Nuevas competencias en el mercado de las TIC y las de siempre

Por estas fechas, comienzan a publicarse las predicciones de los trabajos más demandados de todo tipo en el mercado norteamericano. El estudio más famoso es el que publica US News and World Report, basado en las proyecciones estadísticas del departamento de Trabajo, que incluye datos de volumen, salarios, satisfacción, necesidades de formación y otros, y que cubre toda clase de sectores económicos (Top jobs 2012), con un espacio dedicado a la tecnología (Best tech jobs 2012). En términos globales, es interesante observar que los sectores de mayor demanda son los de negocios (??), servicios de creatividad, sanidad, ciencia y tecnología y servicios sociales (sin entrar ahora en cómo se etiqueta cada cosa, la verdad). Entre los trabajos más solicitados se encuentran, por ejemplo, los de terapeuta ocupacional, fisioterapeuta, farmacéutico, medical assistant (que no sé lo que es) y el top del top es el de enfermero titulado. Sin embargo, entre los diez primeros figuran también desarrolladores de software, desarrolladores de páginas web, analistas de sistemas y administradores de bases de datos. Entre los informáticos y los sanitarios copan casi los diez primeros puestos y, si se cruzan los dos campos, o sea, si sabes de informática y de sanidad tienes trabajo asegurado y bien pagado. El otro estudio anual de referencia, en nuestras profesiones, es el que hace la edición americana de Computerworld, en colaboración con la revista CIO, y basado en encuestas entre empresas. Para mí siempre es difícil seguir este estudio, porque parece como si se publicara a trozos en una sección que tienen sobre gestión de carreras, y además es fácil confundirlo con blogs y opiniones...

Los laboratorios en las titulaciones tecnológicas online

La evolución de las Tecnologías de la Información y Comunicación durante los últimos años ha redefinido completamente el concepto de educación a distancia en el contexto de las titulaciones tecnológicas. Los inicios de las titulaciones a distancia hacían uso de la correspondencia (p.ej. material en papel) así como cursos televisados (p.ej. medios audiovisuales) como vía para hacer llegar al estudiante los recursos de aprendizaje.  Este enfoque dificultaba la experimentación en laboratorios, lo que suponía un hándicap para el estudio de titulaciones tecnológicas. En la actualidad, la evolución de las nuevas tecnologías plantea un escenario completamente diferente con un universo de posibilidades de cara a la realización de experimentaciones prácticas a distancia, permitiendo al estudiante utilizar los recursos de laboratorio en el momento que lo necesite y desde cualquier lugar. A continuación se presenta la propuesta que se ha seguido en los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación para dar respuesta a las necesidades de experimentación en el Grado de Tecnologías de Telecomunicación y en el Máster en Ingeniería de Telecomunicación. En el modelo educativo de la UOC, el estudiante siempre ha sido el actor principal sobre el que gira todo el proceso de enseñanza-aprendizaje. La siguiente figura representa el modelo de laboratorio y su relación con el estudiante. Tal y como se observa en la figura, el laboratorio se construye a partir de tres dimensiones que permiten al estudiante una adquisición completa de las competencias necesarias para su formación. Laboratorio virtual y entornos de simulación. Los laboratorios virtuales y entornos de simulación son herramientas cada vez más utilizadas en la adquisición de competencias de carácter práctico, y su uso...

Volver sanos y salvos

Antes de convertirse en un famoso profesor de gestión de empresas en la Escuela de Harvard, Jai Jaikumar era un alumno brillante en uno de los Institutos de Tecnología de élite de la India, un escalador experimentado y líder de expediciones a los macizos del Himalaya. En una de éstas, pasada la hora planeada para volver al campamento base, seducidos por alcanzar la cumbre, perdió a todos sus hombres en el descenso cuando se derrumbó una cornisa de piedra y hielo. Sólo se salvó Jai, recogido días después por un pastor y su familia (1). No soy escalador, pero he usado ésta y otras historias de montaña en los cursos de gestión de proyectos. Me gusta también poner a los estudiantes el impresionante documental Everest (2), que incluye una de las primeras apariciones mediáticas de Araceli Segarra. Los autores y practicantes de Project management solemos discutir las causas de los éxitos y fracasos de las expediciones al Himalaya. El Himalaya parece la metáfora perfecta de la profesión: una meta clara, un líder confiable, un buen plan, montañeros experimentados y bien organizados, una ejecución cuidadosa y sujeta al plan y unos procesos de gestión adecuados deberían conducir al éxito. O no. Para mí, sin embargo, lo que más me interesa de Jai Jaikumar y de otras expediciones fracasadas son dos cuestiones que se suelen pasar de largo, dos consideraciones casi morales, si se me permite. La primera es una reflexión sobre el objetivo: ¿es el objetivo alcanzar la cumbre o regresar vivos? La segunda, relacionada con la anterior, es: ¿cuándo se debe matar un proyecto y retirarse a tiempo? Los directores...

Ágil

En nuestros primeros blogs de gestión de proyectos empezamos, como casi todo el mundo, por los chistes, los fracasos y las mentiras (1, 2). Analizábamos las causas del fracaso y nos salían temas de tipo más organizativo (involucración de usuarios y directivos, presiones económicas que afectan al tiempo y coste), que de tipo técnico o de gestión del proyecto (requerimientos poco definidos, pruebas insuficientes). La mejora de la gestión de proyectos como disciplina y profesión y la introducción y práctica de la cultura de proyectos dentro de las empresas ha mejorado en el ciclo largo la calidad y resultados de los proyectos, más o menos hasta principios de los 2000, pero en los últimos años tiene un efecto marginal. Aproximadamente, un cuarto de los proyectos son un fracaso total y más o menos un tercio pues ni fu ni fa. El enfoque tradicional y bien establecido de la gestión de proyectos, en las TIC y en cualquier otra cosa, se basa en la obsesión por la predictibilidad y el cumplimiento, soportados por liderazgos fuertes y documentación exhaustiva. Si definimos bien el alcance, si tenemos un buen plan y si todas las partes lo cumplen y nos dirige un buen jefe, el proyecto será un éxito. Pero lo es pocas veces. El cliente y los usuarios no saben bien lo que quieren y lo cambian continuamente (o no saben explicarlo, o el analista no los entiende), aceptamos presupuestos cortos que sabemos que no podremos cumplir (también lo sabe el comprador) y las empresas no hacen lo que tienen que hacer para que el proyecto y sus resultados sirvan para algo....

¿Sigue importando la IT?

Se cumplen nueve años de la publicación en la revista de negocios de Harvard del artículo de Nick Carr “Does IT Matter?”. Carr, un periodista avispado (sea dicho con respeto hacia los periodistas y las avispas), proponía la idea de que las TIC se habían convertido en “commodities” (servicios públicos de primera necesidad y bajo precio, como el agua, el gas o la electricidad), fáciles de copiar y de extender, mientras seguían (en aquella época) comprándose y pagándose como artículos de lujo. En su opinión, la informática (como el agua o la electricidad, de nuevo) es más una fuente de riesgo operativo (una caída de sus sistemas paraliza a cualquier empresa) que de ventaja competitiva (existe más capacidad y funcionalidad que las necesidades de negocio que se necesitan cubrir, individual y globalmente). En consecuencia, Carr animaba a las empresas a recortar costes en IT, mejorar la utilización de la capacidad actual, externalizar su gestión a especialistas y retrasar nuevas invesiones. El pobre Carr no sabía mucho de informática ni de empresa pero tuvo la fortuna de acertar en el momento (la crisis económica, financiera, organizativa y de creatividad) que siguió a la burbuja tecnológica de 2001 y en el estado psicológico, de escepticismo y hastío que vivían los ejecutivos e inversores. Durante los años 90, la inversión TIC en Estados Unidos había llegado a representar un tercio del total de inversiones de las empresas en cualquier clase de activos y las promesas de mejora de productividad, valor de mercado o ventaja sobre la competencia, a juicio de muchos, no se habían cumplido. El artículo de Carr fue una sacudida...