¿Qué diferencia a los titulados UOC?

Quizás esta entrada no sea especialmente interesante para algunos que normalmente nos leéis, pero creo que se debe hacer. Es de justicia. Yo, como podéis ver en mi currículo, he obtenido todos los títulos a nivel universitario en la UAB, por lo que no soy “beneficiario” de mis propias palabras. Además, en este caso, no quiero hablar del modelo de enseñanza de la UOC, ni compararlo con el de otras universidades. Por lo que tampoco la UOC es “beneficiaria” (última). Lo que pretendo es dar mi propia respuesta a una pregunta que una vez se lanzó en una reunión de Alumni UOC: ¿Qué diferencia a los titulados UOC de otros titulados? Ante esta pregunta la respuesta fácil no me convence, lo siento. Sí, son responsables, tienen una capacidad de gestión del tiempo muy alta, paciencia infinita, perseverancia, etc. Yo no digo que todo esto no sea cierto. De hecho, estoy convencido de que lo es. Pero, en mi opinión, insisto, esto no es lo que realmente les diferencia de otros titulados. Porque habrá titulados UAB, UPC, UPM o de donde sean, que también serán responsables, pacientes, etc. Por suerte, creo que los titulados universitarios de este país, vengan de donde vengan, son… (estoy buscando una palabra para no usar “brutales”) … son muy buenos. Y el ejemplo más claro lo tenemos en los ingenieros, que son de los más deseados por las compañías europeas. Estos últimos sábados se han venido realizando las ceremonias de entrega de diplomas a titulados UOC del curso pasado. Yo tuve la suerte de estar en el acto del 16 de Noviembre en Barcelona. Es...

La innovación abierta, hoy (y II)

En una entrada anterior, discutíamos el concepto de innovación abierta o externa, tal como fue presentado por Chesbrough y actualizado por otros autores y cuya forma más característica es la creación de software de código abierto. “La idea es sencilla: en lugar de hacer todas las cosas en casa, las empresas pueden entrar en la nube de ideas procedentes de expertos externos para desarrollar nuevos productos y servicios” (King y Lakhati). Estos expertos pueden ser clientes, socios de negocio, practicantes o proveedores. La cuestión es que no es fácil hacer que todo ésto funcione, por problemas logísticos, organizativos, culturales y de propiedad intelectual. El último número de la MIT Sloan Management Review y otro del otoño pasado presentan un conjunto de investigaciones recientes de autores reconocidos en este campo, de las que intento haceros el resumen de lo que yo he aprendido. 1) Primero, hay que saber qué cosas tienen sentido sacar al exterior y de qué forma. Lo normal es que las compañías, sus departamentos de I+D, marketing e ingeniería dispongan de soluciones y capacidades para manejar problemas y tecnologías conocidos. Pero no para problemas y soluciones desconocidas. Los concursos de innovación, por ejemplo, abren la mente de las empresas a capacidades y soluciones diversas, que pueden venir de diferentes campos de conocimiento. 2) Seguidamente, debe decidirse de qué forma y con qué extensión se buscarán las nuevas ideas (el proceso de generación). En general, la participación debería ser limitada y estructurada, con reglas e incentivos claros.  Algunas empresas reducen un problema complejo en partes más sencillas, contratan intermediarios, proporcionan herramientas de diseño y construyen una reputación de “precio justo” que incentiva a los...