Car Hacking (I)

Desde hace ya muchos años que los mecánicos de coches han aparcado el martillo y la escarpa para arreglar los coches que les llevan al taller. Años atrás con solo escuchar el ruido del motor ya sabían que tenía ese coche. Los tiempos cambian y la tecnología llegó a los motores.

Sobre el año 1995 ya todos los coches tienen un pequeño ordenador dentro del capó del motor, algunos modelos incluso antes de esa fecha. A partir de entonces se dieron cuenta que podrían sustituir los kilómetros de cables que había dentro de un coche por un bus de datos industrial, vamos, un único cable para todo, que por cierto ya existían en la industria desde hacía ya una década.

Buses que son resistentes a las alteraciones del entorno, al ruido electromagnético que afecta tanto a las comunicaciones Ethernet actuales. Este tipo de bus se diseñó para que ese ruido que generan los grande motores eléctricos, al arrancar, al funcionar, no cambiasen los bits que por ellos circulan de los sensores de esos mismo motores hacia los ordenadores que supervisan todo el proceso industrial.

Bus industrial que controla un motor
(http://www.wieland-electric.com)

Los mecánicos enchufan un cable con un conector especial, que se llama OBD-II, y al otro lado un terminal USB normal que conectan a un portátil con el software de diagnóstico, ese portátil es el que les dice que es lo que falla en el coche, que aparato está mal y cambiarlo.

Ahora empezamos a ver coches conectados permanentemente a internet, a las redes. Los coches de ahora, aunque sean de gama baja, ya disponen de clientes WiFi que al llegar al taller se conectan a la WiFi para volcar los datos del ordenador del coche hacia los mecánicos. No es que sea una cosa muy nueva, en la Fórmula 1 ya hace muchos años que oímos hablar de la telemetría, que desde “el muro” ven todos los datos del coche, no es nada más allá de tener conectado los buses de los dos coches que tienen en pista con los servidores que dispone cada una de las escuderías en todos los grandes premios o en los talleres. A partir de esos datos realizan el estudio de cada uno de los coches y de los componentes, el desgaste, los fallos, etc.

Pero hoy en día hay coches que van más allá y están conectados permanentemente con dispositivos de telefonía 4G. Estos dispositivos envían y reciben datos hacia el ordenador del coche, lo que permite por ejemplo lo que veremos en poco tiempo, poder pagar los alquileres por tiempo y kilometro hecho en tiempo real, o “comprar” más potencia para el coche durante un período que lo requiera, por ejemplo un viaje con toda la familia o arrastrando una caravana, el resto de tiempo no nos hace falta tener tanta potencia para hacer colas en las entradas a las grandes ciudades o al circular por ellas. Con conectarnos a la web del fabricante y comprar el servicio, este se conectará a nuestro coche para dar más potencia durante el tiempo contratado.

Esto está muy bien, pero… habrá que mirar que pasa con la privacidad de las personas, y sobre todo con el hacking que ya hay detrás de todas estas comunicaciones. En el año 2015 dos investigadores consiguieron controlar un coche conectado permanentemente de manera remota. Lo veremos en un próximo post del blog.

 

Jordi Serra es profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC y el director del posgrado CISCO Networking Technologies: CCNA.

1 Comment

  1. Muy interesante el tema de los coches de alquiler.
    En Madrid, desde donde escribo, hay coches de alquiler (p.e. el Car2Go) que te indican si tienes que adaptar tu forma de conducir para cumplir con las condiciones de uso…
    Un saludo

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