¿Por qué la sociedad necesita pensamiento crítico?

A los que trabajamos en el contexto de la toma de decisiones, a veces nos sorprende la tranquilidad con la que los medios nos inundan de datos, de información y de conclusiones como si fueran la verdad absoluta. Hace unos días, entre la desaparición del AirAsia Indonesia Flight QZ8501 y el incendio de un ferry, un conocido medio de comunicación de España en su informativo matinal afirmaba que las selfies (ya sabéis, hacerse una auto-foto con el smartphone, lo que antes hacíamos con la cámara, ahora tiene nombre y se publica automáticamente en redes sociales) habían empujado el gasto en operaciones de estética. En una primera instancia, a los que investigamos las tecnologías de la información, quizá pueda parecernos interesante la noticia. Ya sabéis que, en general, ya no nos sorprende la ordenación de la parrilla de noticias. Ya estamos inmunizados ante la montaña rusa de espanto y banalidad, pero de veces en cuando arqueamos las cejas ante este tipo de noticias.

Chris Anderson, editor jefe de la revista Wired entre 2001 y 2012. Fuente: joi @ Flickr - Licencia: CC BY 2.0

Chris Anderson, editor jefe de la revista Wired entre 2001 y 2012. Fuente: joi @Flickr, Licencia: CC BY 2.0

Poniéndome el traje de faena a las ocho de la mañana, me pongo atento a escuchar la noticia esperando encontrar la fuente de origen de la información, el tratamiento de la misma, qué tipo de estudio, cuál es el tamaño de la muestra, el error significativo, quién lo hecho,… y tan sólo me encuentro una ristra de afirmaciones de un doctor de cirugía estética y a una paciente de dicho doctor que tras una intervención (o simulación de la misma) se hace varias selfies. No es bueno indignarse a primera hora, pero lo hago.

Normalmente se nos confronta con argumentos , que buscan persuadirnos (es decir, influenciar nuestras creencias y acciones) dando razones para creer un determinado hecho o aspecto y actuar de una forma u otra. Lo grave del caso expuesto no es que los argumentos sean de poco peso sino que ni se intenta ya convencer, sólo presentar algo más que circunstancial (y probablemente con mínima correlación) como una realidad. Y aquí reside el problema.

Para espectador incauto, sin capacidad para discernir lo cierto de lo falso, sin capacidad de argumentar, la noticia (en realidad, opiniones de café o de tertulia radiofónica) se transformará en un hecho. Y lo malo no es que crea esta noticia (que lo es) o que el medio de comunicación presente esta noticia como cierta (que también lo es, pero que no sorprende) sino que muchos, en medio del diluvio de datos, información u opinión sin contrastar, ya no se preguntan el por qué: que no haya actitud, pensamiento crítico.

¿Por qué debo creer esta noticia? ¿Por qué es mejor un dispositivo de la marca A respecto el de la marca B? ¿Por qué debo dejarme influenciar por ciertos anuncios? El espectador (y en general la sociedad) necesita la capacidad de identificar cuándo una afirmación está soportada o no por unas hipótesis. Debe distinguir entre hipótesis, afirmaciones y conclusiones. Y reconocer cuándo una afirmación está soportada por los hechos. Necesita, en definitiva, tener pensamiento crítico no sólo en su ámbito personal sino también en el contexto de negocio.

¿Hará el diluvio de datos desaparecer el pensamiento crítico, el pensamiento científico, en la sociedad y en la empresa? Se lo preguntaba Chris Anderson, antiguo editor de la revista Wired, la publicación más o menos tecnológica de mayor tirada del mundo.

Dejadme que use un ejemplo. Imaginad que en nuestra organización se ha implementado un sistema de inteligencia de negocio que nos permite conocer el rendimiento de nuestra organización. Imaginad que somos el CEO. Imaginad que el director de ventas nos presenta los resultados de ventas en los que hemos crecido un 1% respecto el año anterior y afirma rotundamente que son buenos resultados. ¿Es suficiente con este dato para afirmar que hemos tenido éxito este año? ¿Podría ser que este dato ocultara otras realidades? ¿Puede ser que un aumento de ventas haya derivado en una posición de menores ingresos para la organización, menor margen o menor cuota de mercado?

Lo que quiero decir es lo siguiente. No es suficiente con generar el dato, tampoco con ser capaz de capturarlo, procesarlo y analizarlo. Ya no basta con tener acceso a la información. Además es necesario poder discutir el dato, la información y las afirmaciones derivadas del dato, y para eso es necesario tener pensamiento crítico, tema que, si me dejáis, trataré en una entrada futura.

Josep Curto es colaborador docente del Máster en Inteligencia de Negocio de la UOC. Es además Director de Delfos Research, empresa especializada en investigación de los mercados de Business Intelligence, Business Analytics y Big Data.

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