Aplicando el principio de prudencia en las radiaciones electromagnéticas

En el post anterior se habló de la posible vinculación de la reciente aparición de patologías como la hipersensibilidad electromagnética con la exposición a campos electromagnéticos de diferente índole. La comunidad científica internacional así como las asociaciones profesionales tanto del campo de la medicina como de las telecomunicaciones deben ahondar en la investigación en este ámbito para garantizar una exposición segura a los campos electromagnéticos. Mientras los científicos trabajan en investigar sobre las diferentes hipótesis, ya bien sea a favor o en contra de los supuestos efectos, no está de más aplicar una serie de medidas preventivas para evitar la exposición excesiva a los campos electromagnéticos que ya forman parte de nuestro hábitat natural.

Hemos de pensar que los efectos de las radiaciones requieren de estudios longitudinales a lo largo del tiempo para poder tener garantías de los efectos, no de forma instantánea, sino también acumulada, algo similar a lo que ocurre con la radiación solar sobre la piel, que no deja de ser una radiación electromagnética. Es necesario recordar que se tardó años en detectar el efecto acumulativo cancerígeno de la radiación solar sobre la piel, y que actualmente la mejor medida es ser prudentes en nuestra exposición, puesto que si bien una exposición corta y limitada tiene efectos beneficiosos, una exposición larga y continuada a lo largo de los años puede agotar nuestro capital solar y aumentar el riesgo de enfermedades degenerativas de la piel.

La historia está repleta de casos similares, donde la falta de prudencia o el atrevimiento de la ignorancia han producido efectos excesivamente nocivos sobre el ser humano, efectos que se podrían haber minimizado de haber tenido una actitud más humilde ante el conocimiento científico. Recordemos casos como los de las tuberías de plomo o el amianto, que durante años se utilizaron perjudicando gravemente la salud por el hecho de no conocer sus riesgos ni estar científicamente demostrados en su día.

El Ingeniero de Telecomunicación es la profesión con atribuciones profesionales sobre el uso de las radiaciones en este país, y ante la falta de estudios concluyentes o a la espera de tener datos científicos fiables, tiene la responsabilidad de actuar sobre el diseño y uso de elementos radiantes de forma prudente y ética. Recientemente la organización mundial de la salud en su centro de prensa informó del estado de la cuestión hasta el momento, así como de los pasos a seguir en el futuro, e indica claramente que a día de hoy no hay nada demostrado a favor, pero tampoco hay nada demostrado en contra. De hecho, citando literalmente de la misma nota de prensa de la OMS:

“Basándose en buena parte en estos datos, el CIIC (Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer) ha clasificado los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como posiblemente carcinógenos para los seres humanos (grupo 2B), categoría que se utiliza cuando se considera que una asociación causal es creíble, pero el azar, los sesgos o los factores de confusión no pueden descartarse con una confianza razonable.”

Este escenario, junto a la aparición de nuevas patologías potencialmente vinculadas a la radiación electromagnética como la hipersensibilidad electromagnética (no demostrada científicamente hasta el momento, pero tampoco descartable por la falta de estudios científicos) invita a utilizar el principio de prudencia en el uso de los elementos radiantes.

Como representantes de una profesión al servicio de la sociedad, conviene ser prudentes en el diseño y uso de las tecnologías, especialmente orientadas a los niños y adolescentes, que son los más susceptibles del posible riesgo electromagnético. Algunos países como Francia han dado un paso adelante en el principio de prudencia tal y como se puede leer en el enlace y donde se puede encontrar la referencia la ley LEY n ° 2015-136 del 9 de febrero de 2015 relativa a la sobriedad, la transparencia, la información y la consulta sobre la exposición a las ondas electromagnéticas, donde se impulsan medidas para proteger a los niños pequeños de las radiaciones.

Ante este escenario no está de más aprender a convivir con las nuevas tecnologías y promover un uso razonable y prudente de las mismas mientras la ciencia avanza en sus investigaciones.

Si pensamos en nuestro hogar o lugar de trabajo, son ya un gran número de elementos radiantes los que pueden venirnos a la cabeza de forma rápida. Wifi, bluetooth, teléfono móvil y mandos de consolas son elementos que frecuentemente conviven con nosotros generando campos electromagnéticos a nuestro alrededor.

A continuación, se presentan una serie de pautas que pueden ser de utilidad para minimizar nuestra exposición y hacer un uso prudente de las mismas:

Uso de los sistemas de telefonía inalámbricos: Restringir el uso de los teléfonos celulares o los teléfonos domésticos DECT a conversaciones cortas. Aquellas personas que pasan largas horas al día al teléfono por motivos personales o profesionales pueden optar por el teléfono clásico o sistemas de telefonía por IP de cable libres de radiación. En el caso del móvil, conviene utilizarlo siempre en zonas de buena cobertura, puesto que la mayor radiación que recibimos viene normalmente del terminal. Si estamos en una zona de baja cobertura el terminal está obligado a transmitir con más potencia y aumenta la radiación.

WIFI: Limitar el uso de las WIFIs para la descarga masiva de datos. Si bien los sistemas inalámbricos son extremadamente útiles por su portabilidad, actualmente se están convirtiendo en elementos de descarga masiva de contenidos audiovisuales. No conviene que, especialmente niños o adolescentes, consuman contenido digital audiovisual como películas o vídeos (que requieren una gran transmisión de flujo de datos) a través de la WIFI cuando pueden hacer uso de estos contenidos en dispositivos conectados por cable. Ordenadores y Smart TVs son dispositivos mucho más apropiados para el consumo de contenido audiovisual de forma masiva cuando se utiliza la conexión por cable Ethernet. En caso de tener un sistema de televisión contratado en el hogar siempre es preferible que esté conectado por cable y evitar el uso de WIFI para contenido de TV. Finalmente, siempre es preferible parar la WIFI por las noches para evitar radiaciones durante el sueño y no dejar descargas de contenido masivo de forma inalámbrica durante la noche evitando la radiación durante las horas de descanso.

Conexiones de datos 3G-4G: Las conexiones de datos están centrando últimamente un gran consumo de datos inalámbricos por parte de los usuarios. Requiere concienciación por parte de los más jóvenes que se están convirtiendo en consumidores de datos durante gran parte del día, con un gran volumen de contenido audiovisual.

Uso de microondas: Sin entrar en valoraciones culinarias de si esta es la forma más sana de cocinar, parece prudente no permanecer delante del microondas cuando se está utilizando (momento de máxima radiación)  ya que la parte frontal del microondas de vidrio no evita la salida de radiaciones hacia el exterior, hecho fácilmente medible con un Gaussímetro (Dispositivo de medida para campo magnético). Tan sólo hemos de pensar en el efecto que las radiaciones están teniendo sobre el plato para intuir que nos pueden afectar.

Evitar dormir con elementos radiantes en la habitación: Los dispositivos radiantes cada vez utilizan más aplicaciones que consumen datos durante todo el día y la noche, de forma que durante los periodos de descanso conviene dejarlos en otra habitación para limitar radiaciones en las áreas de descanso. Es importante tener en cuenta que existen también elementos radiantes de baja frecuencia, como por ejemplo los motores de la nevera. Si nuestro dormitorio se encuentra pared con pared con la cocina y el motor de la nevera queda cerca de la cabecera de la cama también estaremos recibiendo radiaciones de forma continuada durante el periodo de descanso.

En casos donde el nivel de la radiación sea superior existen técnicas de apantallamiento que permiten evitar la radiación electromagnética. Resulta habitual en el campo de la ingeniería realizar apantallamientos para evitar la interferencia entre dispositivos radiantes. Técnicas basadas en los mismos principios pueden utilizarse para evitar las radiaciones sobre lugares laborales o domésticos en el caso que sea necesario, existiendo soluciones basadas en pinturas e incluso telas de blindaje para la confección de cortinas.

Como podemos observar, la ciencia actualmente no está en disposición de dar respuesta al efecto de las radiaciones y su posible riesgo sobre la salud. En este escenario, a falta de pruebas concluyentes de los estudios científicos en un sentido u otro, no está de más hacernos responsables de un buen uso de las tecnologías, ser conscientes de que tenemos diferentes alternativas para su uso, y escoger aquellas que mejor se adapten a las necesidades y que supongan un riesgo menor.

La prudencia no previene todos los males; pero su falta nunca deja de atraerlos.”  Lingrée

Jose Antonio Morán Moreno es doctor en Ingeniería de Electrónica por la Universidad Ramon Llull. Actualmente trabaja como profesor en la Universitat Oberta de Catalunya, donde es el director académico del Máster Universitario en Ingeniería de Telecomunicación.

3 Comments

  1. Excelente divulgación científica.

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  2. Muy interesante. Deberíamos concienciarnos en hacer prevención en este sentido.

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  3. Este asunto es relativamente viejo y formal desde 1999, ya que se llevan practicando Recomendaciones desde el Parlamento Europeo como la Recomendación del Consejo 1999/519/CE, de 12 de julio de 1999, tal y como se recoge en el Informe sobre las consideraciones sanitarias relacionadas con los campos electromagnéticos (2008/2211(INI)) Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria Ponente: Frédérique Ries.

    Pero como muchos políticos son de letras y es una información que no entienden bien, les entra por un oído y les sale por el otro.

    De hecho existe una recomendación, la Resolución, de 10 de marzo de 1999, sobre la propuesta de recomendación del Consejo relativa a la limitación de la exposición de los ciudadanos a los campos electromagnéticos 0Hz-300 GHz.

    Al margen de la mejor o peor alimentación, el cáncer tiene muchos otros orígenes y entre ellos se encuentra la contaminación invisible electromagnética.

    Por si no fuera poca la tecnología que ya existe (sin pasar los controles oportunos) ahora se está desarrollando la tecnología virtual 3D con gafas 3D por parte de los ingenieros del sector sin tener en cuenta los efectos nocivos que puede suponer eso para un usuario que la utilice varias horas al día, tanto para sus ojos (excesiva contaminación lumínica artificial) como para su cerebro (excesiva radiación electromagnética adherida al cráneo). Si ya usar el móvil pegado a los ojos y la oreja es una barbaridad, desde el punto de vista de la salud, esto de las gafas 3D es el colmo del suicidio electromagnético. De hecho, cualquier aparato tecnológico que se coloque cerca del cerebro es potencialmente peligroso, pues su esqueleto electrónico funciona a base de campos electromagnéticos.

    Otra fuente muy seria de contaminación electromagnética es la debida a Centros de Transformación de Alta Tensión (CTs) situados en el interior de edificios de viviendas de particulares u oficinas. Sobre esto existe una clara legislación en Europa y en España y tanto a los políticos como a los directivos de las compañías suministradoras eléctricas parece que se han olvidado de ella.

    El disco duro y sus dispositivos Wi-Fi o Bluetuth de los ordenadores portátiles, tabletas, consolas, móviles y demás parafernalia tecnológica también emite una peligrosa radiación electromagnética.

    Otro aparato que emite una cantidad ingente de ondas electromagnéticas peligrosas es el microondas. Cuando está en funcionamiento se recomienda alejarse unos 4 metros.

    Hace años que desde la Región de Murcia (España) llevamos trabajando en esta línea de investigación, y se advierte que en un futuro no muy lejano algunos van a tener que responder ante la justicia por no cumplir la legislación vigente.

    En realidad, no hay que invertir en curar enfermedades sino en prevenirlas: El negocio y la industria de la medicina y la salud se ha desfasado. Hay demasiados hospitales llenos de enfermos que no fueron prevenidos. La idea no debería ser construir más hospitales para llenarlos de enfermos y formar a más médicos, enfermeros y psicólogos para darles trabajo, debería invertirse en prevención para que no haya tant@s enferm@s.

    Moraleja: inviertan en Ciencia preventiva para no tener que gastar tanto dinero en hospitales y enfermos.

    Dr. Víctor Bruno Gómez, físico, colegiado físico, perito físico, experto en contaminación electromagnética.

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