La Comunificadora, un programa para impulsar otra economía colaborativa

(Trobareu la versió en català més avall) ¿Quieres aportar tus habilidades de desarrollo para un proyecto de tecnología libre, una plataforma colaborativa o una app con orientación social y por el bien común? ¿Tienes un proyecto de este tipo que necesita acompañamiento o quieres colaborar con otros para llevarlo a cabo? La Comunificadora es un programa de impulso de Barcelona Activa para proyectos de economía colaborativa orientados al procomún, el cooperativismo y/o la economía social y solidaria. El programa empieza a finales de octubre y termina en abril. Incluye un itinerario de talleres, formación, asesoramientos específicos, tutoría y sesiones regulares de colaboración entre equipos. El procomún es un modelo económico donde las necesidades de las personas se satisfacen a través de un recurso compartido co-producido y autogestionado por una comunidad en lugar de hacerlo a través de intercambios y transacciones. Los equipos participantes en La Comunificadora exploran la sostenibilidad de su proyecto en este marco, con posibles hibridaciones con modelos de mercado social. Proyectos de tecnologías libres, plataformas colaborativas abiertas o de economía circular, son algunos de los que se podrían beneficiar de lo que el programa ofrece. Se puede participar en el programa como un equipo que tiene un proyecto pero también se facilitará que personas individuales puedan incorporarse o colaborar con equipos a los que les falta su perfil. También es posible vincular un trabajo de fin de grado o de posgrado en un proyecto al que pueda ser útil. La fecha límite para solicitar la participación en el programa es el 7 de octubre. Antes de esta fecha se harán dos sesiones abiertas para facilitar la explicación y...

Informe del Observatorio Tecnológico de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación (OTEIMT)

(Trobareu la versió en català més avall) En 2014, el Consejo de Dirección de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación (EIMT) de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), con la colaboración del eLearn Center (eLC), creó el Observatorio Tecnológico de Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación (OTEIMT). El principal objetivo del OTEIMT es dotar a los EIMT de una herramienta que permita adaptar la oferta formativa a las tendencias tecnológicas más relevantes, tanto en el presente, como en el futuro próximo. En cuanto al equipo, se busca el equilibrio entre expertos de los ámbitos principales los EIMT (informática, multimedia, telecomunicación y arte con componente tecnológica), y de educación a nivel universitario. Cada año, el OTEIMT genera un informe de los resultados obtenidos en el año anterior, en el que se recogen las principales tendencias observadas a lo largo de todo el año detectadas a través de publicaciones especializadas y noticias, pasadas por el filtro de los expertos que forman parte del OTEIMT. ¿Por qué este Observatorio? ¿Por qué este informe? Podría parecer que es innecesario dado el gran número de informes que se publican cada año sobre tendencias tecnológicas. Sin embargo, por lo que sabemos, este es el único que combina estas tendencias con noticias de educación e impactos en la sociedad; y que además hace un análisis crítico de las noticias más impactantes. Es, por tanto, un producto ecléctico que puede ser útil para cualquier persona o profesional que quiera estar al día de cuáles son los temas más relevantes en cuanto a tecnología y educación. En cuanto a los resultados del informe de 2017, en la figura anterior se recoge una nube de palabras que muestra los temas...

Sobre el valor de los Sistemas y Tecnologías de la Información (2)

Hace unos meses publiqué en este mismo blog una entrada con el mismo título que esta y hace un tiempo también se han publicado aquí algunas más, a propósito de las aportaciones de Nick Carr o Erik Brinjolffson, y otros. En mi post recordaba algunas teorías importantes sobre el ‘valor’ en economía (destacando la basada en el coste de los factores de producción) y algunas métricas aplicadas al valor de los sistemas de información (destacando las más usadas, basadas en el tamaño y complejidad del software, como FPA). Todas esas reflexiones estaban hechas desde una perspectiva micro o local, quizá extrapolable a lo sectorial. En esta entrada me planteo una perspectiva más macro o global. Ambas perspectivas, micro y macro —en el mundo de la economía y de la informática— no están reñidas entre sí porque —aunque pueden usar indicadores, métricas y procedimientos muy distintos— hacen todo ello, por el momento, bajo un mismo paradigma (a diferencia, por ejemplo, de la física cuántica [más ‘micro’] respecto de la clásica [más ‘macro’]; aunque está por ver si la economía sigue tolerando la coexistencia de dos paradigmas distintos, el de los modelos prescriptivos y el de los modelos descriptivos —ver Misbehaving, de R. Thaler (Nobel de Economía, 2017 ) y Phishing for Phools de G. Ackerlof (Nobel de Economía, 2001) y R. Shiller (Nobel de Economía, 2013), defensores de las behavioral economics (economía conductal o del comportamiento). Desde una perspectiva macro, global, se han realizado numerosos intentos históricos para estudiar el valor de los Sistemas y Tecnologías de la Información (SITI). Casi todos ellos planteados, en mi opinión, desde ópticas parciales...

¿No sabes programar? Ya es hora de que aprendas

Mires donde mires, el software está en todas partes Si los ordenadores ya están en todas partes, nada hacer pensar que no lo estarán en el futuro. ¿Quieres dedicarte a la agricultura? ¿al entretenimiento? ¿prefieres trabajar en una fábrica? ¿mejor en una oficina? Sea lo que sea, tendrás que interactuar con un ordenador (o una máquina que contenga uno) y, dentro de él, habrá un software programado por alguien. Nuestro mundo es cada vez más dependiente de las aplicaciones software. Así pues, entender cómo se crea el software (es decir, saber programar) te permite entender y usar mejor (casi) todo lo que te rodea. De igual manera que nos interesamos por la composición de los alimentos que consumimos (p.ej. cuántas calorías tiene, cuál es el origen de los ingredientes, etc.), ¿por qué no interesarnos también por cómo está hecha una app o una web? Tener este interés y conocimiento nos permitiría ser exigentes y críticos con todo el software con el que interactuamos, al igual que lo somos con los alimentos que comemos. Hoy en día, la mayoría de las personas se limita a aceptar el software con el que interactúa, no se plantea si está bien o no, si puede ser mejor o no, etc. Esta aceptación ciega seguramente se deba a la falta de un aprendizaje en esta materia. Un deporte llamado programar Programar es como practicar un deporte o como tocar un instrumento. Para dominarlo debes entrenar/ensayar. Así pues, cuantas más horas le dediques, mejor serás. Como se suele decir, a programar se aprende programando. Y como cualquier deporte o instrumento, se puede practicar desde temprana...

Agilidad a lo grande

En los últimos 20 o más años, los departamentos de TI y las empresas tecnológicas han implantado metodologías de gestión de proyectos y producción de software basadas en los principios del manifiesto Ágil. Más recientemente, otros departamentos y empresas de todos los sectores están llevando este enfoque más allá de los proyectos de TI. Se plantean escalar la agilidad al conjunto de la organización, en sus procesos de gestión, su estructura, su estrategia y sus políticas de recursos humanos o de gestión presupuestaria… como parte de su transformación digital. Portada del número 96 (3) de la Harvard Business Review El artículo de portada de la Harvard Business Review de hace unos meses (la revista de management más vendida e influyente, pero también de las más conservadoras) evangelizaba a favor de estos cambios. Es un buen artículo, escrito por consultores de Bain, que también mereció la ovación de Forbes (otro medio bastante moderado, la verdad). Según una encuesta reciente de McKinsey, un 38% de los participantes declararon que estaban introduciendo cambios estructurales de alcance basados en ágil, aunque sólo el 4% confesaban haberlo conseguido completamente. En casi el 75% de las empresas, la agilidad forma parte de sus mayores tres prioridades para los siguientes años (más del 90% en otra encuesta de Deloitte). Los mejores candidatos son aquellos procesos relacionados con los clientes, con la innovación y con el desarrollo de productos. Los sectores más avanzados son la alta tecnología y las empresas farmacéuticas, seguidos de las empresas de servicios públicos (agua, gas, electricidad y telecomunicaciones), los servicios financieros y el “tercer sector”. En general, las empresas abordan esta transformación creando equipos y unidades separados,...