Profesiones, del elitismo a la universalización mediante EQF

La motivación para redactar este artículo es la percepción de cierta o bastante confusión en cuanto a la necesidad y justificación social, hoy en día, de la existencia y misión de los colegios profesionales. Aún siendo un artículo generalista, se realizarán diversas referencias al ámbito sectorial de este blog y el mío propio: el informático.

Wuppertalians. Imagen de wwwuppertal con licencia CC BY NC 2.0

Wuppertalians. Imagen de wwwuppertal con licencia CC BY NC 2.0

En primer lugar, es necesario comentar el controvertido término “profesión”. Podemos comprobar que tanto el Diccionario de la Lengua Española (DLE) como el Diccionari del Institut d’Estudis Catalans (DIEC) no nos ayudan demasiado.

El origen del uso terminológico de “profesión” proviene del mundo anglosajón, donde en la era industrial se extendió su uso medieval (Derecho, Medicina y Sacerdocio) a otros ámbitos, pero manteniendo el criterio de exclusividad para calificar ocupaciones con un alto nivel de cualificación para su ejercicio, o incluso simplemente de capacitación (educación) elitista aunque no se ejerciera.

Esta acepción del término “profesión” en el mundo anglosajón, parece mantenerse vigente como se manifiesta en diferentes fuentes terminológicas. En 2001, Eliot Freidson publicó el artículo “La teoría de las Profesiones. Estado del Arte.” que es sumamente ilustrativo al respecto del uso y acepciones del término “profesión”.

En nuestra sociedad, se aplicaba también dicho criterio tradicional anglosajón elitista para la calificación de profesión de determinadas ocupaciones, e incluso está así todavía reflejado en algunas normativas vigentes, donde se considera una diferenciación entre oficios/ocupaciones y profesiones. Hoy en día, esta diferenciación tiene poca aceptación social y ya no es utilizada en las normativas más recientes como las de INCUAL (Instituto Nacional de la Cualificaciones), y que queda bien evidenciado con este ejemplo.

Actualmente, en nuestra sociedad no existe de facto esta diferenciación, y salvo aprendices, becarios y ayudantes, en general se considera a toda ocupación como profesión, independientemente del nivel de cualificación necesaria para su ejercicio. Y los ejercentes de las mismas, son considerados profesionales, sin que ello suponga conferir un estatus elitista a los mismos. En todo caso, a la profesionalidad, en determinados contextos, sí se le aplica una connotación de calidad en el ejercicio por parte del profesional, como se aprecia en las referencias en el DLE y en el DIEC.

Esta acepción de “profesión” para todos los diferentes niveles de cualificación tiene un encaje más acorde en la actual era de la Sociedad de la Información y del Conocimiento, donde la formación y acción por competencias y el aprendizaje permanente son básicos como muestra este interesante artículo.

Desde esta visión, una posible definición de “profesión” sería:

Un conjunto de actividades bien definidas (o definibles) que guardan relación y coherencia entre sí para cumplir unos determinados objetivos funcionales y económicos, y que son ejercidas por un colectivo de personas como ocupación principal y habitual.

Cabe señalar también la diferenciación necesaria entre “profesión” y “puesto de trabajo”, puesto que existen muchos puestos de trabajo donde se ejercen dos, tres o incluso cuatro profesiones por reparto entre las mismas del tiempo de dedicación diario del puesto de trabajo. Eso sí, para que exista la profesión como tal, deben existir colectivos con una relación biunívoca entre puesto de trabajo y profesión.

Las nuevas profesiones surgen habitualmente por especialización de las existentes que se diversifican (p.e. el programador universal de antaño), también por el ejercicio en nuevos ámbitos (p.e. Data Scientific) e incluso por el hecho de la multiprofesionalidad, que en algunos casos deriva en nuevas profesiones (p.e. DevOps). También desaparecen profesiones históricas, pero el crecimiento neto es cada vez más significativo, porque el desarrollo y la productividad inherente va íntimamente ligado a la especialización y división del trabajo tal y como se teorizó ya en el siglo XVIII por Adam Smith.

Como se ha podido observar anteriormente, la cuestión del reconocimiento de diferentes niveles de cualificación para el ejercicio profesional es intrínseca al propio concepto de “profesión”. Esta escala de niveles de cualificación dispone de una aceptación social generalizada, aunque de manera difusa puesto que resulta difícil establecer niveles (más allá de bajo, medio y alto) y todavía más clasificar muchas profesiones en dichos niveles.

En Europa contamos hoy en día con un marco de referencia genérico para las cualificaciones profesionales, denominado EQF (European Qualifications Framework), que establece 8 niveles de cualificación en base a tres descriptores de aprendizaje: conocimientos, habilidades y competencias. Además, dicho aprendizaje se concibe no sólo por la vía formal o educacional reglada, sino también por la vía no-formal (formaciones profesionalizadoras, de empresa, etc) e informal (experiencia, autoformación, etc).

Por tanto, la cualificación para el ejercicio profesional ya no es concebida como antaño en base exclusiva a los conocimientos (el descriptor más vinculado a los aspectos educacionales), sino también en cuanto a las habilidades (el descriptor más vinculado a la experiencia) y a las competencias (el descriptor más vinculado a las aptitudes personales). El “mix” de estos descriptores permite establecer el nivel o rango de niveles de cualificación asociados a cada profesión.

Nivel Conocimientos Habilidades Competencias
1 Conocimientos generales básicos Destrezas básicas necesarias para efectuar tareas simples Trabajo o estudio bajo supervisión directa en un contexto estructurado
2 Conocimientos fácticos básicos en un campo de trabajo o estudio concreto Destrezas cognitivas y prácticas básicas necesarias para utilizar información útil a fin de efectuar tareas y resolver problemas corrientes con la ayuda de reglas y herramientas simples Trabajo o estudio bajo supervisión con un cierto grado de autonomía
3 Conocimiento de hechos, principios, procesos y conceptos generales en un campo del trabajo o estudio concreto Gama de destrezas cognitivas y prácticas necesarias para efectuar tareas y resolver problemas seleccionando y aplicando métodos, herramientas, materiales e información básica Asunción de responsabilidades en lo que respecta a la realización de tareas en actividades de trabajo o estudio

Adaptación del comportamiento propio a las circunstancias para resolver problemas

4 Conocimientos fácticos y teóricos en contextos amplios en un campo de trabajo o estudio concreto Gama de destrezas cognitivas y prácticas necesarias para encontrar soluciones a problemas específicos en un campo de trabajo o estudio concreto Ejercicio de autogestión conforme a consignas definidas en contextos de trabajo o estudio generalmente previsibles, pero susceptibles de cambiar Supervisión del trabajo rutinario de otras personas, asumiendo ciertas responsabilidades por lo que respecta a la evaluación y la mejora de actividades de trabajo o estudio
5 Amplios conocimientos especializados, fácticos y teóricos, en un campo de trabajo o estudio concreto, siendo consciente de los límites de esos conocimientos Gama completa de destrezas cognitivas y prácticas necesarias para encontrar soluciones creativas a problemas abstractos Labores de gestión y supervisión en contextos de actividades de trabajo o estudio en las que pueden producirse cambios imprevisibles

Revisión y desarrollo del rendimiento propio y ajeno

6 Conocimientos avanzados en un campo de trabajo o estudio que requiera una comprensión crítica de teorías y principios Destrezas avanzadas que acrediten el dominio y las dotes de innovación necesarias para resolver problemas complejos e imprevisibles en un campo especializado de trabajo o estudio Gestión de actividades o proyectos técnicos o profesionales complejos, asumiendo responsabilidades por la toma de decisiones en contextos de trabajo o estudio imprevisibles  Asunción de responsabilidades en lo que respecta a la gestión del desarrollo profesional de particulares y grupos
7 Conocimientos altamente especializados, algunos de ellos a la vanguardia en un campo de trabajo o estudio concreto, que sienten las bases de un pensamiento o investigación originales Conciencia crítica de cuestiones de conocimiento en un campo concreto y en el punto de articulación entre diversos campos Destrezas especializadas para resolver problemas en materia de investigación o innovación, con vistas al desarrollo de nuevos conocimientos y procedimientos, y a la integración de los conocimientos en diversos campos Gestión y transformación de contextos de trabajo o estudio complejos, imprevisibles y que requieren nuevos planteamientos estratégicos

Asunción de responsabilidades en lo que respecta al desarrollo de conocimientos y/o prácticas profesionales y a la revisión del rendimiento estratégico de equipos

8 Conocimientos en la frontera más avanzada de un campo de trabajo o estudio concreto y en el punto de articulación entre diversos campos Destrezas y técnicas más avanzadas y especializadas, en particular en materia de síntesis y evaluación,

Necesarias para resolver problemas críticos en la investigación y/o la innovación y para ampliar y redefinir conocimientos o prácticas profesionales existentes

Autoridad, innovación, autonomía, integridad académica y profesional y compromiso continuo, sustanciales y acreditados, respecto al desarrollo de nuevas ideas o procesos en la vanguardia de contextos de trabajo o estudio, incluida la investigación.

Niveles y descriptores EQF. Fuente: MECD

No obstante, éste es un marco genérico que precisa desarrollo para cada ámbito profesional, que concrete conocimientos, habilidades y competencias para dicho ámbito. En esta línea, ya se dispone para el ámbito informático de una implementación sectorial, el European e-Competence Framework (e-CF) que actualmente está en proceso de normalización para elevar a norma dicho estándar a través del CEN/TC 428, proceso en el cual colabora AENOR a través del comité técnico AEN/CTN 71/SC 428.

Las profesiones cualificadas en los niveles más bajos (1 y 2) de este marco de referencia, se ejercen ejecutando unos determinados procedimientos formalizados o formalizables, ya que la propia empresa u organismo donde se ejerce, tiene completa capacidad para dirigir totalmente la ejecución de las actividades asociadas a dichas profesiones. O sea, la propia empresa dispone de todos los mecanismos necesarios para realizar, completar y actualizar el aprendizaje necesario para ejercer correctamente dicha profesión, a partir de la cualificación inicial del profesional.

Para las profesiones cualificadas en los niveles intermedios (3-5), la situación va cambiando gradualmente en cuanto a la capacidad de aprendizaje en el seno de la propia organización, y comienzan a ser necesarios recursos de apoyo externo especializados, que ya en muchas ocasiones los propios profesionales reclaman a la organización para la mejora o actualización en su ejercicio profesional. Incluso en el nivel superior ya se considera necesaria la autogestión para cubrir estos déficits, como muestra clara del aumento de autonomía y responsabilidad reflejada en el descriptor competencial, sobretodo en los casos de ejercicio profesional por cuenta propia o liberal que ya son frecuentes en el nivel 5 de cualificación.

¿Cómo se puede vehicular la autogestión de estos aspectos de mejora profesional? De diversas formas, tanto individuales (p.e. autoformación) como colectivas, principalmente a través de asociaciones y gremios profesionales sin ánimo de lucro, cuya misión principal es facilitar a sus asociados tanto el intercambio y colaboración profesional, como el acceso a formaciones y facilidades profesionales específicas de su profesión. Estas asociaciones profesionales se rigen por la Ley Orgánica del Derecho de Asociación que regula las asociaciones comunes reconocidas en el Art.22 de la CE. Un ejemplo sería la asociación profesional más relevante y destacada en el sector informático: la Asociación de Técnicos de Informática (ATI).

En las profesiones cualificadas en los niveles superiores (6-8) el ejercicio liberal o por cuenta propia ya es totalmente natural y habitual para una parte significativa del colectivo profesional. Las relaciones profesionales son una necesidad imperiosa en el ejercicio liberal y del todo habituales en el ejercicio por cuenta ajena. Los conocimientos y habilidades necesarios han requerido un gran esfuerzo de aprendizaje previo, normalmente totalmente formal, aunque también es posible adquirirlo junto con otras vías compaginado con trayectorias profesionales largas.

En estos niveles de cualificación altos, la preocupación por mantener actualizado el nivel de cualificación junto con la responsabilidad por la calidad profesional, son las motivaciones principales para considerar prioritario el aprendizaje continuado, a través de las tres vías posibles: formal (postgrados), no formal e informal, siendo plenamente conscientes de los diferentes grados de calidad de cada vía (más la formal y menos la informal).

Además, en estos niveles superiores de cualificación, los grados de responsabilidad y autonomía en el ejercicio profesional son entre altos y muy altos, como queda reflejado en los descriptores de competencias EQF referenciados anteriormente. Sobretodo, la cuestión de la responsabilidad desde una autonomía entre significativa y alta, en mayor o menor medida, trasciende la dimensión funcional de la profesión, adquiriendo también una dimensión social.

Precisamente esta dimensión social hace necesaria una autoregulación profesional, basada en principios éticos con la premisa de la responsabilidad social y el progreso de la sociedad. El planteamiento histórico para el aseguramiento de esta dimensión social, dado el alto nivel de conocimientos, habilidades y capacidades en cada ámbito profesional, ha sido la autoregulación profesional, mediante diversas medidas, aunque las más conocidas son los códigos deontológicos para ejercicio profesional en un ámbito concreto.

Esta autoregulación del colectivo profesional de un determinado ámbito profesional y territorial se implanta por medio de los Colegios Profesionales, como lo son el COEINF y el COETIC para el ámbito informático en Catalunya.. La relevancia de estas instituciones es manifestada desde origen, puesto que se recoge esta figura en el Art.36 de la CE, y cada colegio se constituye mediante una ley ad hoc para su creación, discutida y aprobada por el correspondiente parlamento según su ámbito territorial, y dotándolos del estatus de Corporación de Derecho Público, que sería un estatus semejante al de Chartered Society or Institute del mundo anglosajón, como en el caso de la British Computer Society (BCS).

De acuerdo con lo anterior, si bien la consideración de profesión es generalista, las profesiones de los niveles altos de cualificación tienen unas connotaciones diferenciadoras a parte del propio marco de cualificaciones: la dimensión social. Esto ha generado la necesidad de supervisión y autoregulación a través de unas determinadas instituciones, los colegios profesionales, y por ello se las puede calificar como “Profesiones Institucionalizadas“, que es la tesis que ha motivado este artículo, como una propuesta para resolver la controvertida cuestión del término profesión y mostrar la justificación y misión de los Colegios Profesionales.

Javier Martí Pintanel

Javier Martí Pintanel es Ingeniero en Informática, Vice-decano de Organización Colegial y Ordenación Profesional de COETIC, Tutor y Profesor Colaborador del Grado en Ingeniería Informática de la UOC, DevOps en Telefónica, socio de ATI, colegiado de COEINF y miembro de diversas comisiones y comités de diferentes instituciones y organismos relacionados con la profesionalidad informática (COETIC, CONCITI, ACTIC, AENOR y ANECA).

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