Angular.js o cómo programar aplicaciones interactivas con código libre

La semana pasada en una comida post vacacional con un ex-compañero de trabajo, me preguntaba que se utilizaba ahora mismo para construir aplicaciones web. Y creo que es un tema extremadamente interesante ya que en estos temas, la comunidad del software libre tiene mucho que decir. Al hilo de mi últimos post sobre Bootstrap le comenté que Angular.js es su excelente compañero de viaje. A alguien igual le pueda sorprender que Javascript se ha convertido ya en uno de los lenguajes más usados en el desarrollo de aplicaciones, de hecho es el número uno desde hace ya varios años en los proyectos subidos a GitHub. Y es aquí precisamente donde Angular.js da el DO de pecho. Angular.js se comenzó a crear en el año 2009 y fue el proyecto de dos programadores (Misko Hevery y Adam Abrons) que pretendían realizar un framework para desarrollar aplicaciones en Javascript que permitiera programar tanto la parte frontal o interfaz de usuario como la lógica de negocio del back-office y al que llamaron GetAngular. Por ese tiempo, Hevery trabaja en un proyecto en Google, donde junto a otros 2 programadores intentaban construir un servicio llamado Google Feedback. Pero tras escribir 17.000 líneas de código y convertirse en algo realmente difícil de mantener y evolucionar, propuso reescribir la aplicación utilizando su framework. En dos semanas rescribió la aplicación y pasó de esas infernales 17.000 líneas de código a tan solo 1.500. Gracias a esto Google comenzó a fijarse en este framework, decidió usarlo internamente (¿no suena esto un poco a la historia de Bootstrap y Twitter?) y creó un equipo dentro de Google para...

Movilizando libremente webs con Bootstrap

Cada cierto tiempo, algún desarrollo con licencia libre explota y se convierte en lo más usado por todos los desarrolladores del planeta. Los ejemplos son innumerables, y el último de ellos es Bootstrap. Todos los desarrolladores que se hayan enfrentado a la complicada tarea de hacer que las webs que desarrollen sean visualizadas correctamente desde un dispositivo móvil sabrán que cualquier ayuda es poca, debido a que, ciertamente, no es una tarea fácil de realizar. Al infierno de hacer compatible la visualización con todo tipo de navegadores y versiones de navegadores (algunos clientes de la empresa en la que trabajo soportaban Internet Explorer 6.0 hasta hace muy poco), ahora se añade la problemática de que además se debe poder visualizar correctamente en cualquier tipo de combinación navegador móvil-dispositivo móvil. Si antes ya era complicado ahora la complicación crece exponencialmente en paralelo al crecimiento de la popularidad de los dispositivos móviles. En el año 2010, dos desarrolladores de Twitter crearon una herramienta interna (que por supuesto no era Open Source) con el objetivo de disponer de un framework único con el cual construir interfaces de usuario, fuera cual fuera el dispositivo al cual iba dirigido. La motivación de este proyecto era que habían percibido que cada grupo de desarrollo usaba sus propios frameworks, creando un universo de herramientas imposible de mantener. Ese mismo año, en lo que Twitter llama su “Hack Week” (increíble proceso interno que vale la pena explorar), los desarrolladores de Bootstrap mostraron a sus colegas el uso de su framework, enseñando como se podían desarrollar proyectos aumentando enormemente la productividad en el desarrollo de interfaces gráficas. En...

Y el software nació libre…

De la misma forma que los niños del siglo XXI no conciben que se pueda crear un documento sin un ordenador, que una pantalla no sea táctil o que el teléfono, además de para hablar, no sirva para jugar o navegar, tampoco le extraña a nadie que tengas que pagar por un juego o un programa de ordenador. Uno de los aspectos menos conocidos de la historia de la informática, sin embargo, es que pagar por un programa de ordenador no era lo más normal al principio; más bien lo contrario, era la excepción. En los inicios de la informática, los esfuerzos principales se centraban en el hardware. Si no había ordenador, no había nada. Los ordenadores eran muy caros de construir y muy caros de adquirir. Evidentemente, para que una corporación quisiera adquirir uno, éste debía servir para algo más que para ocupar espacio, por lo cual todo el software estaba incluido y era absolutamente gratuito. En 1955 se fundó SHARE, un grupo de usuarios del mainframe por excelencia en aquella época, el IBM 701, dedicado a la noble labor del intercambio de todo lo que tenía que ver con el software y los lenguajes de programación para ese ordenador. Lo más sobresaliente es que, por aquella época, IBM distribuía todo su software junto con su código fuente, y los programadores podían a modificar y mejorar el código libremente. Los miembros de SHARE compartían el código modificado entre ellos, potenciando de esta forma el propio hardware. De esta forma, el código original no sólo era evolucionado por IBM si no por sus propios usuarios de acuerdo a sus...

La vida en el blog

Hace poco, Dani Riera, co-director del blog, anunciaba la publicación en libro de papel de nuestra primera selección de entradas (que resultan ser unas cosas mías sobre gestión de proyectos), una colección que aspiramos a aumentar y enriquecer. Como Dani es amigo y cuida de mis bonsais, me permito iniciar una sección de polémicas educadas, género que deberíamos prodigar. «Science is about discussion«, dijo alguien. Está bien que el libro sea de papel. Es mono y se puede llevar en el bolsillo y leer en el metro. La edición está cuidada y currada, doy fe. Es un regalo para amigos, familiares y clientes. Y me encantaría que se venda, incluso que se lea. También creo que nuestros lectores y seguidores preferirían, preferirán la edición electrónica, sobre todo si somos capaces de eliminar la complicadísima webgrafía y que, los que estén conectados, puedan navegar alegremente por las sugerencias de los enlaces. El blog intenta entretener y hacer pensar, pero también abrir caminos y nuevas lecturas. Agradezco los comentarios amables de Dani y de Robert en el prólogo, para eso tiene uno amigos. Pero creo que, como cada vez se demuestra más, la comunidad de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC está llena de autores brillantes que saben un congo y escriben muy bien, como Joan Arnedo,  Mario Gómez, César Córcoles, Carles Garrigues, Maria Antonia Huertas, Daniel Puig, los propios y sacrificicados Dani Riera y Robert Clarisó, David Megías y muchos más. La nómina va creciendo en cantidad y calidad.  Algunos nos han dicho que el blog es una muestra de cómo se hacen y se pueden hacer las cosas bien...

Libertad de impresión

Hace un mes me encontré ante la encrucijada en la que muchos de nosotros habremos estado en algún momento. Uno de los cartuchos de tinta de mi impresora se terminó. ¿Qué debía hacer? ¿Comprar un recambio o una impresora nueva? Resulta que prácticamente es más barato comprar una nueva impresora que renovar todos los cartuchos. El hardware de impresión ya es una commodity. Pero una commodity subvencionada claro está, por la compra de los cartuchos de tinta. Entre esos pensamientos estaba cuando pensé en la next big thing que se nos avecina. Las impresoras 3D. ¿También será el hardware una commodity y nos cobrarán una barbaridad por el plástico? Seguramente será así, pero ya hay personas que están intentando avanzarse en ese sentido y han creado un interesante proyecto Open Source llamado RepRap. El proyecto consiste en realizar una impresora 3D que sea capaz de autoreplicarse, de manera que podamos crear tantas impresoras 3D como queramos, regalarlas a nuestros familiares y amigos y en definitiva, hacer libre la impresión 3D. Si hace unos meses hablábamos del proyecto Oscar en el que se pretende utilizar los principios del Open Source para diseñar un coche ecológico, con RepRap llegamos a uno de los aspectos más revolucionarios de la humanidad: la fabricación. Fabricar nunca ha sido fácil ni barato y las impresoras 3D prometen democratizar este aspecto de la producción, pero si encima lo hacemos con máquinas libres, en su más amplio sentido de la palabra, el futuro que tenemos ante nosotros es simplemente insospechado. Ya he visto personas que diseñan y construyen los juguetes que le regalan a sus hijos y...