Qué poco sabemos (I)

En un peliculón de Howard Hawks, Tener y no tener (1944), Lauren Bacall canta un tema socrático, How little we know, acompañada al piano por el autor, nada menos que Hoagy Carmichael. En esta historia inverosímil, sobre la que escribí hace milenios, Bacall y Bogart se enamoraron para siempre: “¿Te ha picado alguna vez una abeja muerta?”.

To Have and Have Not (1944) - Fuente: Wikipedia, Licencia: Fair use

To Have and Have Not (1944) – Fuente: Wikipedia, Licencia: Fair use

Me ha venido este recuerdo cuando los editores del blog, gente buena y buena gente, me han pedido un par de entradas (o salidas, en realidad) de cierre del curso académico y de la página, cuando todos preparamos las vacaciones. Mientras más presente y viva está la informática en la vida y en la empresa, mientras más suben en la bolsa los valores tecnológicos, menos me da la impresión de que sepamos mucho de su efectividad y de la relación entre el valor y el coste de las TIC.

La dirección de sistemas de información es una ciencia (si lo es) joven. La primera mención sobre la “gestión de la información” o sobre el rol del “director de sistemas de información”(el CIO) es de 1980. La Association for Information Systems se fundó sólo en 1994. El concepto de “alineamiento estratégico” entre negocio y tecnología aparece a principio de los 90 y en los últimos tres años se están publicando las primeras teorías más o menos integradoras sobre la contribución de la función de IT en la empresa, que además vienen a decir que, bueno, pues depende.

Así pues, de momento, ¿qué es lo que más o menos sabemos?:

1) Contra lo que pensaba Nick Carr (que pasa ahora por contribuyente de la nueva izquierda política; lo dicho, qué poco sabemos), las TIC importan. La teoría y la investigación empírica de los últimos 15 años han mostrado que los sectores y empresas que invierten en informática tienen mejores resultados en la vida y en la bolsa. Pero no todas y no siempre: la informática es más efectiva en sectores que son intensivos en información y/o en tecnología; y, para que ésto ocurra se requiere una inversión cinco veces mayor en la mejora del capital organizativo de la empresa, o sea los procesos y las personas, y se necesita además que la inversión tecnológica sea sostenida en el tiempo.

2) Como ha venido teorizando Michael Porter desde mitad de los 80, las tecnologías de la información pueden cambiar en todo o en parte las capacidades de la empresa para competir, sea modificando la cadena de valor (dentro y fuera de la empresa) o la estructura de un sector industrial (la manera de competir). Pero también es una fuente de riesgo estratégico y puede destruir valor por muchas causas diferentes.

3) Más recientemente, otros autores como Brynjolfsson o Davenport han mostrado el potencial que se encuentra en el uso de los datos y la información interna y externa de la empresa para convertirlos en conocimiento y en nuevas capacidades competitivas. Es el mundo que llamamos genéricamente de la Inteligencia de Negocio, que todavía tiene que probar su difusión en el mercado y recortar la distancia que separa las promesas de las realidades.

4) Creo que sabemos también que todo ésto tiene menos que ver con la tecnología, por más guay, sino con su uso individual, social y empresarial, aunque la tecnología tenga esa posibilidad inmensa de cambiarlo todo, para bien o para mal. El uso empresarial u organizativo, que es el objeto principal de la dirección de sistemas de información, es un dios con dos caras. Una parte del valor es estructural o de arquitectura. Se trata de convertir o alinear el modelo operativo de la empresa (“cómo hacemos las cosas aquí”) en un modelo tecnológico (en realidad, una arquitectura de sistemas y servicios, o sea “cómo funciona la informática aquí”). Mientras mayor y mejor es esa simbiosis, mayor es la contribución de las TIC al negocio y podemos hablar entonces de un negocio digital.

A las otras caras y dimensiones de todo ésto dedicaremos la siguiente entrada, si queréis seguirnos.

GRÁFICA: La obra de hoy es el póster en baja resolución de la versión original de la película “To have and have not”, tal como se ofrece en la Wikipedia, siempre que se trate de un “uso justo” como comentario de la misma obra. Ya sabéis que en ésto de las licencias somos muy mirados.

CC BY-NC-SA 4.0 Qué poco sabemos (I) por Jose Ramon está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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