La belleza de las redes: herramientas de visualización de grafos

Cuando hablamos de “red”, automáticamente nuestros pensamientos van hacia Internet. pero cada día encontramos a nuestro alrededor múltiples tipos de redes: redes sociales, redes de transporte como carreteras o trenes, redes de ordenadores, organigramas empresariales, redes eléctricas, etc. Sin ir más lejos, nuestro propio sistema nervioso es una red de neuronas conectadas entre sí. En matemáticas e informática, el concepto de red se denomina formalmente “grafo”. Un grafo es una representación abstracta de las relaciones (denominadas “aristas” o “arcos”) entre una serie de entidades (denominadas “vértices” o “nodos”). La teoría de grafos es la disciplina que estudia los diferentes tipos de grafos, sus propiedades y los múltiples problemas relacionados su análisis, manipulación y visualización. La teoría de grafos intenta resolver situaciones muy cotidianas, como puede ser la búsqueda del camino más corto entre dos vértices. Este problema, aparentemente tan simple, es una parte importante del cálculo de la ruta que hacen los navegadores GPS. Otro problema “famoso” es el del viajante de comercio: encontrar la ruta más corta que pasa por un conjunto de ciudades y regresa a la ciudad de origen. En este caso, la fama viene de la complejidad de calcular la ruta óptima. Casualmente, en la naturaleza hay animales que tienen que resolver este problema (como las abejas cuando visitan flores para recoger néctar) y parece que lo hacen mejor que nosotros sin necesidad de tanta maquinita. Otros dos ámbitos de aplicación donde la teoría de grafos ha encontrado su filón son el análisis de páginas web y el análisis de redes sociales. El ejemplo paradigmático del primer campo es el cálculo de la relevancia de...

Ufff, los proyectos BI son muy complicados

“Mantener los ojos fijos en una cosa tan lejana es demasiado para la paciencia humana”, dice Conrad en Heart of Darkness, una de mis lecturas obsesivas recientes. Ahora que el éxito de matrícula del renovado Máster en Business Intelligence  de la UOC ha superado a la empresa, por fin podemos decir la verdad: esto de la inteligencia de negocio es muy, muy complicado. Jordi Conesa  e Isabel Guitart, director y profesora del Máster nos dieron la oportunidad a Pere Mariné y a mi de preparar los materiales de una de las nuevas asignaturas, algo así como “Mecanismos de apoyo a la gestión de proyectos”. Pere es un jefe de proyecto sólido y experto, PMP certificado, que fue un tiempo miembro de la Junta del PMI y uno de los líderes de esta clase de asignaturas en la casa desde hace años, como autor y consultor, o sea un valor seguro. Y yo he dedicado una parte de mis últimos años a dirigir implantaciones de sistemas de BI, optimización (le llamo) de los existentes y hacer proyectos de cuadros de mando, la capa de arriba del BI. Enfrentarme a esta clase de cosas, o sea  acercar el mundo profesional al académico y hacerlo asequible y útil para los estudiantes y practicantes es uno de los motivos que me atrajo de esta Universidad hace años. Supongo que abordamos este empeño como cuando a George Mallory le preguntaron por qué quería conquistar el Everest: “Porque está ahí”, dijo, después de dos expediciones fracasadas (en la tercera su cuerpo se perdió y no fue encontrado hasta 1999, 75 años después de su desaparición). Efectivamente....

Contra Dilbert

Dilbert es probablemente la tira cómica más publicada, leída y copiada del mundo. Y su autor, Scott Adams, pasa sorprendentemente por uno de los gurús del management contemporáneo, a partir de su libro “El principio de Dilbert” y otros. También ha dado lugar a una próspera industria de merchandising. Dilbert es particularmente popular en la informática, probablemente porque su personaje es ingeniero de software, y hasta las publicaciones profesionales serias de asociaciones como el IEEE y la ACM le han dedicado alguna atención. El principio de Dilbert ha sido estudiado también en el análisis de las empresas, del comportamiento organizacional, en las políticas de evaluación y promoción de empleados y hasta sometido a un análisis económico. Algunos han visto en Dilbert la semilla de la programación y gestión de proyectos “Ágil”, de la eliminación de puestos intermedios y el downsizing, del teletrabajo y de la microempresa innovadora de nuevo cuño. Confieso que yo no he visto tanto y que no me divierten especialmente las tiras de Dilbert. El principio de Dilbert propone que los trabajadores menos cualificados son promovidos, a través de procesos de evaluación equivocados, a posiciones de mando en las que puedan hacer menos daño a la organización. Puede ser divertido, pero la teoría y la investigación empírica no lo sostienen. La investigación existente lo más que sugiere es que determinados procedimientos de evaluación y desarrollo promueven a gente que está en su frontera de competencia (el principio de Peter) y no tienen en cuenta que un mayor conocimiento técnico (caso de los ingenieros) no quiere decir capacidades de gestión, de liderazgo, de comunicación y las competencias...