El signo de los tiempos “libres”

Este inicio de 2012 nos ha sorprendido con una desagradable noticia: LinEx, la distribución Linux promovida desde el año 2002 por la Junta de Extremadura, deja de existir. En el ya lejano año de 2002, la Junta de Extremadura se puso a la vanguardia de las administraciones públicas españolas al promocionar el uso intensivo del software libre y ofrecer gratuitamente su propia distribución de Linux, ejemplo que imitarían después buena parte del resto de las administraciones públicas con mayor o menor éxito.

Pero aquellos tiempos eran tiempos de bonanza económica y de ilusión, en los que reinaba la creencia de que las administraciones públicas debían predicar con el ejemplo y promocionar el software libre, apoyando de esta manera al tejido empresarial local, maximizando la transparencia de las administraciones y, de paso, ahorrar dinero público.

¿Cómo debemos entonces interpretar el anuncio del fin de LinEx? Desde hace unos cuantos años, las administraciones públicas, salvo honrosas excepciones, han dejado de interesarse por el software libre. De hecho, y basado en mi experiencia profesional, nunca lo han estado realmente y siempre han confiado sus programas internos a empresas de software propietario. Lo que estaba pasando, en realidad, es que el movimiento de algunas administraciones públicas españolas en apoyo del software libre y el hecho de que la Unión Europea dictó planes y sugerencias para promover su uso (que por cierto también ha quedado en agua de borrajas) provocó que todas las grandes administraciones públicas intentaran decir que “hacían algo por el software libre”.

Pero eso no era más que un espejismo, no se intentó nunca usar realmente el software libre dentro de la mayoría de administraciones. No diré el nombre concreto de una en particular, pero tuve la oportunidad de realizar un plan para renovar los sistemas de información de una administración y pude constatar lo siguiente: puesto que el software libre estaba en ese momento en auge, se nos pidió que siempre consideráramos el software libre en la elección de los productos tecnológicos. ¿La realidad? Nunca se permitió elegir un producto de software libre, pese a que muchas veces representaba una mejor elección que un producto propietario. Eso sí, puesto que se había considerado siempre un producto de software libre, ese hecho se promocionó como un gran éxito digno de mencionar: “la administración …. incluye el software libre en todas sus decisiones tecnológicas”.

Así pues, no es de sorprender que en la coyuntura económica actual, la administración pública deje de financiar estos proyectos. Extremadura ha sido la primera, pero estoy convencido que le seguirán las demás. Triste signo de los tiempos “libres” actuales.

Mario Gómez Molina es tutor y consultor del Máster Universitario de Software Libre de la UOC. Es además Project Manager de la consultora VASS y dispone de más de 14 años de experiencia trabajando en el mundo de las tecnologías de la información en proyectos de alta complejidad para grandes clientes.

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