La fábula del director general (y II)

Explicábamos en la primera parte de la entrada la nueva historia de Austin, Nolan y O’Donnell, Harder than I thought, “más duro de lo que pensaba”, quizá una lectura para estos días de fiesta. Es la novela-manual de Jim Barton, el antiguo CIO (director de informática o así), convertido en CEO (primer ejecutivo o director general de la empresa… o así). Y decíamos que lo que más me interesaba, y creo que a los autores y los lectores, es “lo que el directivo hace”, a la manera mintzbergiana. Veamos: 1) Barton piensa y hace muchas cosas muy deprisa y en poco tiempo, “sin dedicarle mucho tiempo a un solo pensamiento” (p. 184). No siempre le salen. Personalmente tiendo a creer que un buen directivo es una persona de acción un poco reflexiva. O una persona reflexiva que puede actuar, fundamentalmente. Hacer muchas cosas bastante deprisa es parte del sueldo. 2) Barton pasa mucho tiempo con gente, su trabajo es sobre todo, quizás, la gente. Inversores, consejeros, sindicatos, medios y, sobre todo, su equipo. Entendiendo el negocio, dando forma a una visión y comunicándola. Con el ejemplo, con la proximidad, haciendo. 3) Barton toma pocas decisiones, en realidad, y lo hace en una forma colaborativa que casi conduce a las decisiones. Pero, sea como fuere, es aquel a quien todos miran y esperan. Las decisiones más importantes son las que tienen que ver con la gente, otra vez: quién está, quién no está, qué se espera de él; cómo se premia. 4) Barton es el que da la cara, dentro y fuera, eso es seguro. Para que se la partan, a veces. La...

La fábula del director general (I)

¿Qué es más difícil: ser director general o ser director de informática? Según Gartner, 1 de cada 25 CEOs (directores generales o similar) de sus encuestas ha sido antes CIO (director de informática o similar); uno de cada cuatro CIOs no son informáticos de origen; y un 37% de los CIOs reportan al CEO, en lugar de reportar al financiero o al de operaciones. Para Richard Hunter, ésto son buenas noticias para el CIO.  Yo creo que son buenas noticias para las empresas y para la tecnología; el futuro del CIO me parece más incierto. De momento, creo que estaría bien para los informáticos y los directores de informática saber qué hace y qué le preocupa al director general, y cómo podemos ayudar. Este es el punto de partida de la última novela (o lo que sea) de Austin, Nolan y O’Donnell, Harder than I thought (como la canción), que han descubierto una manera nueva y entretenida de que la gente lea o escuche manuales de dirección de informática o de gestión de empresas, y que ya nos sorprendieron antes con las aventuras de un director de sistemas, nuestro ya conocido Jim Barton. (Quizá es una fábula, como las de Fedro, Esopo y La Fontaine. Son casi siempre las mismas. A mí me gustan. Puede que sea una lectura o audición entretenida para la Semana Santa para algunos). Ahora el CIO se ha hecho CEO de una compañía en crisis que fabrica aviones, después de pasar una temporada como director de operaciones (COO) de una empresa de servicios financieros. El libro contiene al menos tres historias y una tontería. Las tres historias...

¿Cómo hacer un buen uso de la tecnología durante las vacaciones?

Tod@s sabemos que estar permanentemente conectados todo el día acaba restándonos atención y tiempo. También sabemos que, de vez en cuando, es apropiado desconectar para relacionarnos (en persona), pensar, leer un libro, hacer ejercicio o cualquier otra actividad que no requiera estar frente a una pantalla. Todo esto lo sabemos… pero lo hacemos muy poco caso. Sin embargo, cada vez hay más gente que pone en su maleta de las vacaciones los mismos aparatos que le acompañan en el día a día. Excusas tenemos muchas, ya sea ver una película, estar conectado con la familia o los amigos o estar a la última en las redes sociales. Esta semana hemos estado recogiendo opiniones sobre como usáis la tecnología durante las vacaciones a través de nuestro usuario de Twitter @UOCeimt. A continuación resumimos lo que ha dado de sí el debate. [View the story “¿Cómo hacer un buen uso de la tecnología durante las vacaciones?” on Storify] La próxima semana intentaremos seguir nuestros propios consejos y desconectaremos un poco, dejando los nuevos debates en Twitter para la vuelta. ¡Que tengáis una muy buena Semana...

Crackear es un juego

La idea de ser un cracker (el termino correcto al mal llamado “hacker“. O no [1]) puede ser muy atractiva. En el fondo, muchos tenemos un pequeño cotilla en nuestro interior que nos incita a fisgar. Y es que la acepción original de la frase “La curiosidad mató al gato” no es que ser un chafardero sea malo y lleve a la ruina. ¡Lo que te mata es aguantarte! [2] Hay tantos secretos por descubrir en el mundo… Como tantos otros casos, si tenemos un dilema ético con cierto tipos de actividades en el mundo real, siempre podemos dar rienda suelta a nuestro lado oscuro en los videojuegos [3]. En ciertos géneros, una manera eficaz de esconder secretos es forzar a que nuestro personaje se convierta en un cracker y deba comprometer sistemas informáticos. Pero claro, en la vida real irrumpir en un sistema específico no siempre es tan sencillo (a veces, tristemente, sí). ¿Como simplificar el hecho de tener que adquirir todo ese conocimiento sobre protocolos y análisis de código fuente de sistemas operativos para que sea para todos los públicos? A menudo, la capacidad de comprometer un ordenador se basa simplemente en disponer del objeto adecuado o, en el caso de juegos con componentes de rol, con disponer de cierto nivel en una habilidad concreta. Algunos ejemplos clásicos son los primeros Fallout o el primer Deus Ex. Este sistema es efectivo y simple. “Crackear” un sistema es una acción más, como saltar o disparar. Sin embargo, es más divertido cuando el sistema es interactivo. Si en las películas a menudo el proceso de entrar en sistemas ajenos...

IT savviness, cultura digital

En unos días se celebra en Madrid un seminario del Centre for Information Systems Research del MIT, uno de los centros de investigación más interesantes sobre dirección de sistemas de información, del que ya hemos hablado aquí algunas veces. (CISR se pronuncia como tijera en inglés). Es una reunión muy exclusiva, para sus clientes europeos y algunos invitados. En España sólo son miembros Ferrovial y BBVA. Peter Ross y Jeanne Weill, sus fundadores, han conseguido una cosa insólita que nos gustaría a muchos: financiar, probar y publicar investigación bien pagada y compartirla con la sociedad (en abierto) y con sus patrocinadores (en restringido). Escriben para revistas y editoriales de negocios y también para los medios científicos. Bingo. Estos tipos hicieron popular el concepto de IT savviness, que yo he traducido vagamente como “cultura digital”, como hace un amigo de un blog interesante escrito por gente que cuida el castellano. Según hemos visto en algunas entradas anteriores, la cultura digital compartida a lo largo de la empresa es una de las condiciones para que las organizaciones extraigan todo el jugo de las TIC y los ejecutivos de negocio y los directores de informática encuentren un espacio común. Me gusta la definición que hace de savviness otro blog que no tiene nada que ver con lo nuestro: “Savviness is that quality of being shrewd, practical, hyper-informed, perceptive, ironic, “with it,” and unsentimental in all things political. And what is the truest mark of savviness? Winning, of course! Or knowing who the winners are.” O sea, esta clase de sabiduría, creo yo, no es sólo alfabetización digital (que muchos ejecutivos necesitan), ni enciclopedia tecnológica (¡saber más acrónimos que los ingenieros...