El lado humano de las iniciativas de datos

Hace ahora unos diez años que las empresas comenzaron a realizar grandes inversiones en inteligencia de negocio, luego analítica, luego big data, ahora inteligencia artificial. Los proyectos de datos continúan siendo el principal destino de la inversión en tecnología.

Muchas empresas han aumentado sus plantillas de analistas e ingenieros y han creado estructuras o posiciones específicas, como la de Chief Data Officer o la de Chief Analytics Officer. Se va confirmando el pronóstico de que la gestión de datos es una nueva función empresarial, como lo fueron en su momento la gestión de personas, el marketing o la dirección de sistemas de información.

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Sin embargo, los resultados alcanzados, según todas las encuestas, están muy lejos de los objetivos que se pusieron, de las expectativas creadas y de los retos que se enfrentan. Las mayores dificultades no son tecnológicas ya, sino que tienen que ver con los liderazgos, las personas y la famosa cultura. La versión digital de la Harvard Business Review ha editado un monográfico en febrero sobre “el lado humano” de la gestión de datos. Hace unos años escribimos sobre cómo son las empresas orientadas a los datos. Veamos qué sabemos ahora.

1.      Todos coincidimos en la necesidad de impulso y patrocinio de la alta dirección. Está bien. Pero yo no creo que haya que patrocinar “otra iniciativa de datos”, sino que se trata de poner los datos en las conversaciones del comité de dirección y entre sus miembros y sus equipos. Tomar decisiones basadas en los datos, cada día.

2.      Esto quiere decir reconocer problemas, hacer preguntas, buscar los datos, hacer otras preguntas y seguir buscando, en una especie de círculo (loop) que está siempre abierto. Cultura de datos es voluntad y deseo de aprender inocentemente y desafiar los tabús, las cosas que no se pueden preguntar.

3.      Tener un liderazgo senior bien empoderado y visible parece otro factor de éxito. Es verdad. Pero Davenport se pregunta si no le estamos pidiendo demasiado a nuestros Chief Data Officers, que deben ser emprendedores, evangelistas, gestores, científicos, arquitectos y no sé cuántas cosas más, superhéroes.

4.      Los datos son de todos, todos somos creadores y consumidores de datos, dice Redman, el gurú de la calidad de datos. La cultura de datos tiene que florecer en toda la organización. Los líderes cultivan con paciencia y determinación ese jardín. Son movilizadores, entrenadores, antes que sabios. No es un trabajo de gabinete.

5.      Porque la cultura de datos requiere orquestar varias cosas diferentes pero relacionadas: datos de calidad, datos que quieren decir la misma cosa para todo el mundo (una sola verdad), datos que somos capaces de analizar y convertir en información para tomar decisiones. El gobierno de datos tiene que interpretar bien todas estas dimensiones.

6.      La cultura de datos es contingente, no hay una talla para todos. Las iniciativas de datos deben adaptarse a las características de la empresa, su momento organizativo y su madurez analítica y evolucionar en el tiempo. La primera pregunta entonces es por dónde empezar y cada vez cuál es el paso siguiente.

7.      El bien más escaso es el talento. Talento analítico, tecnológico y de cada dominio empresarial. Pero tampoco se solucionaría con la contratación libre de expertos. Ahora pensamos más bien que hay que identificar y hacer crecer el talento interno, mezclarlo con el externo y crear grupos de trabajo con diferentes habilidades.

8.      La tecnología importa. Pero no cualquiera: es más un trabajo de arquitectura que de herramientas. La nueva arquitectura informacional sustituye la arquitectura de procesos y aplicaciones tal como la hemos conocido. Necesita también un cambio de mentalidad de los departamentos de TI. Es largo y costoso. Y requiere una inversión sostenida.

9.      Aunque varía para cada empresa y contexto, ahora tenemos una cierta desconfianza hacia las iniciativas de datos demasiado grandes y demasiado globales. Aunque la estrategia requiere ambición, la ejecución requiere proyectos enfocados para resolver problemas concretos y una cierta alegría para aceptar y nutrir prácticas locales autónomas.

10.  Si hay un mundo donde la agilidad tiene sentido, es el de los datos. (Vale, es matizable, no todo puede ser ágil, por ejemplo, la seguridad, el modelo de datos o el diseño de la arquitectura.) El negocio reclama respuestas o se desanima o las encuentra en otro lado. Y la ejecución de la estrategia requiere aproximaciones sucesivas y experiencias de éxito.

Yo diría que, pasado el hype o confrontado nuevos hypes (ahora la IA), nos hemos hecho más prácticos y descreídos. Mantenemos la fe en un mundo de datos, pero sabemos de su complejidad, nos hemos hecho más tolerantes al error y desconfiamos de las grandes palabras y las soluciones rápidas y mágicas.

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