Frugalidad digital

Mi abuela es una persona que podríamos definir como frugal. Todo se lo hace ella y puede vivir con poca cosa. No necesita vestidos caros ni un vestuario diverso, y todo lo reaprovecha, ya sea unas cortinas o la comida que sobró ayer. No está en contra de las facilidades que nos han aportado los avances de la tecnología, e incluso tiene móvil y se apaña. Pero simplemente, muchas cosas las ve superfluas y se conforma con poco. Seguramente, porque le tocó vivir una época  donde la frugalidad era una necesidad, y ya le ha quedado dicha idiosincrasia incluso en mejores épocas.

A medida que algunos nos hacemos mayores, nos volvemos un poco como mi abuela con los videojuegos. Proviniendo de una época dónde 64kb era lo normal y 128Kb “una pasada” (256Kb + 256Kb de “RAM Expandida”… ni os explico), o poner más de 16 colores en pantalla ya eran gráficos realistas, somos frugales. Nos encantan los gráficos y sonido brutales de hoy en día y disfrutamos como enanos, pero si es un poco menos espectacular, no pasa nada. No es juego catastrófico, como lo venderían algunas revistas. Y al final, de vez en cuando acabamos echando una partidilla  al Metal Gear (como digo a mis primitas, “y no me refiero los de Playstation!!“). O al Ghost and Goblins, que es como el Dark Souls, pero como 25 años antes y para machotes de verdad. Estructurado sin complicaciones. Simplicidad zen en un amasijo de pixelotes.

¡¡Es lo mismo que ser Leo Messi en persona!! (Match Day 2, Ocean Software Ltd., 1987)

¡¡Es lo mismo que ser Leo Messi en persona!! (Match Day 2, Ocean Software Ltd., 1987)

A menudo me pregunto si, en ciertos géneros (RPG, FPS), gente que ha nacido bajo unos estándares de calidad gráfica y sonora superiores estaría dispuesta hoy en dia a aceptar, por ejemplo, un juego de consola sin voces, dónde todo el texto se ha de leer. O con 16 colores. Hablo de consolas o PCs de sobremesa claro. El listón en los móviles ya es otro tema, si queremos que la batería dure más de 10 minutos. De todos modos, la pregunta para la reflexión es ¿nos divertiría lo mismo un Angry Birds con reglas y escenarios idénticos, pero en modo CGA?

Bueno, tampoco voy a ser más papista que el papa, porque admito que una cosa que me enfadaba mucho es cuando en la caja del juego ponían imágenes de la recreativa y luego, ¡sorpresa! Hubiera preferido los gráficos de la recreativa, claro. Pero en el fondo, el juego en sí: las reglas, el objetivo, la estructura, eran lo mismo. Y me acababa divirtiendo igual.

Busca las diferencias...en las reglas y estructura del juego. (Green Beret, Konami, 1985)

Busca las diferencias… en las reglas y estructura del juego. (Green Beret, Konami, 1985)

Es importante remarcar que no hay que revivir el pasado para apreciar la frugalidad. No es un “antes” vs “ahora”. La escena indie está repleta de juegos divertidísimos sin grandes artificios. Cuantas horas con el Unepic o los Avernum…

Ya sea de un modo u otro, mi experiencia es que algunos me miran como un loco de remate si me pillan con el Desktop Dungeons o el emulador de turno y el juego de Batman (de nuevo, no ese Batman), en un PC donde se puede jugar al último Tomb Raider con todo a tope y de sobras. A fin de cuentas, en su momento, tenía una puntuación de 37 sobre 40!!

Más o menos como veo yo a mi abuela cuando a veces no pone la lavadora y prefiere fregar las prendas sucias a mano. Con una risilla simpática mientras meneo la cabeza de lado a lado. ¿Pero en el fondo, qué tiene de malo? No existe la badwrongfun.

Joan Arnedo es profesor de los estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicaciones en la UOC. Director académico del Postgrado de Diseño y Programación de Videojuegos e investigador en el campo de la ludificación y los juegos serios en el eLearn Center. Su experiencia se remonta a cuando los ordenadores MSX poblaban la Tierra…

CC BY-NC-SA 4.0 Frugalidad digital por jarnedo está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

2 Comments

  1. Hola a todos.

    Suscribo lo dicho por Joan Arnedo.

    Yo también soy de la “vieja escuela”. Crecí con un MSX de 64K, aprendí con un IBM-PC de 64Kb, y me “doctoré” con un 386 montado 100% a medida por mí mismo cuando casi nadie en este país sabía qué era un ordenador.

    Cargar juegos desde un cassette, programar una facturación en BASIC con números de línea, construir en assembler un spooler de impresora para DOS en tan sólo 911 bytes, crear un entorno gráfico en Turbo Pascal 3… Hacer todas estas cosas te marcan, forman tu experiencia, y hacen que veas la informática de manera diferente a como la ven los jóvenes informáticos de hoy en día.

    Aprendí a economizar recursos (memoria, líneas, pixels…) como si estuviéramos en época de carestía (de hecho, lo estábamos), aprendí a optimizar al tiempo que programaba, aprendí a pensar en cuánto código generaba el compilador para buscar las mejores instrucciones, aprendí algorítmica estudiando a Wirth, aprendí a imprimir gráficos con una matricial de 7 agujas, dominé los punteros del C…

    Ahora, en cierto modo, soy como la abuela de Joan: los ordenadores me duran años y años, procuro tener y usar sólo lo que realmente necesito, no recopilo SW ni HW que luego no uso, me preocupo por los detalles más nimios, cuando veo un programa pienso ¿cómo lo haría yo?… Y soy capaz de ofrecer un SW con calidad y rendimiento. Y si eso es para lo que me pagan, me conformo.

    Me da la impresión de que los jóvenes programadores de hoy en día no tienen esas características. Cuando los veo en mi empresa hablando de máquinas virtuales, de modelos y del Entity Framework, de 16 Gb de RAM, pienso: “pobres, estos no han hecho la mili, en el fondo no sáben qué está haciendo el sistema, es el sistema el que hace lo que le da la gana y aparenta que les obedece”. Muchos ni saben dónde se guardan realmente los datos, ni, peor aún, cómo se guardan o cómo se procesan.

    Creo que me he vuelto un artesano, y puede que me haya convertido en un romántico, pero sinceramente pienso que a la gente de hoy en día les falta humildad y les sobra velocidad de proceso.

    Saludos.

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  2. Que recuerdos!! La segunda imagen me recordo al juego de Family Game, el “Contra”

    Como nos divertiamos, que siemple era todo!

    Gracias por compartir.

    Emiliano

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