Hay tres clases de jefes de proyecto

Volver a leer “Heart of darkness” (“El corazón de las tinieblas”), de Joseph Conrad, me ha hecho elaborar el pensamiento (o la parida) de que hay tres clases de jefes de proyecto, a los que llamo “el piloto”, “el descubridor” y “el conquistador” (Ya dice un colega, no sin razón, que propendo a hacer teoría, una especie de deriva filosófica). (“El corazón de las tinieblas” es un libro que me ha perseguido de forma hipnótica y sobrecogedora desde que lo leí por primera vez a los 16 y en inglés, como el que no puede apartar la vista de una escena de destrucción y dolor. Lo leo esta vez en catalán y en la versión de Montserrat Vancells, ilustrada por Angel Mateo. Me cuesta leer en la que es mi tercera lengua y que manejo peor, pero este texto es un descubrimiento de belleza, precisión y ambiente, que me hace amarlas más a las dos -la novela y la lengua). 1. “El piloto” es un hombre del oficio cuyo espacio es el proyecto, igual que para el piloto del barco, un marinero, el espacio es el mar. Son gente sedentaria a su manera, poco dada a la aventura. En el fondo, todos los barcos se parecen y el mar es el mismo. Las contingencias del cliente, las caras nuevas, los países extranjeros y la “mudable inmensidad de la vida” les pasa por encima. Conocen  bien las herramientas, los procesos de gestión, señalan el rumbo y lo cambian si toca, lideran sus equipos y manejan al cliente (es una expresión fea: quiero decir que conocen al cliente, comunican bien y gestionan sus...

Estar alerta, reconocer los problemas y avisar lo antes posible

Hay mucha más investigación académica sobre Gestión de Proyectos de la que pensamos, sólo que esta disciplina se ha dejado bastante al albur de lo que escriben los practicantes y sus organizaciones profesionales… y los blogueros. Es interesante además observar que la mejor investigación usa técnicas cualitativas y precisamente aspira a aprender de los profesionales (jefes de proyecto) y de sus clientes qué cosas pasan y qué hace que un proyecto sea exitoso o lo contrario, o sea sentido de la realidad empresarial y tocar sobre la tierra, lo que no es tan frecuente en otros ámbitos de la dirección de sistemas de información. Un post reciente del blog de Project Management de la Universidad de San Francisco (Burnaby) me ha llevado a un artículo publicado en el Project Management Journal nada menos que de Terry Williams y otros autores de varias universidades de todo el mundo y a partir de ahí a algunas relecturas más antiguas. Os recomiendo sobre todo éste del año 2006 de Kapelman y otros, una de las referencias más citadas: estudiaron todas las causas de fracaso (hasta 35) identificadas en los artículos científicos y las sometieron al escrutinio de más de 50 jefes de proyecto experimentados. Todo esto va sobre el tema de siempre (¿por qué los proyectos fallan?), aunque toca un aspecto más específico, apasionante y que a lo mejor nos ayuda a entender todo lo demás: ¿cuándo fallan? ¿cuáles son los signos de alerta? ¿cómo podemos intervenir y qué podemos hacer? Os resumo algunas conclusiones: La mayoría de los proyectos muestran signos de fracaso al principio, en el 20% al 25% inicial de todo el...

Vender

“La empresa existe porque alguien vende”, avisaba Peter Drucker, maestro. Los ingenieros esquivan el paro, decían Macau y Prieto en una entrada reciente. Pero lo hacen en lo que algunos ya comienzan a llamar la “industria cárnica” (desarrolladores vendidos a precios de cuidadores de ancianos por las empresas consultoras y de outsourcing), y con sueldos que son la mitad o menos de sus equivalentes europeos y norteamericanos; o como vendedores, en plantilla o freelances a comisión. Aquí pueden conseguir una pasta, a veces, y este sector es bastante endogámico, así que puedes hacer una carrera y mantenerte toda la vida (o sea, si eres comprador, verás al mismo tipo durante siempre con diferentes tarjetas). Las estadísticas tienden a omitir estas posiciones. En la encuesta del Wall Street Journal, presentada en el mismo artículo, los vendedores no aparecen (tampoco lo hacen los cocineros, los ingenieros de telecomunicaciones, los diseñadores gráficos o los gigolós, ¡vaya encuesta!). Pero en una búsqueda que he hecho hoy en Infojobs se ofrecen más de 100 puestos de trabajo de ventas sólo en el sector de Informática y Telecomunicaciones, sin contar cosas que no se llaman así pero que son lo mismo (consultor de preventa, analista de negocio, ingeniero comercial, etc.), frente a 20 ingenieros informáticos y 74 ingenieros de telecomunicaciones. De muchos vendedores y asociados se pide una titulación de ingeniería. El análisis de competencias más demandas en la misma Infojobs, publicado recientemente, las ventas siguen pareciendo el terreno de la microinformática y la agresión telefónica, y el resto de las posiciones se disfrazan con nombres estrambóticos. Pero creo que no es verdad, o es una...

Cómo organizar una fiesta

Lo flipo (diría Iker Casillas, amigo) estos días con las historias en el juzgado, en las comisiones de investigación, en los medios y en las declaraciones de los políticos con los desastres en la mega fiesta de Halloween del “Madrid Arena”. Nadie parece responsable de la organización, de los permisos, de los controles de acceso, de la seguridad…, o no hacía falta. La responsabilidad, señalan algunos sin rubor, es de los que fueron… y de sus padres que les dejaron ir. Algunos clientes me encargan organigramas, de la IT o de sus negocios. Intento no escribir organigramas. Hago dibujos: huevos que son como muñecas rusas, planetarios o paredes de ladrillo, puzzles con los nombres de la gente. Un organigrama es frecuentemente una excusa para medrar o para esconderse (y además el cliente al final se enfada si no escribes lo que te dice y no te paga el trabajo). Mintzberg (casi 9000 citas de este artículo de 1971) dibujaba los flujos informales de la información y del poder de las empresas en una especie de huso lleno de flechas cruzadas. Me gusta la organización por proyectos propia de los servicios professionales;  los pequeños equipos SWAT (Special Weapons and Techniques) de intervención de la policía y del ejército (lo siento); y  las estructuras sencillas propias de las operaciones de emergencia y salvamento, basadas en los procesos, no en los cargos, en las que sin embargo todo el mundo sabe lo que tiene que hacer. No entiendo la figura del “coordinador” ni aquéllas organizaciones llenas de “coordinadores”. ¿Qué es y para qué sirve un coordinador? En una vida anterior fui “jefe de la sección de apoyo...

Dos vueltas para una rotonda: la información geográfica voluntaria (VGI)

Si vamos a un sitio nuevo, buscamos en un mapa en Internet dónde está; si hacemos una foto, la podemos subir a la red con la posición geográfica en que estamos y verla situada en un mapa. Google Maps es una herramienta habitual y seguramente, en las montañas, vemos más GPS que brújulas. Todo ello nos ha avezado al uso de aplicaciones geográficas que, en cierto modo, son sencillos sistemas de información geográfica (SIG, o GIS, en inglés). Hace poco más de una década, los SIG eran aplicaciones al alcance sólo de las pocas organizaciones que se los podían permitir, pero hoy en día, aplicaciones de todo tipo llevan un mapa asociado. Los SIG se han democratizado. Es en este contexto que se ha convocado el GIS Day, que tuvo lugar el pasado 14 de noviembre, con el objetivo de dar a conocer y popularizar aún más estas útiles aplicaciones. En la UOC los actos del GIS day se han trasladado al jueves 29 de noviembre y consistirán principalmente en dos: 1) pedir a toda la comunidad UOC que marque su posición en un mapa; y 2) hacer una mapping party. Y es en este último punto en el que se va a centrar esta entrada. Como se ha dicho, estamos acostumbrados a ver mapas en un sinfín de aplicaciones, pero, ¿de dónde salen esos mapas que nos resultan tan útiles? Hace muchos, muchos, muchos años, más de una década (una eternidad en el mundo de la tecnología) los mapas surgían de un proceso de elaboración muy costoso: un avión sobrevolaba la zona a mapear y hacía unas fotos;...