Los coches conectados

Los coches cada vez están más conectados: cada día surgen en el mercado nuevos modelos con conexiones propias a Internet, o con clientes de redes Wi-Fi que nos dan servicios añadidos al coche conectado. En definitiva, hemos pasado de conducir un coche a estar dentro de un ordenador con ruedas y un sinfín de buses y cables de datos que controlan en todo momento el comportamiento del coche, mirando lo que pasa dentro del coche (motor y habitáculo) y lo que pasa en la carretera o en las calles de las ciudades.

El coche está conectado permanentemente a los servidores, a los que envía el estado del tráfico y recibe de otros coches la misma información, pero a la larga enviará también, a concesionarios, talleres, agencias de seguros, empresa de alquiler de vehículos… todo tipo de información, de cómo conducimos y por dónde… en definitiva, del uso que se realiza del vehículo.

Pero si nos centramos en las comunicaciones internas del “ordenador con ruedas” los datos están circulando entre los ordenadores internos, las ECUs, y los actuadores y sensores mediante el bus de datos CAN o LIN. Por ejemplo, estos buses se encargan de transportar un dato concreto del sensor de velocidad de cada una de las ruedas a la ECU correspondiente, para detectar sobreviraje o si una rueda se ha bloqueado, para decidir si hay o no que enviar una trama a los frenos para activar el ABS o no.

Fig. 1. Ecu de vehículo

Los datos son números y caracteres que circulan en claro dentro de los buses, por lo que se pueden obtener y leer. Los buses industriales que se utilizan no se pensaron a inicios de los años 90 para tener la seguridad que ahora necesitan los coches.

Existen diversos tipos de buses dentro de los coches, pero el más utilizado es el CAN, que además es el más extendido y conocido. Por lo que ya existen dispositivos que permiten conectarlos a un bus y leer y escribir datos en él. Los coches disponen de los conectores para poder conectar los equipos de medición y configuración, y es ahí dónde se pueden conectar los sistemas que nos permiten leer y escribir las tramas de datos reales.

Fig. 2. Conector OBD-II de CAN Bus

Con un sencillo dispositivo, que conectamos directamente al conector del coche, somos capaces de obtener datos directamente del bus: dependiendo del que se conecte, puede estar dedicado a los datos del motor o de confort.

En la siguiente imagen podemos ver una de las múltiples tramas que se obtienen directamente del bus de datos.

Fig. 3 Trama leída de CAN bus

A partir de aquí, ya se pueden volver a inyectar esas mismas tramas dentro del bus o cambiar los valores que tienen para cambiar el comportamiento, teniendo en cuenta el código de corrección de errores, para que las tramas sean correctas. Simplemente con una placa de comunicaciones CAN bus a la que podamos acceder vía USB o a través de algún otro sistema de comunicaciones, podremos comunicarnos con el Bus y modificar el comportamiento del coche, enviando a los actuadores valores distintos para que actúen de manera diferente a la que deberían. Dependiendo de si se conecta el bus que monitoriza el motor o el confort del habitáculo, se podrá cambiar el comportamiento del motor (mezcla del combustible, ABS…) o de componentes internos (eleva-lunas, calefacción, radio,…). Bastará con leer las tramas y decidir en qué momento se quiere volver a enviarla y cómo, ya que se pueden modificar los datos internos y cambiar el comportamiento.

Para realizar esto, habrá que estar físicamente en el coche, para poder conectar al bus de datos, pero si se dispone de algún sistema al que se pueda conectar vía 3G y disponga de una interfaz de Bus CAN, el control sobre el vehículo ya pasa a ser remoto, es decir, que no hace falta encontrar una vulnerabilidad del sistema propio del vehículo para poder realizar una monitorización y manipulación de las tramas de los buses de datos de los coches. Habrá que vigilar qué se conecta al coche y dónde se deja aparcado, porque tal y como se puede ver en la siguiente imagen, el bus de datos no es nada más que dos cables trenzados que se pueden identificar muy rápidamente en las conexiones del motor.

Fig. 4 Cables de CAN bus

Jordi Serra es profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC y el director del posgrado CISCO Networking Technologies: CCNA.

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