Directivos en la nube

La Harvard Business Review, que cumplirá pronto 90 años desde su creación, es la revista de gestión de empresas más leída e influyente, con una tirada de más de 250.000 ejemplares en inglés y filiales en unos cuantos idiomas. Es la revista de los directivos de empresa y lo que se debe leer si uno se dedica a eso.

Sus artículos sobre sistemas y tecnologías de la información no son abundantes, pero sí que tienen una resonancia notoria y una influencia determinante en lo que los directores generales y de negocio opinan sobre la IT. Algunos CIOs y directores de sistemas me han contado haberse encontrado encima de la mesa los artículos de Nick Carr sobre si la informática vale para algo, el de Porter sobre la Internet , el de McAfee sobre web services, el de McFarland sobre el rol de la IT en los Consejos de Administración o los de Norton sobre cuadros de mando, por citar algunos de los más influyentes. Encima del ejemplar o de la fotocopia, el jefe había dejado un post-it rollo alentador, del tipo: “¡¿Me puedes explicar qué narices vamos a hacer con esto?!”.

De manera que un artículo sobre la nube, titulado “Lo que todo CEO (el primer ejecutivo de la compañía) debe saber sobre la “nube”” (HBR, 89: 11: Noviembre 2011) es algo que no puede pasar desapercibido. Está escrito por Andrew McAfee, que trabaja ahora con Erik Brynjolffson, en el Center for Digital Business del MIT, al que nos hemos referido alguna vez. No es un cualquiera. Por lo demás, yo no diría que la HBR sea precisamente un prescriptor de la innovación, más bien me parece que es conservadora, y apuesta por los inventos cuando ya han superado la fase emergente y comienzan a situarse en el mainstream, la corriente general.

La historia es sencilla y conocida. Los tipos de IT le dirán al CEO que esto de la nube es difícil, caro, lento, complicado, poco seguro y desafía la privacidad de los datos y el cumplimiento de unos cuantos tomos de regulaciones, así que nos lo vamos a tomar con calma. Le darán como prueba algunas cifras: aunque todo el mundo declara que algo tendremos que hacer y el gasto va creciendo por encima del 15% anual, aún es una parte mínima del presupuesto de sistemas (menos del 5%) como media (Gartner). Le enseñarán también algunos artículos de periódicos sobre las crisis y caídas del servicio de algunos de los proveedores más respetados y algunos episodios inquietantes de brechas de seguridad. Encima, no es nada claro que sea más barato y nos penaliza directamente el EBITDA (o sea el beneficio operativo, antes de intereses, impuestos y amortizaciones), porque lo contabilizamos como un gasto. Mal negocio.

McAfee, en el pellejo del director general, le dice al tipo de IT que en el caso de negocio (business case) hay que incluir algunos beneficios difíciles de cuantificar: aumento de productividad del personal (que puede acceder a sus datos y los de los demás, colaborar y compartir el trabajo y las ideas de los otros); facilidad para aprovecharse del conocimiento y los datos de muchos para modelar y entender los suyos (en sistemas de analítica e inteligencia de negocio); aplicaciones sencillas en la red con tiempos de implantación ridículos (en herramientas de productividad personal, pero también en sistemas de empresa, como CRM); e incluso, si sabe algo de infraestructura, facilidad para alojar datos y procesos en plataformas disponibles inmediatamente, y por tanto mayor productividad del personal de informática. Le dirá también que, cuando se cuentan los costes, como en cualquier TCO (total cost of ownership), tampoco se cuentan los ahorros de los costes de oportunidad y “lo que no se ve” (administración, mantenimiento y actualización de la capacidad de proceso y almacenamiento, y la agilidad de la empresa para hacerlo).

Probablemente el tipo de IT le explicará, con alguna razón, que sus grandes proveedores no están preparados aún  para la nube, que los proveedores de la nube no pueden manejar con eficacia permisos y controles de acceso y aplicaciones masivas de empresa. Y probablemente no le contará el lío que tiene montado de organización y optimización de sus servicios y servidores y los de administración y documentación de sus aplicaciones heredadas (legacy), ni que en sus equipos no hay gente preparada para lanzar proyectos de virtualización en la nube y para luego administrar los servicios resultantes.

McAfee les diría a los dos que comprueben (con los abogados) las restricciones regulatorias y encarguen una auditoría de seguridad; que empiecen por poco y en forma de experimento (o sea, caso-control, no pruebas piloto); que lo hagan con cosas nuevas y de menor riesgo; y que pregunte a sus mayores proveedores de sistemas y outsourcing qué narices han pensado hacer con la dichosa nube. También le diría al CIO que vaya buscando algún tipo que pueda dirigir proyectos y administrar servicios en la nube.

Jordi Guijarro, colaborador del máster de Software Libre de la UOC, escribió aquí hace unos meses una suculenta entrada sobre todo ésto, que os recomiendo http://informatica.blogs.uoc.edu/2011/10/19/infraestructuras-a-la-carta-en-la-nube/).

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