Cómo aprendí a gestionar proyectos (I)

Dicen Scoble e Israel (1), autores de uno de los más famosos y atractivos libros sobre blogs (y sobre cómo hacerlos), que un blog es una conversación desnuda, directa y sin filtros ni censuras. A lo mejor, por eso me gusta el formato, aparte mi abulia para escribir o investigar cosas muy largas o publicar papers. De manera que me he animado a escribir una pieza un poco más personal: cómo aprendí a hacer proyectos y qué fui aprendiendo con el tiempo. No soy un estupendo director de proyecto (de hecho no soy un estupendo nada).  Tiendo a ser un poco caótico, creativo y contradictorio. Hay cosas que olvido y otras que no planifico. De eso he aprendido varias cosas: que siempre se te olvida algo, que no todo es planificable y que es bueno tener en el equipo un jefe de proyecto mejor que yo. Empecé trabajando en compañías de consultoría estratégica. En mi curso de iniciación había un círculo con fases, que no recuerdo, y en el centro del círculo estaba la comunicación. La entrevista, el informe, la reunión formal e informal con los clientes y los equipos era el núcleo del proceso.  El informe y las presentaciones eran el producto. Los consultores éramos escritores y oradores profesionales, decía mi jefe. Aprendí también a preguntarme por los problemas que el cliente quería resolver (los issues o temas clave), más que a pensar en mi producto. Mi producto era resolver los problemas del cliente (cómo ganar más dinero, ahorrar costes o vivir mejor), o ayudarle a resolverlos. A veces eso no tenía que ver con el encargo. Aprendí...

Esta máquina es un Enigma “RNGNTETKWBBRVQJQPDBFN”

Durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes utilizaron en sus comunicaciones secretas una máquina, la “Enigma”, que pensaron era indescifrable. Dado un texto plano (plain text), “Enigma”, que era un mecanismo electromecánico, producía como resultado un mensaje con igual número de letras, pero ininteligible para un potencial espía que lo interceptara. La criptografía, en realidad, arranca desde muy antiguo. Uno de los primeros ejemplos es el código César, denominado así porque presumiblemente Julio César lo utilizaba en sus campañas militares. Era un sistema por sustitución, lo que implicaba intercambiar cada letra del mensaje por otra diferente. Aunque aparentemente la técnica parece segura, dista mucho de serlo. Este tipo de criptogramas tiene una gran vulnerabilidad, ya que se sustituye cada letra, pero siempre se sustituye por una misma letra. Como en todo idioma hay siempre algunas letras que aparecen con mayor probabilidad, basta con analizar qué letra del mensaje cifrado se repite más para tantear posibles asignaciones. Por ejemplo, en español son muy frecuentes la “E” y la “A”, que acumulan el 26% de las ocurrencias. Este sistema se fue perfeccionando con el tiempo. En el caso de “Enigma”, por ejemplo, aunque se trata de un sistema por sustitución, cada letra no es sustituida siempre por una misma letra, lo que dificulta enormemente el descifrado. Pero, ¿cómo funciona una “Enigma”? El corazón de la máquina consiste en 3 rotores (Walzen en alemán), esto es, unos pequeños discos con 26 contactos eléctricos cada uno, un contacto por letra del alfabeto (en la imagen se aprecian como 3 ruedas dentadas en la parte superior del panel). La posición inicial de estos rotores,...

La consumerización de la IT corporativa (en recuerdo de Steve Jobs)

Un director de informática amigo me ha enviado una nota de recuerdo compungido por la muerte de Steve Jobs y me anexa el vídeo del discurso de Stanford . Estoy seguro de que es un sentimiento sincero y personal, pero la verdad es que los inventos de Jobs han sido y continúan siendo un verdadero dolor de cabeza para los directores de IT de todo el mundo. Estuve en un curso (una especie de boot camp, o campo de entrenamiento de los marines) en Boston este verano. Los asistentes (CIOs o to be CIOs, o sea llamados a serlo los meses siguientes) podían descargarse desde una aplicación de iPad de la Harvard Business School los materiales, casos, presentaciones y enlaces. En el MIT, los materiales se entregan en una tableta Kindle (la tableta de regalo). La gente iba a clase con tres o cuatro chismes que desplegaba sobre el pupitre (un iPhone, un iPad, una Blackberry…, al menos) y entraban en los ejemplos propuestos por el  “profesor”, consultaban su correo o jugaban a las cartas en la red. Algunos habían decidido que los empleados de sus empresas podían comprarse y utilizar el dispositivo que quisieran. Habían observado que los chismes se rompían o se perdían menos y que los usuarios eran felices. Sin embargo, muy pocas veces se podía acceder a las aplicaciones de la empresa (como mucho, el correo o la agenda) y desde luego no se garantizaba el mantenimiento de nada.  Eso les parecía, con razón, caro e inseguro. Tampoco a Steve Jobs ni a Apple les ha interesado mucho el mercado de empresas. Las aplicaciones son...

Mucho más que hacer buen software, la gestión de proyectos es una profesión

Una parte significativa de las entradas y comentarios de este blog desde su nacimiento se refiere a la gestión de proyectos, cosa que puede conducir a la melancolía (o al desempleo). Seamos un poco positivos, sin que sirva de precedente. Tanto desde la ingeniería del software como desde la dirección de las TIC se han hecho esfuerzos monumentales para mejorar la calidad de los productos, aplicar mejores procesos y establecer estándares de planificación, gestión y control. Spice (basado en las normas ISO), el modelo CMM, los estándares del IEEE, en el mundo del software;  o el PMBOK (del PMI),  COBIT (de Isaca) o ITIL, en el mundo de la dirección de las TIC son algunos de los monumentos más conocidos. Cada uno tiene su religión y sus practicantes, lo que es un poco molesto para quienes tendemos a ser descreídos. En la UOC, tomamos hace algo más de un año una opción a favor de PMBOK como referencia principal de las asignaturas de gestión de proyectos, en una iniciativa sabiamente liderada por la profesora Txus Marco. PMBOK (siglas del Project Management Body of Knowledge) es un método generalista, o sea, válido para construir puentes y carreteras, subir al Everest, lanzar un nuevo batido de chocolate, organizar tus vacaciones de verano y también para gestionar proyectos TIC, sean de informática, telecomunicaciones o multimedia. Viene a considerar, que no es poca cosa, que la gestión de proyectos es una disciplina, una profesión separada y no un conjunto de técnicas o herramientas específicas. El método se propone en realidad como un código de buenas prácticas. Entiende que el proyecto empieza antes, acaba...

Unidos por el séptimo arte. Kevin Bacon y las redes Smallworld

¿Qué tienen en común el actor norteamericano Kevin Bacon y la actriz española Carmen Machi? Posiblemente nada, hasta es bastante probable que jamás hayan hablado entre sí, ni se hayan visto nunca. Sin embargo, existe un divertido juego que los une mediante una extensa y curiosa red de relaciones, y que oculta en su interior el concepto de red Smallworld, un tipo de grafo matemático con múltiples y sorprendentes aplicaciones. Kevin Bacon es un actor con una larga carrera cinematográfica que arranca a finales de los años 70 y que no es especialmente conocido en el mundo del celuloide, aunque su presencia ha sido constante a lo largo de los años. Irónicamente, Brett Tjaden, profesor de informática de la Universidad de Virginia, lo catapultó a la fama de los geeks de la ciencia gracias a la web del Oráculo Kevin Bacon. En esta web se plantea un juego muy peculiar. En primer lugar hay que pensar en un actor o actriz. Si este actor o actriz ha trabajado alguna vez en una película con Kevin Bacon, entonces tiene un “Número de Bacon” igual a 1. Pero si nunca ha estado en una película con Kevin Bacon, pero ha estado en alguna otra película con alguien que sí que lo ha estado, entonces tiene un “Número de Bacon” igual a 2. Y así sucesivamente. Mediante este juego, descubrimos (quizás con algo de sorpresa) que el destino ha reservado un “Número de Bacon” de tan solo 3 entre la protagonista de “Aída” y Kevin Bacon. En efecto, Carmen Machi trabajó con Elena Amaya en la película de Almodóvar “Hable con ella”...