Sobre el uso efectivo de la inteligencia de negocio (I)

Las predicciones de los analistas (Gartner, IDC), los estudios de prospectiva (Bloomberg, Aberdeen, McKinsey), las noticias de los periódicos respetables (New York Times) y, sobre todo, la presencia mediática y la presión comercial de los proveedores de productos y servicios, nos hacen creer que la extensión de los productos y servicios de inteligencia de negocio, desde los cuadros de mando directivos, los datawarehouse, hasta la gestión del “diluvio de datos” (los big data) es un fenómeno universal e imparable, bien robusto y al que ninguna empresa debería resistirse. Nos hemos referido a ellos en otras entradas. La realidad, como otras veces, es un pozo más tozuda. Y acaso por las características, complejidad y riesgos de esta clase de soluciones, la tozudez está más justificada que nunca. Con ocasión de un encargo de la profesora Isabel Guitart para el renovado Máster en Inteligencia de Negocio de la UOC, he visitado algunos estudios recientes sobre la implantación real y el uso efectivo de los sistemas de inteligencia de negocio en las empresas. En su famoso análisis del estado de situación de las empresas con relación a la implantación de la inteligencia analítica, Davenport y Harris (2007), establecían 5 estadios: 1) los “impedidos” (impaired), o sea los que vuelan a ciegas y no tienen datos; 2) los “silos analíticos”, donde cada departamento tiene su información basada en los sistemas transaccionales; 3) los que tienen “aspiraciones analíticas”, o sea que intentan construir información homogénea y común a partir de la información departamental; 4) las “compañías analíticas”, que suelen construir una capa de inteligencia por encima de su ERP; y 5) las “compañías que compiten...

Se buscan bioinformáticos/as

Pido perdón antes de comenzar por si alguien puede llegar a pensar que esta es una entrada de marketing. Soy consciente que lo parece (y es inevitable que algo haya), pero les juro por lo más sagrado (Alan Turing) que no es así. Simplemente quería alzar un poco la voz para decir un “Yo ya lo dije” y, ¿por qué no?, quizás dar alguna idea a alguno/a de nuestros/as lectores/as. En una entrada anterior comentábamos que nuestra profesión era de las que menos sufría la crisis. Pues bien, hace unos días leía en la Vanguardia un par de artículos relacionados con una de las profesiones emergentes (gracias a la informática) que muestra unas necesidades de futuro más claras. Y, cómo no, está relacionada con nosotros/as. Ponía énfasis nuestro amigo, José Ramón, en una entrada de hace un tiempo sobre sistemas de información, en la importancia de los datos. Hoy en día, que tenemos sistemas informáticos potentísimos, y algoritmos capaces de hacer búsquedas, relacionar, comparar, extraer información, etc. de manera muy eficiente, los datos son clave. El problema, a veces es tener personas capaces de explotar toda esta información. En el primer artículo que comento, Modesto Orozco, investigador del Institut de Recerca Biomédica (IRB) y del Barcelona Supercomputing Center (BSC) insiste en un problema: el volumen de datos biológicos se multiplica por dos cada nueve meses. ¡Uf! Esto se agrava, cuando lo contraponemos a la ley de Moore, que indica que la capacidad de almacenamiento de datos en un chip se duplica cada 18 meses. No nos salen las cuentas. 🙁 La solución propuesta es compartir datos y recursos, y...

Rescatar un proyecto

“El viaje para rescatar y recuperar un proyecto comienza por reconocer que el proyecto tiene un problema”. Así comienza uno de los libros del género (el de Khotari y Mitchell (2008), pero hay algunos más, el más leído recientemente es el de Todd Williams (2011), aunque ninguno me gusta mucho. La mayoría de los proyectos fallan, no alcanzan sus resultados en tiempo, alcance o coste, según estadísticas que varían entre los  “Informes del Caos” del Standish Group hasta aproximaciones más ponderadas como las de Gartner o la National Audit Office del Reino Unido. Según Gartner, 8 de cada 10 dólares gastados en proyectos informáticos no sirven para nada. Uffff. Muchas veces, lo mejor que podemos hacer con un proyecto fallido es matarlo cuanto antes y regresar “sanos y salvos”. Pero a veces vale la pena hacer un esfuerzo extra para intentar rescatarlo, reenfocarlo y recuperarlo. (Entre las dos posiciones, hay alguna gente (clientes, directores de informática o de negocio) que encuentran un camino para limpiar su responsabilidad y recuperar algunos costes recurriendo al diagnóstico forense y la demanda judicial. Hay gente pa tó, pero la realidad es que no hay buenos proveedores ni buenos proyectos si no hay buenos clientes, y que los éxitos y los fracasos suelen ser compartidos.) Yo creo que si la necesidad de negocio persiste, si las economías (los costes hundidos y los flujos de caja descontados) justifican la espera y si las cosas se manejan bien, vale la pena recuperar el desastre, o intentarlo. Hay firmas y profesionales a los que nos toca hacer esta clase de intervención de bombero (a veces de “bombero...

Las cosas que la gente compra: noticias de estos días

Me importa cómo la tecnología afecta al resto del mundo y lo que la gente hace con ella, la tecnología no me importa tanto. Creo que es por falta de conocimiento, al menos comparado con los colegas que me rodean. Veamos algunas noticias de estos días. Marc Zuckerberg reconoce que la salida de Facebook a bolsa no ha ido tan bien. El precio actual de la acción es la mitad del anunciado en el momento de la salida. Ya lo dijimos, me temo. El volumen de clientes (un usuario no es un cliente), el problema con los anuncios, los móviles y los buscadores, la funcionalidad real de la cosa, las amenazas sobre la privacidad… no auguraban un modelo de negocio creíble. La buena noticia es que esto no parece que esté inflando una nueva burbuja financiera y que los famosos “mercados” (o sea inversores de carne y hueso de diferentes clases que deciden dónde poner su dinero) parecen de momento o demasiado cautos o demasiado volátiles o las dos cosas. En IT no se mueve una hoja. El banco de inversión JPMorgan (otros fieras) dice que el lanzamiento del iPhone añadirá entre un cuarto y la mitad de un punto del PIB a la economía americana, a pesar de que casi todo está fabricado en China. Claro, si lo compra la gente, por tanto si hay dinero para comprar, dice Paul Krugman, un liberal keynesiano (no un socialista justiciero), ya se sabe. Hay que poner dinero en el sistema para que la gente compre iPhones y la salida del aparatito ha coincidido con un nuevo programa de estímulo. La acción...
La locura de las tabletas

La locura de las tabletas

La industria tecnológica de los gadgets es propensa a las modas… y es comprensible. La moda vende, lo antiguo se desecha y lo nuevo caduca con suficiente rapidez para cosechar ventas con el próximo reclamo.  Y parece que esta temporada, lo que se lleva son… redoble de tambores… ¡las mini-tabletas! Ahora mismo tenemos diferentes dispositivos que se pelean por ofrecer “lo mismo de siempre, con una pantalla más grande” (o más pequeña, según se mire). Samsung Galaxy Tab, Google Nexus 7, Kindle Fire HD y el rumoreado iPad Mini, todas aspiran a un pedazo del pastel de este mercado, a medias entre un “quiero-y-no-puedo un tablet” y un “el móvil se me queda pequeño”. Un menor precio (200-250€ versus 400-500€), una mayor portabilidad con un tamaño razonable de pantalla (7″ versus las 10″ habituales) son los anzuelos para captar usuarios. Esta fiebre es el producto de una carrera que empezó con el iPhone, continuó con el crecimiento de las pantallas de sus rivales y cristalizó con las ventas del primer Kindle Fire de Amazon. Hasta parece que Apple se ha contagiado de este gigantismo (o liliputismo) pantallil, con los rumores del nuevo iPad Mini y el crecimiento del recientemente presentado iPhone 5. ¿Nos hemos vuelto locos con tanto dispositivo? Quienes seguro que se van a volver locos son los desarrolladores de aplicaciones para dispositivos móviles. Ya es costoso desarrollardos versiones de la aplicación (para móvil y tableta), pero ahora hay un tamaño intermedio… Y hay que volver a diseñar la aplicación para aprovechar al máximo el tamaño disponible y ofrecer una buena experiencia de usuario. Eso sin contar el...