El fin del mundo… otra vez

Dicen que ya no hay vuelta atrás, Microsoft dejará de dar soporte a su versión de sistema operativo más extendida en la historia el próximo 8 de abril. A partir de entonces ya no habrá más parches de seguridad en el tan usado Windows XP. Además, también incluye en el mismo anuncio el Office 2003. Ambos dejaran de tener nuevas actualizaciones y por lo tanto no se parcheará ninguna de las vulnerabilidades que se vayan descubriendo a partir de esa fecha. Los 0-day proliferarán por doquier. Pero, ¿cómo afectará eso a los usuarios? Tanto Windows XP como Office 2003 fueron los productos pirateados más utilizados en la década pasada, (sí, recordemos que Microsoft lanzó el sistema operativo Windows XP el 21 de octubre de 2001, hace más de 12 años). A partir del ServicePack2, Microsoft introdujo una aplicación que controlaba si la copia instalada era legal o no conectándose a sus servidores y validando cada uno de los números de serie que se iban utilizando. Con eso ya dejó a un gran número de PCs sin actualizaciones y a merced de los ciberdelincuentes, que podían atacar muy fácilmente estos equipos. De hecho siguen atacándolos, ya que todavía quedan muchos PCs con este sistema operativo sin los parches de seguridad. Se calcula que la cuota de mercado de Windows XP a día de hoy ronda el 30% de todos los sistemas operativos instalados. Muchos sistemas que a partir del día 8 de abril van a quedar “desatendidos”. ¿Qué pasará? Pues en principio se espera que con el mantenimiento de los fabricantes de antivirus se pueda mitigar el ataque masivo que...

La extinción de los programadores

¿Estás estudiando Informática para cumplir tu sueño de ganarte la vida gracias a tus habilidades escribiendo código? Pues siento ser yo el que te dé la noticia, pero llegas tarde.  Todavía quedan algunos programadores sueltos pero más temprano que tarde se habrán extinguido. ¿Todos? ¡No! siempre quedarán algunos irreductibles, dedicados a tareas tan específicas que no es  rentable sustituirlos por “algo” más productivo. Lo sé, utilizar Astérix como comparativa es un recurso fácil pero como lo tengo al lado, geográficamente hablando, me permito usarlo. Te estarás preguntando, y ¿ahora qué hago? ¿me pongo a estudiar humanidades? Espera, tranquilo, tampoco hace falta ser tan drástico. De hecho, la extinción de los programadores, entendiendo “programador” como aquél que programa (dad las gracias a la RAE por esta definición tan brillante) es decir aquél que escribe el código o secuencia de instrucciones que lo componen, no es una mala noticia. En lugar de ser programador, ahora puedes aspirar a ser desarrollador… que encima ¡cobran más! Para ser precisos, la palabra “desarrollador” no aparece en el diccionario de la RAE pero Google dice que hay casi 6 millones de entradas para este término con lo que ¿a quién vas a creer?. Tal y como lo entiendo yo (y más o menos lo que también viene a decir la Wikipedia) un desarrollador es una persona que produce software, no necesariamente programándolo o como mínimo no programando él mismo en su totalidad. En su origen, desarrollador y programador eran sinónimos pero cada vez más podemos desarrollar software sin tener que “ensuciarnos” las manos (en un sentido metafórico, sigue leyendo, ya tendrás tiempo de acordarte de...

Un plan de sistemas “ágil”

La UOC, como otras universidades y escuelas de negocios, está haciendo su plan estratégico de sistemas de información, o acaso mejor su estrategia “digital”;  le llamamos sin embargo Máster Plan, a la antigua. Acaso vuelva la planificación estratégica en estos tiempos dudosos. Lo estamos haciendo internamente y me han encargado que lo coordine. Hacer de profesor que hace de consultor que hace de directivo temporal es un ejercicio de riesgo y me tiemblan las piernas. Lo lidera Rafael Macau, director de Operaciones y anterior decano de los estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicaciones. Como dice Roberto Pérez, director de Desarrollo, casi cualquier plan es bueno, los problemas vienen con la ejecución. El mariscal Moltke decía que ningún plan de batalla sobrevive al contacto con el enemigo, jeje. Mientras tanto hay algunos rasgos de lo que estamos haciendo que son un poco diferentes de los planes al uso y que pueden ser de interés para los lectores, sean profesionales o estudiosos. Es un plan interno, hecho con recursos de la casa. ¿Es un tema de dinero? Quizá en parte sí, pero sobre todo es una cuestión de concepto. Creemos que no se puede dejar la estrategia en manos de terceros, que esto nos ayuda a involucrar más y mejor a los interesados y crear una visión compartida y  compromiso con la ejecución: más de 100 personas de toda nuestra comunidad participan. Lo han explicado Aron y Turton en un papel de Gartner (G00171472). Gartner nos está proporcionando una galería de herramientas de soporte y buenas prácticas, como parte del servicio que dan a la UOC desde hace tiempo, pero no son consultores de nada. Es un plan “ágil”, o...

Pokes y cargadores (I)

Uno de los factores que nos permite clasificar a una actividad como un juego o no es evaluar si al llevarla a cabo se establecen ciertas restricciones respecto a las acciones que realmente podríamos llevar a cabo en el “mundo real”. Así pues, si jugamos a papás y a mamas, interpretaremos el rol de un miembro de la familia, pero normalmente, no a un cyborg que ha viajado desde el futuro. Si jugamos a ajedrez, los alfiles se mueven en diagonal. Nada nos impide realmente hacer lo contrario, claro, pero incluso si nos ceñimos a un entorno no competitivo, aceptamos estas restricciones como un reto con el que alimentar nuestra diversión. Así pues, aunque sean juegos poco estructurados, suele haber siempre algún tipo de regla o restricción. Los videojuegos tienen una particularidad: al estar nuestro personaje o avatar inmerso en un entorno virtual, sus capacidades quedan limitadas a lo que el programador decida. Es muy diferente de los ejemplos anteriores, puesto que no eres tú en persona quien interactúa con los elementos del mundo, y por lo tanto, no podemos salirnos de las reglas impuestas aunque queramos ¿O sí? Como se suele decir cuando hay reglas, “Hecha la ley, hecha la trampa”. Un videojuego no es excepción a la hora de romper dichas reglas impuestas por el programador, ya sea para ganar, o para ajustarlas a algo más acorde a nuestros gustos y que el juego nos resulte más divertido. A fin de cuentas, si algo hemos aprendido de algunas películas (ver Matrix o Tron, entre otras) es que estar atrapado en un mundo virtual no evita que puedas...