Action Design Research

Hubo un tiempo en que la investigación en informática (computer sciences) consistía en inventar un nuevo artefacto o mejorar uno que ya existía. Un artefacto, en este contexto, es un producto informático: un algoritmo, un programa, una instalación, un modelo, un método, una ilustración (una instancia, en spanglish) o todo junto. “Computer Science is the art of constructive thinking” (decía Wirth, el inventor de Pascal). La informática es una ciencia (?) práctica. Su método de investigación por excelencia es el de diseño (Design Research), cuyos criterios de evaluación son experimentos: ¡algo es verdad si funciona!

Comida impresa

Figuras de azúcar creadas con una impresora 3D. Fuente: www.directoalpaladar.com

Ocurre que muchos inventos en informática se producen en interacción con las personas y las empresas, de manera que la evaluación se relaciona entonces con el uso: algo funciona o no en un contexto y la prueba del éxito es que el artefacto se utilice efectivamente. Este es el espacio teórico de los sistemas de información, en el cual la prueba por el experimento es un poco más complicada. Los sistemas de información tampoco son, por lo demás, una disciplina muy científica, o sea, pertenecen a las ciencias sociales: estudian el uso y la gestión de la tecnología.

En la última década, los diseñadores teóricos han buscado nuevos paradigmas para integrar en la investigación la prolija realidad del contexto y ser más útiles para los practicantes; y los científicos sociales han intentado crear productos (modelos y métodos) cuya verdad se pueda probar con la limpieza apolínea que proveen las ciencias experimentales. Este es el origen de algunas combinaciones de métodos, como la Design Science Research Methodology (DSRM) de Peffers o la Action Design Research (ADR) de Sein.

Estos métodos reconocen explícitamente que los artefactos de IT son “conjuntos” (ensembles) que emergen del “diseño, uso y refinamiento continuado (…), moldeado por los intereses, valores y asunciones de los desarrolladores, los inversores y los usuarios” (Orlikowski y Iacono). (Este artículo se llama “Buscando desesperadamente la IT en la investigación de IT”; Wanda Orlikowski revolucionó la investigación en sistemas de información hace unos años y cualquier cosa que escriba se lee con mucho respeto).

La investigación en la acción (Action Research) es un método principalmente cualitativo común en las ciencias sociales, desde la antropología hasta el management. El investigador participa en el contexto de investigación para mejorarlo y, a la vez, para generar conocimiento científico. En nuestro medio, se ha usado para la creación de metodologías de desarrollo, para construir prototipos y para estudiar el uso de sistemas en un contexto organizativo determinado. Para sus fans, como Baskerville, es la única aproximación posible en estos casos. Para sus detractores, peca de voluntarismo y falta de rigor y sus conclusiones no pueden generalizarse más allá del contexto.

La Action Design Research aspira a solventar estas limitaciones incorporando principios, técnicas y formalidades propios del diseño:

  1. El problema o gap de investigación y el diseño de la intervención deben formularse previamente a través de un acuerdo explícito entre el investigador y el “cliente”. No es consultoría: es investigación fundada en la teoría pero inspirada en la práctica.
  2. La construcción (del artefacto), la intervención en la práctica y la evaluación no son fases separadas, sino que se consideran concurrentes y se despliegan a través de varias iteraciones (ciclos) que conducen a prototipos de refinamiento progresivo.
  3. El trabajo se realiza en común entre el investigador y el equipo del cliente. No es diseño, o sólo diseño: el trabajo del investigador no se realiza en el laboratorio y la evaluación no es posterior. La reflexión y el aprendizaje son continuos.
  4. Para que se pueda considerar investigación, los resultados deben compartirse y discutirse con el cliente, pero deben articularse y formalizarse en forma de conceptos y modelos (teoría) que puedan generalizarse.

En los últimos años se han publicado ya unos cuantos casos de aplicación de la ADR en el ámbito de los sistemas y tecnologías de la información: la implantación de ERPs, un sistema de gestión de competencias, un modelo para generación de ideas de nuevas aplicaciones o la creación de un data warehouse para servicios de salud; pero también un método de reutilización de software o el diseño de un protocolo de inicio de sesión  (SIP) para videoconferencias sobre Internet.

Decía Lenin que “es más útil y placentero vivir la experiencia de la revolución que escribir sobre ella”. Así que hacer la revolución y escribir sobre ella debe de ser el paraíso de los revolucionarios.

 

Una versión anterior de este artículo se publicó en Linkedin Pulse el 6 de Marzo, con el título “Investigación en acción para ayudar a la práctica”. Agradezco los comentarios de Robert Clarisó, que me pide más seriedad y corrección académica.

 

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