Barcelona: ¿movilidad, industria y ciudad?

Ya pasó. El Internet Of Things Solutions World Congress nos ha dejado. Nos ha dejado con un camino abierto y franco hacia la Smart City Expo World Congress el próximo noviembre. Todo en Barcelona, una vez más. Uno se queda con la sensación de acumular acontecimientos relacionados con la tecnología. En un abrir y cerrar de ojos se marchó el Mobile World Congress en febrero y llegó el septiembre con este congreso que dará paso al noviembre con la fiesta de las ciudades inteligentes. Parece reiterativo, pero no lo es. La constatación que hoy en día Barcelona es un centro básico en el panorama internacional a la hora de poner en valor lo que se denominan tecnologías de la información y comunicación (las famosas TIC) parece evidente. Pero, ¿realmente estamos diversificando? A ojos de los profesionales, los expertos es obvio que sí, aunque a veces paseando por los espacios de exposición, o asistiendo a las conferencias y diálogos, parece que siempre se esté dando vueltas sobre un mismo eje. Creo que es hora definitiva de diversificar en el sentido de diferenciar. Existe la posibilidad cierta de convertir a Barcelona en el epicentro que todo el mundo desea, extendiendo estos eventos más allá del ámbito profesional. El Mobile World Congress es una apisonadora enorme, pero debe de centrarse en la innovación y la modernidad, sin comer el terreno industrial que el IoTS debe de ocupar, que, a su vez, no puede interferir en la gran apuesta de Barcelona por una mejor ciudad (llámese “smart city” o llámese “ciudad colaborativa”, da igual). Tenemos la oportunidad entre todos de trascender al entorno...

¿Qué es un “juego”?

Cuando llega el momento de hacer una presentación sobre temas como la “gamificación”, los juegos serios o los videojuegos, si se quiere ser un poco formal, una buena manera de empezar es con las definiciones correspondientes. Una definición que llega bien pronto es la de “juego” ¿Qué se considera un “juego”? Un aspecto que siempre me ha parecido interesante cuando ha llegado el momento de hacer la transparencia de turno es que, curiosamente, dar una definición 100% satisfactoria no es precisamente… bueno, un juego. Antes de seguir, haced una pequeña reflexión y pensad en una definición vuestra. ¿Listos? Ahora podéis seguir. Una solución sencilla sería ir al diccionario. Si buscamos qué dice la RAE, “juego” queda definido como “Ejercicio recreativo sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde”. Una definición bastante simple y corta. Sin embargo, si vamos a la definición de “game” según  Collins en WordReference (en la variedad esté el gusto) nos encontramos con “an amusement or pastime”, o una más elaborada como “an activity in which players compete against others, involving skill, chance, or endurance and played according to a set of rules for the amusement of the players or of spectators”. Sin embargo, a pesar de ser definiciones de diccionario puras y duras, ya se ve a simple vista que no acaban de encajar. Por ejemplo, ambas definiciones dejan de lado una actividad tan simple como dos niños jugando a muñecas: no hay reglas estrictas ni se compite, y no se gana ni se pierde. Y leer un libro también es un “pasatiempo”. Partiendo de esta circunstancia, si uno empieza a buscar...

Angular.js o cómo programar aplicaciones interactivas con código libre

La semana pasada en una comida post vacacional con un ex-compañero de trabajo, me preguntaba que se utilizaba ahora mismo para construir aplicaciones web. Y creo que es un tema extremadamente interesante ya que en estos temas, la comunidad del software libre tiene mucho que decir. Al hilo de mi últimos post sobre Bootstrap le comenté que Angular.js es su excelente compañero de viaje. A alguien igual le pueda sorprender que Javascript se ha convertido ya en uno de los lenguajes más usados en el desarrollo de aplicaciones, de hecho es el número uno desde hace ya varios años en los proyectos subidos a GitHub. Y es aquí precisamente donde Angular.js da el DO de pecho. Angular.js se comenzó a crear en el año 2009 y fue el proyecto de dos programadores (Misko Hevery y Adam Abrons) que pretendían realizar un framework para desarrollar aplicaciones en Javascript que permitiera programar tanto la parte frontal o interfaz de usuario como la lógica de negocio del back-office y al que llamaron GetAngular. Por ese tiempo, Hevery trabaja en un proyecto en Google, donde junto a otros 2 programadores intentaban construir un servicio llamado Google Feedback. Pero tras escribir 17.000 líneas de código y convertirse en algo realmente difícil de mantener y evolucionar, propuso reescribir la aplicación utilizando su framework. En dos semanas rescribió la aplicación y pasó de esas infernales 17.000 líneas de código a tan solo 1.500. Gracias a esto Google comenzó a fijarse en este framework, decidió usarlo internamente (¿no suena esto un poco a la historia de Bootstrap y Twitter?) y creó un equipo dentro de Google para...

Nostalgia y crowdfunding (y VIII) – Resumen final

En las últimas entradas hemos visto un pequeño (o no tanto) repaso de proyectos de crowdfunding de videojuegos llevados a cabo mediante la plataforma Kickstarter, todos con el factor común de la nostalgia hacia viejos títulos como “gancho”. A menudo, uno de los motivos para poner sobre la mesa dichos proyectos ha sido recuperar también algunos géneros que, debido a las modas, ya no se prodigan tanto y no despiertan gran interés entre las grandes productoras de títulos AAA. En la siguiente tabla hago un resumen de todo lo que hemos visto junto con otros casos relevantes. Aquí se puede ver claramente dos “épocas de oro”. La primera oleada es el año 2012, cuando se completa la prueba de concepto gracias a diversas campañas que demuestran que este modelo es viable. En 2015, a medida que van completándose satisfactoriamente los proyectos de la primera oleada, con más o menos penurias y esfuerzos, viene la siguiente racha, otra vez “non-stop” con campañas casi consecutivas.   Juego Fecha inicio Inspiración Seguidores Pedido Obtenido Media Broken Age Feb 9 2012 Av. gráficas (1990) 87.142 $400.000 $3.336.371 $38 Wasteland 2 Mar 13 2012 Wasteland (1988) 61.290 $900.000 $2.933.252 $47 Shadowrun Returns Apr 4 2012 Shadowrun (1993) 36.376 $400.000 $1,836,447 $50 Pillars of Eternity Sep 14 2012 Baldur’s Gate (1998) 73.988 $1.100.000 $3.986.929 $53 Elite: Dangerous Nov 6 2012 Elite (1984) 25.681 £1.250.000 £1.578.316 $61 Torment: Tides of Numénera Mar 6 2013 Planescape: Torment (1999) 74.405 $900.000 $4.188.927 $56 Shroud of the Avatar Mar 8 2013 Ultima (1981 – 1999) 22.322 $1.000.000 $1.919.275 $85 Mighty Number 9 Sep 1 2013 Megaman (1987) 67.226 $900.000...

La calidad del dato en la era de los Big Data

En la época que vivimos (ya sabéis la era de los Big Data), me encuentro a veces en conversaciones dónde se comenta que ya no es necesaria la calidad del dato. Es probable que algunos de vosotros ya estéis levantando las manos al cielo o simplemente mirando con cara de incredulidad. Otros moverán la cabeza afirmativamente. La realidad, como siempre, más compleja.   Supongamos que hemos desplegado una estrategia y una práctica de Inteligencia de Negocio de éxito (pues sí, como las meigas, haberlas haylas, aunque menos de las que se cuentan): o sea, disponemos de información de calidad, confiable, en el momento adecuado, en el formato correcto y para la persona que lo necesita. Ello nos permite comprender qué ha sucedido en nuestra organización: qué productos/servicios se han vendido, qué margen se ha conseguido, quién ha comprado, cuando ha comprado, dónde ha comprado e, incluso, porqué ha comprado. Ello nos permite tomar decisiones gracias a que podemos apalancarnos sobre algo en lo que podemos creer y que el conjunto de la organización acepta como cierto. Y al revés: si los datos no son de calidad, es bastante probable que se tomen decisiones no válidas que no produzcan los resultados esperados. Sin embargo, siempre, repito, siempre trabajamos con un cierto grado de incertidumbre. Es imposible tener toda la información interna y la externa que nos afecta en una visión de 360 grados y con un 100 por 100 de calidad. No existe y, si existiera, sería carísimo. Y lo mismo, pero multiplicado, ocurre en los proyectos y servicios basados en Big Data (los que mueven grandes volúmenes a gran...