Lo que en realidad importa (I)

En una entrada reciente, revisábamos el artículo de Nicholas Carr, “Does IT Matter?” (“¿Importa la IT?”), publicado en 2003 y la polémica que se organizó para lo bueno y para lo malo alrededor de si las inversiones en IT valían la pena y eran fuente de ventaja competitiva o una commodity sobrevalorada que en realidad destruía valor.

Probablemente una de las mayores polémicas que yo recuerde tanto en el mundo de las TIC como de la dirección de empresas. Entre las aportaciones de autoridad, vale destacar los artículos de McFarlan y Nolan (profesores de Dirección de Sistemas de Información de la Harvard Business School) y los de Seeley Brown (ex director de los laboratorios Xerox) y John Hagel III (consultor y autor). Las tecnologías de la información y las comunicaciones (decían, decíamos), consideradas aisladamente de su uso social y empresarial, ni aportan ni dejan de aportar nada ya que, en realidad, lo que crea valor y ventaja competitiva, lo que importa, es la manera en que las empresas, los individuos y los directivos son capaces de utilizarlas, implantarlas, explotarlas. Los avances en las tecnologías de la información proporcionan oportunidades sin precedentes y multiplican otras que ya teníamos, pero depende de nosotros capturar sus beneficios. Cuando no es así, efectivamente pueden destruir valor. En particular:

  • Extraer valor de la IT requiere innovaciones en las prácticas de negocio, cambios en la manera de hacer las cosas, dentro de la empresa y en su relación con clientes, proveedores y socios.
  • El impacto estratégico de la inversión en IT no es puntual, no se produce por una gran inversión, sea en un ERP o en la creación de una plataforma de ventas por Internet, sino en un conjunto de innovaciones acumuladas y sostenidas en el tiempo.
  • Capturar los beneficios de la IT en la empresa requiere del alineamiento estratégico y de la capacidad para trabajar juntos los directivos de negocio y los directivos de tecnología, que normalmente es muy difícil de obtener.
  • En especial, lo que suele ser más complicado es que el primer ejecutivo y los directivos senior de la empresa, entiendan para qué sirve la tecnología, qué puede darles y qué no y en qué condiciones, y las ventajas o riesgos económicos asociados a las inversiones en IT.
  • Realizar el valor de la inversión en IT depende de la incorporación de una nueva generación de usuarios, directivos y técnicos que aporten nuevas capacidades y conocimientos.
  • No existe ninguna evidencia, sino más bien todas las evidencias apuntan en la dirección opuesta, de que en los próximos años no se sigan produciendo innovaciones técnicas que proporcionen a empresas y sectores industriales enteros la oportunidad de diferenciarse por servicio, componentes del producto y estructura de costes, como ha ocurrido desde la introducción de las TIC en cualquier momento.

Estas opiniones se han ido probando en su mayoría con la investigación económica empírica, que intentaremos resumir en un próximo post. Promise.

Nota:

El artículo original de Nick Carr (HBR, Mayo 2003) y las réplicas y contrarréplicas más interesantes se encuentran en una edición especial muy recomendable: Harvard Business Review at Large (Reprint R0305B).

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