Inauguración JJOO 2012: ERROR 404

Inauguración JJOO 2012: ERROR 404

Después de ver la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres,  es curioso que en el alarde de “nosotros hemos hecho todo esto” y “toda esta gente que ha cambiado el mundo, nacieron en nuestra isla”, van y se olvidan de uno de los más grandes. Y por si fuese poco, en el año en que celebramos el centenario de su nacimiento. Y además (leo por Internet), es alguien que incluso intentó participar en los Juegos Olímpicos de Londres del 1948. Sí, su marca para entrar en la maratón fue de 2 horas y 46 minutos, nada mal para aquella época. Alan Turing es considerado uno de los padres de la informática, y estuvo en Bletchley Park trabajando en el descifrado de la máquina nazi Enigma. ¡Casi nada! Quizás el Reino Unido aún siente cierta culpabilidad por haberle procesado por homosexual en 1952, dándole a escoger entre la castración química o la cárcel. Tras elegir la primera, es bien conocida la historia de su muerte por suicidio, tras ingerir una manzana envenenada con cianuro (no, Steve Jobs dijo que el logo de Apple no es en honor a Turing, sino a los manzanos de la casa donde nació la empresa). Es curioso que, no hace mucho, tras recoger 21.000 firmas para pedir que se le otorgara el “perdón” póstumo a Turing, el gobierno británico (la cámara de los lores) rechazara esta posibilidad. Entendieron que ya no servía de nada, y simplemente, pidieron perdón por el trato recibido por el matemático. Creo que con el tipo de inauguración que escogieron para los recientes JJOO de verano, los británicos...
CIO y CEO: cómo llevarlo

CIO y CEO: cómo llevarlo

“What happens here is a fucking lack of communication!”, decía el capataz del preso Paul Newman en Cool Hand Luke (“La leyenda del indomable”, 1967), un peliculón de Stuart Rosenberg. Si el “alineamiento” entre negocio e IT pasa por una visión compartida de qué se espera de la IT, como decíamos en el artículo anterior, lo mejor es que CEO y CIO hagan un esfuerzo por entenderse. Y como el CEO es el jefe del CIO, lo probable y deseable es que el CIO tenga que hacer un esfuerzo extra para “gestionar a su jefe”, nada por lo demás muy diferente de lo que se pide a los demás directivos (lo que Gabarro y Kotter llamaban en un artículo fantástico de 1980 “Managing your boss”; por cierto John Gabarro se llama en realidad Joan Gabarró o Gabarrò y es de Lleida). A partir de estas fuentes, de alguna experiencia práctica, siendo CIO y trabajando con CIOs y CEOs, y de un post del año pasado de la revista online “CIO”, he construido un decálogo de recomendaciones que espero sean útiles: 1) Entender que hay una relación de dependencia mutua. CIO y CEO se necesitan, pero el CIO necesita mucho más al CEO por su autoridad, por su visión estratégica y por su relación con el resto del equipo de dirección y con el Consejo de Administración. No pedir mucho, no esperar mucho suele ser mejor que lo contrario. 2) Entender al jefe, su estilo de trabajo y de dirección, sus fortalezas y debilidades: cómo aprende, cómo usa la información… El jefe también es humano, y falible, y tiene habitualmente...
CIO y CEO, un tema de dos

CIO y CEO, un tema de dos

Durante la última década el papel del primer ejecutivo responsable de los sistemas y tecnologías de la información de las empresas en todo el mundo (el CIO, o se llame como se llame) ha evolucionado, como resultado del propio cambio tecnológico, del impacto que la información y la tecnología ha tenido sobre los modelos y procesos de negocio, de las decisiones de externalización de la informática y de la mayor formación de los usuarios, entre otras muchas causas. Un tema permanente en la economía, la dirección de empresas y la literatura académica ha sido sin embargo la dificultad de las empresas para capturar los beneficios puestos a disposición por la tecnología y, en particular, el “desalineamiento” entre la dirección de informática y “el negocio”. Como consecuencia, el rol y liderazgo del CIO han ido ocupando una parte mayor de la investigación en sistemas de información. Sin embargo, en la posición mayoritaria, sobre todo sostenida desde Michael Earl (2002) y Morgan y Gary (2002), el nuevo CIO debería ser un líder visionario, pensador estratégico y un político (“arquitecto de relaciones”, jeje), con extraordinarias capacidades para comunicarse comercialmente y gestionar personas. Estas cualidades extraordinarias que el CIO tendría que desarrollar, y que curiosamente no parece pedírsele a nadie más (al director de ventas o al financiero…), han dado lugar al mito del CIO “super-héroe”.(Sobre este tema, vuelvo a recomendar el vídeo de nuestro colaborador Dídac López sobre la evolución del rol del CIO . Este paradigma teórico, que pone el énfasis en las cualidades y competencias de la persona, ha presidido la investigación hasta hace poco (“progressing down the wrong path”,...