Ágata Lapedriza y Eugènia Santamaria; presencia femenina en un mundo masculino

Con motivo del 8M, desde los estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicaciones queremos aportar nuestro granito de arena en la visibilidad de las mujeres en el ámbito laboral. De esta manera, hemos decidido entrevistar a dos de las muchas mujeres que hay estudiando, investigando o impartiendo clases en nuestros ámbitos de estudio: Ágata Lapedriza y Eugènia Santamaria. Ágata es profesora de la UOC y actualmente reside en Massachusetts investigando en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Eugènia Santamaria, además de ser profesora y directora del Grado en Tecnologías de Telecomunicación de los estudios de IMT, fue la diez primeras mujeres en licenciarse en Telecomunicaciones por la UPC y de las primera en doctorarse, también en Telecomunicaciones.

La presencia femenina en áreas como las telecomunicaciones o las ingenierías aún sigue siendo poco generalizada. Preguntamos a Ágata y a Eugènia sobre sus trayectorias y analizamos con ellas cómo es investigar en un entorno aún marcado por clara presencia masculina.

¿Recuerdas el primer momento en el que decidiste ser investigadora/doctora?

Ágata Lapedriza: No tengo la sensación de un momento concreto. Cuando era pequeña me gustaban las ciencias y las matemáticas. Estudié matemáticas en la universidad y al acabar tenía ganas de quedarme en el entorno académico. Realicé un doctorado de forma combinada con impartir clases en la universidad. Ni siquiera en aquel momento tenía una idea clara de qué era ser investigadora. Lo fui descubriendo sobre la marcha.

Eugènia Santamaria: Cuando comencé mis estudios de Ingeniería de Telecomunicación no me planteaba la investigación o el doctorado. Me planteaba el futuro laboral como ingeniera,  aunque si que me motivaba la docencia. Fue un profesor de la carrera quien me propuso hacer el proyecto fin de carrera en un tema vinculado a un proyecto de investigación. A partir de aquí, él mismo me comentó si quería hacer el doctorado y, de esta manera, pude  realizar la tesis doctoral en el Departamento de Teoría de Señal y Comunicaciones de la UPC, donde posteriormente fuí profesora Titular de Universidad.

¿Consideras que la escuela y, en consecuencia, el actual sistema de educación ayuda al alumnado a proyectarse hacia la investigación?

Ágata Lapedriza: Cada vez se hacen más acciones para motivar el interés en la ciencia y la tecnología al alumnado, pero aún no es suficiente; de momento, la tendencia no está cambiando. Cuando yo iba a la escuela no recuerdo que se hiciera nada en concreto. Además, las pocas veces que se hablaba de investigadores se hablaba de figuras como Einstein, lo cual podía hace pensar que tienes que ser un genio superdotado excepcional para plantearte una carrera académica.

Eugènia Santamaria: No, creo que se informa poco incluso sobre las salidas profesionales de las titulaciones.  En la ESO, los estudiantes ya tienen que elegir algunas asignaturas que condicionan el Bachillerato que podrán cursar y realizan esta elección con una información deficiente. Personalmente, yo tuve poca información en lo referente a salidas laborales y también en lo referente a la carrera de investigación.

¿Y en el caso del alumnado femenino?

Ágata Lapedriza: Creo que no hay diferencia entre el alumnado femenino o masculino. A nivel personal, no la he percibido. Desafortunadamente sí que hay muchos estereotipos de género sobre la tecnología, las ingenierías y la ciencia que quizás tiran atrás al alumnado femenino. También se cree que tienen poco componente social y esto aleja a las chicas, porque creo que la sociedad orienta más a las mujeres a cuidar de los demás.

Eugènia Santamaria: En lo referente a la falta de información, la situación es general.

¿Tuviste alguna limitación, prejuicio o presión a la hora de realizar unos estudios como los tuyos, con una clara presencia masculina?

Ágata Lapedriza: No.  Me daba igual. De hecho si alguien decía que las matemáticas y la tecnología eran difíciles o que eran más para hombres casi me sentía más motivada.

Eugènia Santamaria: No, de hecho, mi decisión fue impulsada por el entorno familiar y por mis profesores del instituto.

Cursar unos estudios con una denotación y presencia masculina, ¿ha sido un problema o limitación o te ha motivado y te ha ayudado a alcanzar tus objetivos?

Ágata Lapedriza: Directamente no creo que haya sido un problema para mí, he tenido la suerte de no sentir ningún trato desfavorable. Tampoco considero que la presencia masculina me haya ayudado particularmente a alcanzar mis objetivos. Simplemente pienso que no me ha afectado demasiado.

Eugènia Santamaria: Ingeniería de Telecomunicación era una carrera masculina casi al 100%. En mi promoción, por ejemplo, sólo hubo dos mujeres, yo una de ellas. Pese a ello, esto no supuso ningún problema para mí ni me impidió alcanzar mis objetivos. Si que es verdad que en el ambiente de la escuela se notaba esta preponderancia masculina y faltaba el equilibrio que hubiese aportado la presencia femenina.

Actualmente, ¿consideras exponencial la presencia femenina en tus estudios? ¿Ha mejorado desde tus inicios?

Ágata Lapedriza: Creo que no ha mejorado. Sin embargo, en algunas áreas concretas de la tecnología parece que la presencia de mujeres es mayor que la de hombres.  En particular, hay dos grupos con los que trabajo en el Massachusetts Insitute of Technology, en dónde ahora estoy haciendo una estancia, que tienen alta presencia de mujeres y los dos están liderados por mujeres. Se trata del grupo de Computación Afectiva y el de Robots Personales, el primero liderado por Rosalind Picard y el segundo por Cynthia Braezel. Quizás el motivo por el que hay alrededor del 70% de mujeres en estos grupos viene dado por las temáticas que estudian, con una fuerte componente social. En el grupo de Computación Afectiva se estudia cómo hacer máquinas que puedan tener inteligencia emocional. En el grupo de Robots Personales se trabaja en robótica social, es decir, en desarrollar robots que puedan interactuar con humanos de una forma socialmente inteligente.

Eugènia Santamaria: Creo que ha mejorado un poco, pero muy poco. Las carreras de ingeniería aún tienen una exagerada presencia masculina.

¿Qué tipo de estrategias o apoyos se deberían de dar en las escuelas y centros de estudios para animar a las mujeres a tener más presencia en los centros de investigación dado que los estudios de informática y telecomunicaciones aún tienen una notable presencia masculina?

Ágata Lapedriza: Lo más importante es que se les dé información y que conozcan personas que cursan estos estudios, en particular mujeres, y que tengan la opción de verlo como algo interesante y a su alcance. También que los padres sean más sensibles a los intereses que puedan mostrar sus hijas hacia los ámbitos tecnológicos. Por ejemplo, que las motiven a jugar con juguetes de ciencia y tecnología, que vean películas y lean libros dónde haya protagonistas mujeres que tienen éxito como investigadoras o profesionales en ciencia o tecnología. E

Eugènia Santamaria:  Desde la escuela se tiene que dar mucha más información. La información es básica. Por ejemplo, la sociedad no acaba de saber qué implica ser ingeniero. Mucha gente ni se lo plantea. Dar información sobre las profesiones haría que la decisión sobre la carrera a cursar se tomase con conocimiento. Por ejemplo, una de las salidas profesionales de las carreras de Ingeniería  es la dirección de proyectos, que conlleva la gestión de personas, y el resultado de estos proyectos en ocasiones redunda en un beneficio social. Algunas mujeres desconocen estos aspectos que podrían motivarles a cursar una ingeniería y creen que un ingeniero se dedica al hardware o al software y trabaja poco conectado con las personas.

Parece que a las mujeres los temas de tecnología  les resultan poco atractivos. Creo que la clave está en conocer el motivo de esta situación para poder  realizar acciones que permitan mejorarla.

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