¿Qué piensan los estudiantes y profesores de la evaluación en línea? Algunas pistas y expectativas en el contexto del proyecto TeSLA

Son muchas las investigaciones que han analizado el auge de los sistemas de evaluación en línea desde el ámbito institucional, económico o pedagógico en contextos de formación semipresencial. Sin embargo, existen pocos estudios que analicen las vivencias y perspectivas de profesores y estudiantes en experiencias de evaluación en línea en entornos completamente virtuales. ¿Qué experiencias previas tienen? ¿Qué ventajas y desventajas prevén? ¿Qué datos personales están dispuestos a compartir? A estas y a otras preguntas da respuesta el proyecto TeSLA.

Como ya comentamos en un post anterior, el proyecto TeSLA tiene por objeto desarrollar un sistema de evaluación en línea que permita identificar a los estudiantes y verificar la autoría de las actividades de evaluación que entregan gracias a tecnologías como el reconocimiento facial y de voz, los patrones de teclado, el análisis del estilo de escritura y el antiplagio. Sin embargo, sabemos que el uso de este tipo de tecnologías puede generar recelo y desconfianza entre aquellos que deben usarlas. Por este motivo, en paralelo al proceso de desarrollo y testeo del sistema TeSLA, a lo largo de cada piloto se ha recogido la opinión de estudiantes y profesores sobre la evaluación en línea a través de cuestionarios (pre y post piloto) y grupos de discusión (durante el piloto).

En el segundo piloto, los estudiantes firmaron un consentimiento informado. Además, realizaron actividades de registro de usuario destinadas a construir un modelo biométrico a ser usado por las tecnologías antes citadas. Posteriormente a la construcción de dicho modelo, los estudiantes realizaron actividades de evaluación donde se activaron dichas tecnologías. En este contexto, se pasó un cuestionario inicial a estudiantes y profesores con el fin de conocer sus experiencias, opiniones y expectativas sobre aspectos relacionados con la evaluación en línea (confianza, privacidad y ética, engaño y plagio). Al finalizar el piloto se pasó de nuevo un cuestionario similar, donde se puso el foco en la experiencia vivida con el sistema TeSLA. De los 937 estudiantes participantes en el piloto, 756 respondieron el cuestionario previo y 391 el cuestionario posterior. Entre ellos, encontramos una mayoría de hombres (61%) con una media de edad de 22 a 30 años (38%), y que están empleados a tiempo completo (67%). Por lo que respecta a los profesores, de los 64 que participaron, 45 respondieron el cuestionario previo y 32 el cuestionario posterior.

Como sabemos por la literatura previa, los estudiantes suelen tener una actitud positiva hacia la evaluación en línea, aunque entre sus opiniones aparecen siempre ventajas y desventajas. Por ejemplo, para la mayoría de estudiantes y profesores que respondieron nuestro cuestionario posterior al piloto, las mayores ventajas de la evaluación en línea son: ahorrarse tiempo en el desplazamiento a un centro físico (73,9% estudiantes, 59% profesores), evitar la evaluación presencial (67% estudiantes, 66% profesores) y aumentar la adaptación a sus necesidades/o a las necesidades de sus estudiantes (61,9% estudiantes, 41% profesores). Sin embargo, algunos estudiantes temen que les implique más trabajo (41,7%) y desconfían del hecho de tener que compartir datos personales (23,8%). Para los profesores, la principal preocupación es el tiempo extra que deberán dedicar a la evaluación (44%) y el trabajo añadido que les puede implicar (44%).

Figura 1. Ventajas y desventajas de la evaluación en línea (post cuestionario estudiantes).

Aún con estas reticencias, los resultados nos indican que tanto los estudiantes como los profesores confían en cómo la UOC está tratando de mejorar la calidad de la evaluación en línea (87,7% estudiantes, 91% profesores), confían en un sistema como el TeSLA donde toda la evaluación se lleve a cabo en línea (80,6% estudiantes, 69% profesores) y no sienten que la universidad desconfíe de ellos por el hecho de usar un sistema de identificación y autoría (67% estudiantes, 84% profesores). Además, la mayoría de estudiantes siente que sus datos personales han sido tratados de modo seguro durante el piloto (82,6%), sienten que han sido bien informados (90,5%) y se sienten satisfechos con la experiencia de evaluación en línea (78,6%). Sólo algunos estudiantes afirman que han sentido que el nivel de vigilancia había aumentado debido al piloto TeSLA (20%) y se han sentido más nerviosos al realizar las actividades de evaluación debido al uso de mecanismos de seguridad (18,6%). Si analizamos los resultados por instrumento, vemos que cuanto más intrusivo es el instrumento (por ejemplo, el reconocimiento facial), más incómodos se sienten. Estas opiniones han sido contrastadas y ampliadas en dos grupos de discusión donde participaron seis estudiantes y cuatro profesores y en los que se ha confirmado su buena disposición para la evaluación en línea. En estas sesiones, el mayor problema observado han sido algunos fallos técnicos. Por lo que respecta a la privacidad, los estudiantes defienden que han sido bien informados y que no tienen problemas en compartir sus datos personales con fines formativos puesto que confían en el uso que la universidad hará de ellos. De hecho, consideran que el sistema TeSLA les hace confiar más aún en la universidad y en su sistema de evaluación y acreditación.

Figura 2. Disposición a compartir datos personales (post cuestionario estudiantes)

En definitiva, parece que la actitud positiva de estudiantes y profesores respecto de la evaluación en línea nos indica que el sistema TeSLA está ofreciendo un espacio seguro donde los estudiantes sienten que sus datos personales están siendo usados de modo fiable y en el que los profesores están obteniendo nuevas informaciones para evaluarlos. En siguientes pilotos esperamos poder mejorar los problemas técnicos y así disminuir la sensación de sobrecarga que pueden percibir estudiantes y profesores. Vamos por el buen camino.

 

Ingrid Noguera es investigadora en el proyecto TeSLA de la UOC, donde participa en tareas relacionadas con la definición del marco de enseñanza-aprendizaje y los modelos de evaluación. Licenciada en Pedagogía y doctora en Multimedia Educativo por la Universitat de Barcelona, sus áreas de conocimiento e investigación incluyen e-learning, aprendizaje colaborativo y metodologías de enseñanza-aprendizaje.

M. Elena Rodríguez es profesora de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC y forma parte del proyecto TeSLA, participando en tareas que se centran en el diseño del sistema TeSLA y en el desarrollo de pruebas piloto en la UOC. Licenciada en Informática por la Universitat Politècnica de Catalunya y doctora por la Universidad de Alcalá, sus áreas de conocimiento e investigación incluyen las bases de datos y la ingeniería de ontologías para el desarrollo de sistemas de e-learning basados en estándares.

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