Los chinos ya están, porque se lo han tomado en serio

China tiene el doble de usuarios de internet que Estados Unidos (casi todos censurados, por cierto) y casi el mismo número de supercomputadores (tiene el  de mayor en velocidad de proceso y el de menor consumo, y con tecnología propia, dicen). Dicen también que han desarrollado y están en condiciones de desplegar la nueva generación de Internet, basada en el protocolo IPv6, más rápido y que permite mayor número de direcciones IP y otras prestaciones.

China es desde luego  el mayor productor y exportador de productos informáticos del mundo y es líder en casi cualquier categoría (menos en semiconductores, micro-chips, por el momento).

Sus universidades gradúan más de 100.000 ingenieros informáticos al año (más que la India) y es el mayor proveedor de doctorandos en ciencias de la computación en el MIT y los mayores centros tecnológicos norteamericanos. Sus analistas y programadores que compiten en los concursos internacionales son más rápidos, eficientes y creativos. Y más baratos, claro (pero no tanto).

La mayoría de las causas son conocidas: un mercado interior inmenso, acceso a casi todas las materias primas (sea en el mercado local o en los mercados que domina del  tercer mundo), mano de obra barata que trabaja más horas y en condiciones laborales más precarias, una moneda artificialmente infravalorada que abarata las exportaciones, casi nula protección de la propiedad industrial y una manera particular de “facilitar” que los occidentales puedan invertir y crear empresas bajo el control o la “cooperación” estatal, a la vez que no pueden vender sus productos, por la mayor protección arancelaria.

Es menos conocido que, aunque la principal fuente de financiación es pública, China es actualmente el primer o segundo  mercado para las empresas de capital riesgo (o sea, igual o mayor que Silicon Valley) y que por lo tanto está creando ya tantas o más empresas y patentes que los Estados Unidos. Todavía no hay un Steve Jobs, pero tampoco creo que lo necesiten.

Este proceso incluye una mezcla de valores de la vieja y la nueva China: la cultura del trabajo y el mérito, el poder de las relaciones sociales, el deseo de hacerse rico y el reconocimiento social de los “nuevos ricos”. Dicen algunos que el espíritu práctico e incluso la estructura del pensamiento, imbuida en la lengua, facilitan el desarrollo de los talentos en las ingenierías de cualquier clase.

En mi experiencia allí, sin embargo, lo que más me ha impresionado ha sido el compromiso político e ideológico del Estado en el desarrollo de las TIC, lo que alguien ha llamado una “modernización autoritaria”. En unas conferencias que di en 2007 y 2008 en algunas provincias chinas, los autores o practicantes extranjeros éramos recibidos y agasajados como estrellas por las autoridades locales, los actos eran introducidos y presididos por el secretario del Partido Comunista de la provincia y la asistencia era multitudinaria (supongo que obligatoria).

Las TIC son la prioridad nacional y se valoran como una fuente de ventaja competitiva. El Estado invierte prioritariamente en el despliegue de redes de banda ancha, en el desarrollo de internet (imagino que como una forma añadida de control social)  y en educación en tecnologías: los alumnos mejor dotados se identifican desde la infancia, proliferan las escuelas de ingeniería y los centros tecnológicos, los estudiantes y graduados de ingeniería gozan de prestigio social y están bien remunerados, los mejores se especializan en Occidente para después volver.

Recientemente se está produciendo un regreso de talentos emigrados a Occidente y los profesores y profesionales occidentales son bien recibidos. ¿Alguien desea emigrar?

Nota:

Además de mi (limitada) experiencia China y la de algunos amigos y colegas, algunos de los datos y argumentos de esta entrada se basan en un par de artículos recientes del New York Times, particularmente el de David Barboza y John Markoff, publicado el 6 de Diciembre,  China reaches for high tech dominance (http://www.nytimes.com/2011/12/06/science/china-scrambles-for-high-tech-dominance.html). Este contiene un interesante mapa comparativo del “estado del arte” de las TIC en todo el mundo.

1 Comment

  1. Hola, no es que me comente a mí mismo, jeje, sino que me han abordado o escrito directamente algunos colegas con algunas objeciones sensatas. Básicamente me dicen tres o cuatro cosas:
    1) Que no se creen las estadísticas.
    2) Que no hay tecnología propia, sino copiada o directamente robada.
    3) Que el mercado interior no da para tanto, porque la gente es pobre y no puede comprar ordenadores ni móviles ni tablets ni nada, y que la exportación lo es con marcas internacionales que fabrican allí.
    4) Que el modelo económico no es sostenible y por tanto todo se irá al garete, más pronto que tarde.
    Es una discusión más económica que tecnológica. Es verdad que la estadística china no es muy fiable (recordemos las cifras de infecciones por el SIDA, oficialmente inexistente durante años). He revisado algunos números y la demanda interna no llega al 35% del PIB, o sea la mitad que en Estados Unidos. O sea, ¿quién compra? O, dicho de otra manera, quién y cómo se crea riqueza.
    Decía hace unos días Paul Krugman, premio Nobel de Economía, en el New York Times que, si la información económica de algunos países forma parte del género de ficción, en el caso chino, probablemente es del género de la adivinación. Y, efectivamente, alertaba sobre los riesgos de una burbuja financiera, producida por una moneda artificialmente devaluada, una inversión de capital inmobiliario insostenible y un sistema bancario aún más descontrolado y espúreo que el norteamericano, o el europeo. O sea, los riesgos de una crisis parecida a la que padecemos los demás.
    Yo no he visto los artefactos, ni el protocolo IPv6, la verdad.
    Pero diría, a partir de la ley de los grandes números (que allí son muy grandes, jeje, en volumen y en velocidad) y de lo que sí que he visto y me han contado, que si no están, poco les falta.
    Como curiosidad filológica, la edición internacional del NYT escribía “reaches” (está llegando), mientras la edición local decía “scramble” (está peleando por). Igual eso es más correcto.
    Y que, desde luego, se lo toman muy en serio!!

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