Sobre el valor de los Sistemas y Tecnologías de la Información (2)

Hace unos meses publiqué en este mismo blog una entrada con el mismo título que esta y hace un tiempo también se han publicado aquí algunas más, a propósito de las aportaciones de Nick Carr o Erik Brinjolffson, y otros.

En mi post recordaba algunas teorías importantes sobre el ‘valor’ en economía (destacando la basada en el coste de los factores de producción) y algunas métricas aplicadas al valor de los sistemas de información (destacando las más usadas, basadas en el tamaño y complejidad del software, como FPA).

Todas esas reflexiones estaban hechas desde una perspectiva micro o local, quizá extrapolable a lo sectorial. En esta entrada me planteo una perspectiva más macro o global.

Ambas perspectivas, micro y macro —en el mundo de la economía y de la informática— no están reñidas entre sí porque —aunque pueden usar indicadores, métricas y procedimientos muy distintos— hacen todo ello, por el momento, bajo un mismo paradigma (a diferencia, por ejemplo, de la física cuántica [más ‘micro’] respecto de la clásica [más ‘macro’]; aunque está por ver si la economía sigue tolerando la coexistencia de dos paradigmas distintos, el de los modelos prescriptivos y el de los modelos descriptivos —ver Misbehaving, de R. Thaler (Nobel de Economía, 2017 ) y Phishing for Phools de G. Ackerlof (Nobel de Economía, 2001) y R. Shiller (Nobel de Economía, 2013), defensores de las behavioral economics (economía conductal o del comportamiento).

Desde una perspectiva macro, global, se han realizado numerosos intentos históricos para estudiar el valor de los Sistemas y Tecnologías de la Información (SITI). Casi todos ellos planteados, en mi opinión, desde ópticas parciales o inespecíficas.

Ejemplos de ópticas inespecíficas serían todos los estudios bajo títulos genéricos, como ‘revolución tecnológica’ o ‘nuevas tecnologías’, que engloban SITI con otras tecnologías bastante ortogonales a SITI, como neurociencia, genética, embriología o nuevos materiales. (Ortogonales, aunque evidentemente, hoy sería inimaginable una tecnología que no se auxiliase de SITI).

Ejemplo de óptica parcial —ya ‘macro’, pero focalizada, pese a su gran ámbito— puede ser el muy interesante reciente trabajo de McKinsey sobre el potencial de IoT, que estima que en 2025 podría generar entre 4,0 y 11,1 trillion [1012, billones] USD, equivalentes respectivamente al 20% y 57% del PIB de EEUU en 2017.

El trabajo previo (2013) de Cisco, estimando en 2013 que habría «14,4 billones de USD “en juego” en la próxima década, generados al “conectar lo no conectado” (personas a personas, personas a máquinas, máquinas a máquinas, etc.) vía la Internet of Everything, IoE [Internet de Todo —versión de Cisco que englobaría IoT]» ya tiene un enfoque más ‘global’.

Quizá el enfoque macro actual más interesante, en mi opinión, sea el acometido por la iniciativa Digital Transformation Initiative (DTI) del World Economic Forum (WEF) en colaboración con Accenture; iniciativa cuyo resumen para directivos (en inglés) de enero 2017 se encuentra aquí.

Según dicho resumen, “la iniciativa contribuirá a mejorar el estado del mundo mediante la transformación digital, tanto de los negocios cuanto de la sociedad en sentido amplio”.

DTI ha desarrollado un característico ‘marco económico’ del value-at stake [el valor que está en juego], basado en evidencia, que “cuantifica el impacto de la digitalización en los negocios y la sociedad”, según el cual “podría ayudar a liberar los 100 billones de USD de valor estimado que la digitalización podría crear en la próxima década”.

DTI identificó una lista no exhaustiva de siete tecnologías SITI clave, de las que se espera el mayor impacto sobre los trece sectores industriales estudiados.

Las siete tecnologías son: Big Data, Analítica y Nube; Fabricación a Medida e Impresión 3D; Inteligencia Artificial (AI); Internet de las Cosas (IoT) y Dispositivos Conectados; Medios Sociales y Plataformas; Robots y Drones; Vehículos Autónomos. Y los trece sectores son: Aviación, Viajes y Turismo; Química y Materiales Avanzados; Minería y Metales; Petróleo y Gas; Servicios Profesionales; Detall; Telecomunicaciones; Automoción; Industrias de Consumo; Electricidad; Salud; Logística y Medios de Comunicación.

El marco value-at stake (VAS) de DTI evalúa, para la década 2016 – 2025, el impacto de las iniciativas digitales sobre los sectores industriales, los clientes, la sociedad y el medioambiente. VAS ha analizado en detalle más de 130 iniciativas, en los dos últimos años; integra todos los segmentos de la cadena de valor del sector industrial y DTI afirma que captura un 80% de las ventas y beneficios.

VAS tiene un ‘submarco’, digital value to society (DVS) [valor digital para la sociedad], creado por agregación de indicadores clave de la ‘performancia’ (KPIs) que relacionan el impacto de la digitalización con: Higiene y Seguridad en el Trabajo, Empleo, Medioambiente y Consumidores.

La figura muestra esquemáticamente el marco VAS, su submarco DVS y ejemplos de KPIs para cada área.

Manolo Palao es director de Personas & Técnicas: Soluciones, SLU; vicepresidente de iTTi —Instituto de Tendencias en Tecnología e Innovación— y Profesor Colaborador en los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC.

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