Arquitectura como estrategia: algunos ejemplos (y II)

En la entrada anterior, comenzamos a desplegar el concepto de arquitectura de empresa, “la lógica que organiza los procesos de negocio y la infraestructura de TI de una manera que refleje los requerimentos de integración y estandarización del modelo operativo de la empresa”. Allí presentamos varios modelos diversificados, o sea aquellos que no necesitan compartir ni datos ni procesos, pero pueden compartir parte de la infraestructura técnica o de las aplicaciones por razones principalmente económicas, no estratégicas.

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Modelos de arquitectura de empresa

  • En los sistemas coordinados, el grupo comparte datos y transacciones de sus clientes, productos o proveedores, porque existe una integración vertical de las operaciones, aunque las empresas sean jurídica y económicamente independientes y los procesos de gestión no necesiten ser los mismos. Es el caso de la relación entre los fabricantes y los distribuidores o la de algunos tipos de franquicia. El lema sería: “si quieres trabajar conmigo, tienes que compartir la información”. En estos sistemas, los participantes facilitan interfaces de aplicación, visores remotos o cargan sus datos a través de servicios web o plataformas de integración más sofisticadas. Frecuentemente, esta solución es lenta o incómoda y acaba siendo más práctico disponer de repositorios comunes a los que cualquier miembro del grupo puede acceder en cualquier momento. La organización de la informática es más compleja, con modelos federados, donde el centro define políticas y estándares, pero cada unidad de negocio decide independientemente sobre sus procesos y soluciones.
  • En las empresas globales, con plantas o filiales en todas partes, que hacen básicamente lo mismo en cualquier lugar, para clientes que también suelen ser globales, la organización de la informática suele ser única y las soluciones son idénticas, o casi. Son modelos unificados, con un alto nivel de estandarización de los procesos, de integración de los datos y de centralización de la toma de decisiones de TI. La estandarización tiende a producir grandes logros de eficiencia, predictibilidad y transparencia, lo que permite medir, comparar y mejorar. Estos modelos son los más frecuentes en empresas industriales, con una cultura fuerte de automatización y gestión de la calidad.
  •  La replicación es el modelo más habitual en las franquicias, que comparten un modelo de producto o servicio, pero que no necesitan necesariamente compartir la información de los clientes. Se replica la informática, como se replica la decoración de la tienda, la música de fondo o el menú de hamburguesas, con un pequeño margen para la adaptación local.
  • La replicación es habitual también en los modelos de fusiones y adquisiciones de las entidades financieras, donde se despliega primero el sistema informático que el logotipo de la puerta o el expediente de regulación de empleo. Los informáticos llegan antes que los auditores y la clave de éxito es la velocidad y eficacia de la replicación.

Las ventajas de las diferentes formas de integración parecen obvias: mayor coordinación y eficiencia en el servicio al cliente a lo largo de la cadena de valor, más y mejor información para tomar decisiones en cualquier nivel organizativo, mayor transparencia para premiar y mejorar, mayor agilidad para implementar cambios. En sentido contrario, siempre se pierde siempre un plus de adaptación a las diferentes realidades locales y cuesta más crear espacios para la innovación.

En todos los casos, el mayor reto es siempre integrar los datos, por razones organizativas y políticas, pero también técnicas. Integrar los datos requiere compartir un vocabulario común, una única verdad y una única forma de llamar a la verdad. He trabajado en empresas comerciales en los que diferentes divisiones consideran de forma diferente qué es una venta y cuándo se ha realizado, en hospitales que no coinciden en la definición de qué es un ingreso o cuándo se produce un alta o (lo prometo) en funerarias que establecen de diferente manera quién está muerto.

En organizaciones complejas, datos, procesos, modelos organizativos y lógicas de poder (incluidas las de los fabricantes) se interrelacionan y el esfuerzo para imponer o consensuar un modelo de datos y establecer procesos y sistemas para ponerlos en común puede ser hercúleo.

José Ramón Rodríguez es profesor de dirección de las TIC en diferentes programas de la UOC y consultor independiente. Investiga la planificación y gestión de proyectos de transformación empresarial facilitados por los sistemas y tecnologías de la información.

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