino apasionante.

Quiero aprender a hacer una web (1): ¿la harás tú?

Por trabajo, es una pregunta que se me hace con frecuencia: “Quiero aprender a hacer una tienda de comercio electrónico. ¿Cómo lo hago?”. Mi primera respuesta suele ser un “Interesante pregunta”. Primero porque, efectivamente, es una pregunta muy interesante. Pero en segundo lugar, porque no hay una respuesta, sino muchas, y la conversación va a dar para largo…

El problema, naturalmente, es que “hacer una tienda de comercio electrónico” (o los equivalentes “montar un sitio web de reservas para mi restaurante” o “una guía virtual para una exposición”, o mil más ejemplos de aplicaciones web) es algo muy poco definido, que puede implicar desde unas (relativamente) pocas horas intensas de trabajo y experimentación a unos cuantos años de estudio. Y no, no exagero.

No, no hablamos de ese tipo de web

No, nos referimos a ese tipo de “web” :-) Fuente: Michael Podger @ Unsplash

A estas alturas del camino, es difícil que se nos pase por la cabeza una idea de aplicación web que no se le haya ocurrido antes a alguien. Sí, nuestra idea seguro que es mejor por algún detalle brillante, y seguro que tiene unas necesidades especiales, pero seguro que se parece mucho a alguna solución disponible comercialmente. Si lo que queremos es estrictamente montar esa web, la mejor solución suele ser rascarse la cartera y contratar a un buen profesional. Cierto, no será barato… pero es que cuando montamos un negocio la infraestructura no suele ser barata. Si montamos un comercio físico, somos conscientes de que tendremos que pagar por un local (y si queremos que esté bien situado, nos costará un buen dinero), dotarlo de las instalaciones convenientes (de nuevo, un desembolso potencialmente considerable), contratar a trabajadores cualificados… La idea de que un negocio online debe salir “por cuatro duros” es un error provocado por el desconocimiento (y si se me permite, en muchos casos por el atrevimiento) que ha llevado a fracasar a muchísimas iniciativas y que, desafortunadamente, lo seguirá haciendo en el futuro.

Otra opción, naturalmente, es el “do it yourself”. Existen multitud de plataformas de código abierto que nos permiten montar prácticamente cualquier cosa. ¿Es difícil? De nuevo… interesante pregunta. Vas a tener que registrar un dominio, contratar un hosting de algún tipo, instalar una serie de herramientas en ese hosting, configurarlas, seleccionar y personalizar una plantilla para tus contenidos y administrar una aplicación web (cosa que incluye, entre otras cosas, protegerse de los ataques malintencionados que cualquier aplicación web sufre prácticamente a diario). Durante los primeros años de la web, de hecho, este era el procedimiento habitual. Buscar información, probar cosas, trastear, decidir que algo resulta interesante e investigar su funcionamiento hasta dominarlo… La web es uno de los entornos en los que las filosofías del código libre y abierto más han dominado, y esto lleva naturalmente al aprendizaje a través de la experimentación.

Encontraréis por ahí muchos ejemplos de casos de éxito de los que han elegido esa vía. Y, de hecho, personalmente, opino que es la que más recompensas ofrece. Pero eso no quiere decir que no haya muchos más ejemplos de fracasos de calibres diversos, desde el que se ha rendido después de semanas de esfuerzo al que, después de un “hackeo”, ha acabado perdiendo dinero. De nuevo, esa concepción errónea de que “lo online” debe ser mucho más fácil que “lo físico”. Claro que hay mucha gente por ahí capaz de montarse un comercio físico… pero la mayoría de los mortales acabamos contratando unos servicios, porque vamos a acabar antes y nuestras horas es mejor dedicarlas al negocio que a montar tabiques, sean estos físicos o virtuales.

Llegados hasta aquí, el lector atento querrá, con razón, tirarme la caballería por encima: ¿no habíamos quedado que nos preguntaban por aprender a hacer esa web? Sí. Efectivamente. Mi única excusa es que tras docenas de conversaciones sobre el tema soy incapaz de comenzar el tema sin un “es que no es tan fácil como crees”. Discúlpeme el lector si no hacía falta el rodeo. Vuelvo a la pregunta en la próxima entrada. Pero me temo que no se ha vuelto más fácil…

Especialistas en Business Intelligence: los que más ganan

Lo hemos dicho aquí más veces: por tercer año consecutivo, el sector de Inteligencia de Negocios, Analítica de Datos y Big Data es el de mayor empleabilidad, el mayor destino de la inversión en tecnologías de la información y la principal fuente de creación de nuevas empresas en todo el mundo. En 2015 las previsiones de demanda alcanzaban 4,4 millones de empleos, de los que 1 millón se quedarían vacantes. En España, según el último estudio disponible de 2014 de tic.job, el portal de empleo de profesionales de la informática, la demanda creció anualmente un 52%. El mayor portal global de búsqueda de empleo en este ámbito, icrunchdata, reportaba hace unos meses unas 750.000 demandas registradas, siendo los puestos más buscados los especialistas en análisis de datos y big data.

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GRAFICA: Evolución típica de carrera y salario de un Analista de BI.

Fuente: Payscale.com. Consultado el 31 de Enero de 2016.

La escasez de talento, como es lógico, eleva su precio en el mercado. En 2014, un especialista en BI con tres años de experiencia ganaba en España como media más de 42.000 euros al año. El salario de estos profesionales viene creciendo por encima de los dos dígitos en los últimos años y son los mejor pagados.

Muchos profesionales españoles trabajan fuera, donde los salarios son mayores. El salario de entrada en Estados Unidos, para un desarrollador/ analista de BI sin experiencia es de 62.000 dólares, y alcanza los 80.000 dólares después de 5 años, como medias. La evolución en la carrera hacia puestos de mayor alcance y responsabilidad incrementa también los rangos salariales: un arquitecto de BI gana 110.000 dólares anuales; un mánager, puede llegar a 150.000 dólares.

Ya hemos comentado aquí algunas veces que, aparte la confusión terminológica (que los barbarismos multiplican), lo cierto es que las puertas de entrada y de salida de estas profesiones son muchas y muy variadas. Todavía son mayoría los graduados en informática, seguidos por los estadísticos, económetras y graduados en empresariales. Como en la legión, lo importante no es de donde viene uno, sino lo que uno sabe hacer.

Un estudio reciente examina el subgrupo de los científicos de datos o los que se llaman de esta manera, que no es necesariamente lo mismo. En todo caso, el estudio es bastante completo y consistente. En los últimos cuatro años el número de científicos de datos se ha duplicado, y ha crecido un 50% más que los ingenieros de software o que los analistas de datos convencionales (los que trabajan con Excel, para entendernos). España está entre los diez mayores países en esta clase de puestos. Las compañías que los emplean son las empresas de tecnología, Internet (Amazon o Airbnb), la educación (!) y el sector financiero. Microsoft y Facebook son los mayores empleadores en todo el mundo.

En la UOC, hemos añadido a nuestro Máster y programas de BI un nuevo itinerario enfocado a las posiciones de analista y científico de datos, a las que auguramos un mayor crecimiento de la demanda y la retribución: son la gente capaz de convertir datos en conocimiento predictivo, usando técnicas avanzadas de algorítmica y machine learning y lenguajes de programación para análisis y visualización de datos como R y Python. Hemos incorporado profesores de econometría de los Estudios de Economía y Empresa, con los que ahora impartimos conjuntamente el Máster.

Como también la demanda de educación en BI supera nuestra capacidad de oferta, hemos vuelto a hacer una convocatoria extraordinaria de los programas, para nuevos cursos que comenzarán en Marzo. Podéis solicitar información aquí.

Cómo escribir una novela de ciberdelincuencia

[versió en Català]

El 2 de noviembre de 2015 se publica “Alterworld. Lo saben todo de ti” y la que es considerada una de las primeras novelas de ciberdelincuencia en castellano sale a la luz. Detrás hay dos años de trabajo que no es parte de la novela, solo de la vida del novelista. Sin embargo, en las presentaciones del libro una pregunta recurrente es cómo se ha escrito.

Portada del libro "Alterworld. Lo saben todo de ti"

Portada del libro “Alterworld. Lo saben todo de ti”

Tres hechos no habituales en el mundo de la novela negra han coincidido para que esa pregunta se conteste en esta entrada, en este blog. A saber: los temas tratados (mundos virtuales y seguridad informática), la autora (profesora de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC) y los administradores de este blog somos todos parte del mundo de la Informática.

Así que, para quien tenga interés, voy a explicar el proceso que lleva a escribir esta novela negra de ciberdelincuencia.

Se suele decir que hay dos tipos de escritores, el tipo brújula y el tipo mapa. El primero tiene en mente el objetivo de la novela y escribe siempre pensando en él, volviendo atrás las veces que haga falta para cambiar partes del texto ya escrito, que es repensado a medida que avanza la escritura. El tipo mapa, por el contrario, dedica una buena parte del tiempo a elaborar esquemas de las tramas y subtramas, de los capítulos, las escenas y los personajes, a modo de una estructura que contiene todos los elementos fundamentales de la novela; y luego, cuando esa arquitectura es satisfactoria, comienza la escritura del texto. Pues bien, yo soy una escritora mapa.

El detonante de la historia fue un hecho real, a menudo ocurre así. Una amiga me explicó que la policía le llamó porque habían encontrado un móvil suyo, con sus datos identificativos en la tarjeta, pero ese móvil no era de ella, nunca lo había visto. Eso ocurrió hace cuatro o cinco años, y cuando le dije a mi amiga que se podría escribir una novela, me contestó que porqué no la escribía yo. Me pareció un interesante reto, y, por otro lado, sentía que ahí había una historia que merecía la pena ser contada.

Durante un tiempo fui dándole vueltas a la historia que podría haber detrás de aquel hecho. No veía claro un tema central, hasta que de repente, apareció: la identidad. A mi amiga le habían usurpado la identidad (digital y virtual) y alguien podía haberla usado para cometer un delito, incluso poniendo en riesgo su vida. Había encontrado el alma de la historia, el tema. A partir de ahí, la imaginación  se pone a trabajar y se va armando el mapa del que antes os hablé. Una parte importante del trabajo consintió en documentarme en todos los temas donde no era experta. Leí libros sobre crimen organizado, paraísos fiscales, mundo hacker y la parte oscura de la red. El mapa crece … y no siempre de manera lineal. Se vuelve atrás, se retoca, otra vez a comprobar que todo cuadra, y, siempre, en una novela negra, sin perder de vista al crimen, a los malos y al suspense y la intriga.

Mapa de eventos en el libro Alterworld

Fragmento del mapa que describe la trama del libro

En paralelo una serie de decisiones literarias deben irse tomando, la más importante, en mi opinión, la voz del narrador. Dicen que es  el personaje más importante, aunque debe ser transparente, es quién explica la historia al lector. Su punto de vista es fundamental. En la novela negra es usual tener un narrador llamado omnisciente porque sabe todo lo que ha pasado y lo que piensan todos los personajes, y casi siempre narra en pasado una historia que ya ha acabado, y de la que, por tanto, el narrador sabe el final, aunque no el lector. En ese caso, el narrador dosifica la información para conseguir el suspense. En mi caso decidí experimentar algo poco habitual en el género negro, pero que cuadraba con mis gustos literarios. El narrador no sería omnisciente, sólo sabría lo que le pasa y lo que piensan algunos personaje, no todos, y, además, narraría en presente, de manera que el narrador y el lector irían descubriendo a la vez la historia. En este caso el suspense proviene, más que nunca, de la arquitectura de la historia, esto es, de cómo van sucediendo los hechos y no tanto de cómo los quiere explicar el narrador (aunque también, ya he dicho que el narrador es, quizás el personaje oculto más importante).

Esa preparación previa llevó muchos meses, casi un año. Una vez terminada la escritora mapa se puso a escribir las escenas que habían sido pensadas y descritas. Esta es la parte literaria fundamental donde el estilo es la clave, la forma de narrar, las palabras que se escogen, las frases, los diálogos. En mi caso la historia fue escrita casi de corrido, en menos de dos meses, y eso que sólo podía dedicarle las noches y fines de semana. ¡Fue increíble! Durante ese tiempo conviví con mis personajes más que con las personas reales.

Y la novela, la primera versión, se acabó. Luego vino el tiempo de reposo, para poderla leer  de corrido y con perspectiva. Una vez revisada vino el tiempo en que la dí a leer a unas pocas personas de confianza, que me hicieron comentarios valiosos y que me animaron a publicar.

Así que llegó la siguiente fase: revisar y mejorar aspectos literarios, pensando mucho más en el lector que durante su elaboración inicial, y luego encontrar una editorial.  Pero esta es otra historia…

(Para quien tenga interés, estaré el 5 de febrero de 2016 en el Festival de novela negra BCNegra (Barcelona). Allí participaré en la mesa redonda “El lado oscuro de la red“, donde seguramente se hablará del apasionante mundo que aparece en Alterworld. Y quien quiera profundizar en los aspectos más técnicos de seguridad no tiene que ir muy lejos.)

M. Antonia Huertas es doctora en Matemáticas por la Universidad de Barcelona (UB). Licenciada en Matemáticas por la Universidad de Barcelona y en Humanidades por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Es profesora de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC. Su trabajo de investigación se centra en Lógica y en e-Learning.

“Fiction is like a spider’s web, attached ever so lightly perhaps, but still attached to life at all four corners.”
Virginia Woolf  (1882-1941)


El 2 de novembre de 2015 es publica “Alterworld. Lo saben todo de ti” i la que és considerada una de les primeres novel·les de ciberdelincuència en castellà surt a la llum. Darrere hi ha dos anys de treball que no és part de la novel·la, solament de la vida del novel·lista. No obstant això, en les presentacions del llibre una pregunta recurrent és com s’ha escrit.

Portada dell llibre "Alterworld. Lo saben todo de ti"

Portada dell llibre “Alterworld. Lo saben todo de ti”

Tres fets no habituals al món de la novel·la negra han coincidit perquè aquesta pregunta es contesti en aquesta entrada, en aquest blog. A saber: els temes tractats (móns virtuals i seguretat informàtica), l’autora (professora dels Estudis d’Informàtica, Multimèdia i Telecomunicació de la UOC) i els administradors d’aquest blog som tots part del món de la Informàtica.

Així que, per qui tingui interès, explicaré el procés que porta a escriure aquesta novel·la negra de ciberdelinqüència.

Se sol dir que hi ha dos tipus d’escriptors, el tipus brúixola i el tipus mapa. El primer té en ment l’objectiu de la novel·la i escriu sempre pensant en ell, tornant enrere les vegades que calgui per canviar parts del text ja escrit, que és repensat a mesura que avança l’escriptura. El tipus mapa, per contra, dedica una bona part del temps a elaborar esquemes de les trames i subtrames, dels capítols, les escenes i els personatges, a manera d’una estructura que conté tots els elements fonamentals de la novel·la; i després, quan aquesta arquitectura és satisfactòria, comença l’escriptura del text. Doncs bé, jo sóc una escriptora mapa.

El detonant de la història va ser un fet real, sovint passa així. Una amiga em va explicar que la policia li va trucar perquè havien trobat un mòbil seu, amb les seves dades identificatives en la targeta, però aquest mòbil no era d’ella, mai ho havia vist. Això va passar fa quatre o cinc anys, i quan li vaig dir a la meva amiga que es podria escriure una novel·la, em va contestar que perquè no l’escrivia jo. Em va semblar un interessant repte, i, d’altra banda, sentia que aquí hi havia una història que pagava la pena ser explicada.

Durant un temps vaig anant donant-li voltes a la història que podria haver-hi darrere d’aquell fet. No veia clar un tema central, fins que de sobte, va aparèixer: la identitat. A la meva amiga li havien usurpat la identitat (digital i virtual) i algú podia haver-la fet servir per cometre un delicte, fins i tot posant en risc la seva vida. Havia trobat l’ànima de la història, el tema. A partir d’aquí, la imaginació  es posa a treballar i es va armant el mapa del que abans us vaig parlar. Una part important del treball va consistir a documentar-me en tots els temes on no era experta. Vaig llegir llibres sobre crim organitzat, paradisos fiscals, món hacker i la part fosca de la xarxa. El mapa creix … i no sempre de manera lineal. Es torna enrere, es retoca, una altra vegada a comprovar que tot quadra, i, sempre, en una novel·la negra, sense perdre de vista al crim, als dolents i al suspens i la intriga.

Fragment del mapa amb la trama del llibre

Fragment del mapa que descriu la trama del llibre

En paral·lel una sèrie de decisions literàries han d’anar-se prenent, la més important, al meu entendre, la veu del narrador. Diuen que és  el personatge més important, encara que ha de ser transparent, és qui explica la història al lector. El seu punt de vista és fonamental. En la novel·la negra és usual tenir un narrador anomenat omniscient perquè sap tot el que ha passat i el que pensen tots els personatges, i gairebé sempre narra en passat una història que ja ha acabat, i de la qual, per tant, el narrador sap el final, encara que no el lector. En aquest cas, el narrador dosifica la informació per aconseguir el suspens. En el meu cas vaig decidir experimentar una cosa poc habitual en el gènere negre, però que quadrava amb els meus gustos literaris. El narrador no seria omniscient, només sabria el que li passa i el que pensen alguns personatge, no tots, i, a més, narraria en present, de manera que el narrador i el lector anirien descobrint alhora la història. En aquest cas el suspens prové, més que mai, de l’arquitectura de la història, això és, de com van succeint els fets i no tant de com els vol explicar el narrador (encara que també, ja he dit que el narrador és, potser el personatge ocult més important).

Aquesta preparació prèvia va portar molts mesos, gairebé un any. Una vegada acabada l’escriptora mapa es va posar a escriure les escenes que havien estat pensades i descrites. Aquesta és la part literària fonamental on l’estil és la clau, la forma de narrar, les paraules que s’escullen, les frases, els diàlegs. En el meu cas la història va ser escrita gairebé de corregut, en menys de dos mesos, i això que només podia dedicar-li les nits i caps de setmana. Va ser increïble! Durant aquest temps vaig conviure amb els meus personatges més que amb les persones reals.

I la novel·la, la primera versió, es va acabar. Després va venir el temps de repòs, per poder-la llegir de corregut i amb perspectiva. Una vegada revisada va venir el temps en què la vaig donar a llegir a unes poques persones de confiança, que em van fer comentaris valuosos i que em van animar a publicar.

Així que va arribar la següent fase: revisar i millorar aspectes literaris, pensant molt més en el lector que durant la seva elaboració inicial, i després trobar una editorial.  Però aquesta és una altra història…

(Per qui hi tingui interès, el proper 5 de febrer seré al Festival de novel·la negra BCNegra (Barcelona). Allí participaré a la taula rodona “El lado oscuro de la red“, on segurament es parlarà de l’apassionant món que apareix a Alterworld. I qui vulgui aprofundir en els aspectes més tècnics de seguretat no ha d’anar gaire lluny.)

M. Antònia Huertas és doctora en Matemàtiques per la Universitat de Barcelona (UB). Llicenciada en Matemàtiques per la Universitat de Barcelona i en Humanitats per la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). És professora dels Estudis d’Informàtica, Multimèdia i Telecomunicació de la UOC. El seu treball de recerca es centra en Lògica i en e-Learning.

“Fiction is like a spider’s web, attached ever so lightly perhaps, but still attached to life at all four corners.”
Virginia Woolf  (1882-1941)

Colaboraciones empresa-universidad: work in progress

Uno de los temas recurrentes se analiza el estado de la educación superior es la falta de conexión entre el mundo empresarial y la universidad. Por ejemplo, el informe “Nuevas formas de cooperación entre universidades y empresa” de 2005 elaborado por la Cámara de Comercio de España destaca la relevancia que para las empresas tienen colaboraciones en ámbitos como la investigación y desarrollo o la prácticas.  Sin embargo, también pone de manifiesto diversas barreras a la colaboración, como la burocracia y las  diferencias en motivación, horizonte temporal.

Hay países como Estados Unidos donde la relación entre empresa y universidad está muy instaurada y ha dado lugar a múltiples tecnologías, compañías e incluso nuevos sectores industriales. Sin embargo España dista de estar en esta situación ideal y todavía existen reticencias. Por ejemplo, en un informe de 2010, el 38% de las empresas opinaba que el papel de la universidad como motor económico era nulo (¡zasca!). Incluso a nivel europeo, la cantidad de fondos generados por colaboraciones universidad-empresa se considera testimonial.

Desde los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación creemos que la conexión con empresas es clave, especialmente en programas del ámbito tecnológico. Sin embargo, pese a los contactos e iniciativas realizados hasta ahora, queda aún mucho camino por recorrer. En esta entrada explicamos cómo funcionan las colaboraciones empresa-universidad y describimos las posibilidades de colaboración.

Universidad y empresa: ¿qué gana cada uno?

Desde el punto de vista de la universidad, la empresa aporta información sobre los perfiles más demandados, así como aquellas competencias y tecnologías de mayor relevancia en el futuro. Además, los profesionales que trabajan en la empresa cuentan con experiencia muy valiosa que puede transmitir a los estudiantes de la universidad la realidad de la actividad profesional. Por último, la empresa dispone de la experiencia, financiación y capacidad operativa para convertir algunas de las invenciones y patentes generadas por la universidad en productos y servicios tangibles.

Desde el punto de vista de una empresa tecnológica, la universidad forma a la cantera de futuros empleados. Y además de empleados, los estudiantes y alumni también son potenciales usuarios y clientes de sus productos. Todo ello hace que la empresa tenga interés en (1) colaborar en la definición del itinerario formativo y (2) darse a conocer como actor relevante en el sector tecnológico. Por otro lado, la universidad realiza múltiples actividades de investigación y desarrollo que pueden ofrecer una ventaja competitiva a las empresas si pueden llevarse a la práctica. Finalmente, las empresas pueden considerar acciones de responsabilidad social corporativa relacionadas con el fomento de la formación y la excelencia en tecnología relacionada con su ámbito de actividad.

Un caso de éxito de colaboración en transferencia de tecnología: el proyecto europeo TeSLA, con 18 partners, 3 de ellos empresariales.

Un caso de éxito de colaboración en transferencia de tecnología: el proyecto europeo TeSLA, con 18 partners, 3 de ellos empresariales.

¿Cómo se formaliza la colaboración?

La colaboración entre una empresa y la UOC puede realizarse con diferentes objetivos: la formación; la investigación y transferencia de tecnología; la captación de talento; la difusión; y el compromiso social.

Algunas fórmulas de colaboración a nivel de formación son la participación de trabajadores de la empresa como profesores colaboradores de la UOC, la incorporación de estudiantes en prácticas, la propuesta de trabajos finales de utilidad para la empresa o la esponsorización de programas formativos, ya sea aportando recursos  educativos u ofreciendo licencias o software.

A nivel de investigación y transferencia de tecnología, las colaboraciones pueden realizarse por diferentes vías:

  • La realización de Doctorados Industriales, donde el doctorando realiza un trabajo de I+D+I de interés para una empresa, bajo de la supervisión de un director de tesis de la universidad y un responsable de la empresa.
  • La colaboración en proyectos de investigación en convocatorias competitivas a nivel nacional y europeo puede permitir establecer una red de contactos y captar fondos y ayudas para realizar actividades de I+D de alto valor añadido y que permitan el desarrollo de nuevas tecnologías y productos.
  • La contratación de servicios de investigación a los investigadores de la universidad aprovechando sus ámbitos de conocimiento puede aportar una ventaja competitiva a la empresa.
  • La colaboración en iniciativas de fomento al emprendimiento y la transferencia de tecnología como la plataforma HUBBIK o el evento anual SpinUOC. Estas iniciativas sirven como vivero de ideas y proyectos de la comunidad universitaria, que se ponen en contacto con inversores y empresas capaces de convertirlas en productos viables.

Respecto a la difusión, las empresas pueden participar en jornadas y eventos organizados desde la universidad o bien proponer algún evento de interés. Esta participación puede realizarse ya sea asistiendo como expertos o esponsorizando el evento (ofreciendo el espacio o bien recursos para su realización).

En relación a la captación de talento, la empresa puede publicar sus ofertas en las bolsas de trabajo ofrecidas por la UOC, así como plantear ofertas para colectivos específicos con conocimientos concretos.

Desde un punto de vista de compromiso social, la empresa puede participar en la concesión de becas de ayuda al estudio o la organización de premios o concursos que fomenten la excelencia académica o las soluciones innovadoras a un cierto reto técnico o social. La universidad se encarga de la organización y gestión del evento, mientras que la empresa participa definiendo el reto y (opcionalmente) colaborando en la evaluación de las candidaturas. En este ámbito destacamos el éxito de los Premios UOC-RMF a los mejores trabajos finales, realizada con el apoyo de la Ramon Molinas Foundation.

¿Cómo puedo recibir más información o proponer una colaboración?

Si representas a una empresa y estás interesado en posibles colaboraciones o quieres más información, puedes contactar con los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC a través de correo electrónico (eimt@uoc.edu).