World Wide Blink

Rumor: Microsoft substituirá Edge con un navegador web basado en Chromium https://t.co/iwhxi3tb9c — UOC: Informática, Multimedia y Telecomunicación (@UOCeimt) December 4, 2018 Cuando el martes de la semana pasada saltaba el rumor de que Microsoft iba a tirar la toalla con EdgeHTML no quería dar crédito a mis ojos. Pero muy a mi pesar, el jueves se confirmaba la noticia: We will move to a Chromium-compatible web platform for Microsoft Edge on the desktop. Es decir: “nos pasaremos a una plataforma web compatible con Chromium para Microsoft Edge en el escritorio”. EdgeHTML ha muerto. ¿EdgeHTML? Edge, el navegador de Microsoft, va a seguir existiendo (hoy en día nadie se podría plantear tener un sistema operativo sin un navegador preinstalado, y claramente Microsoft no está dispuesta a montar por defecto un navegador que no lleve la marca Microsoft). ¿Qué es exactamente EdgeHTML? La parte del navegador que se encarga de interpretar el HTML y el CSS de las páginas web y mostrarlos se suele llamar motor de renderizado. Como si se tratara del motor de un monoplaza de competición, con algo de trabajo podemos montar un motor cualquiera en nuestro “vehículo”. Hasta ahora Edge montaba un motor propio, llamado EdgeHTML. Cuando Joe Belfiore, uno de los vicepresidentes de Microsoft, dice que “nos pasaremos a una plataforma web compatible con Chromium para Microsoft Edge en el escritorio” quiere decir que van a coger Blink, el motor de renderizado de Chromium (el proyecto de código abierto sobre el que Google monta Chrome, y que también es la base de Samsung Internet, el navegador preinstalado en los móviles de Samsung, Opera y un...

Registros, ordenadores y los derechos de los ciudadanos

View this post on Instagram 1973 cover from MIT Press, found in the 2017 book Muriel Cooper. @mitpress #murielcooper #mitpress #bookcover A post shared by Julian Montague (@montagueprojects) on Nov 11, 2018 at 8:56am PST A veces te encuentras información donde menos te la esperas: como referencias a un libro sobre las implicaciones de la informática sobre los derechos ciudadanos… de 1973 en una cuenta de Instagram dedicada al diseño de portadas de libros (muy recomendable, por otra parte). Y es que cuando la informatización de la administración era poco más que un proyecto, ya había quien se preocupaba (con razón) sobre qué iba a representar esto para nuestros derechos. El libro, que editó en su momento MIT Press, como podréis imaginar, es difícil de encontrar en papel… pero la magia de Internet hace que leerlo hoy, sea, de hecho, fácil, afortunadamente. El informe se elaboró bajo la supervisión y coordinación de Willis Ware, al que Wikipedia presenta como pionero de la informática y la privacidad, crítico social de las políticas de la tecnología y uno de los fundadores del campo de la seguridad informática. Desde el “Comité Especial Asesor sobre Sistemas Automatizados de Datos Personales” que lideraba por aquel entonces se lanzó al año siguiente la Privacy Act of 1974 que, entre otras cosas, introducía un “Código de Práctica de Información Justa” que “gobierna la recolección, mantenimiento, uso y diseminación de información personalmente identificable sobre individuos mantenida en sistemas de registros de las agencias federales” de Estados Unidos. Y es que al menos parte de los problemas que nos tenía que traer la sociedad de la información no...

Cuatro años de “web moderna”

No todas las iniciativas que se lanzan, por pequeñas que sean, aguantan cuatro años de vida. Es por ello que, ahora que el Modern Web Event alcanza su cuarta edición, me parece adecuado volver la vista atrás… Lo primero que hay que hacer al ponerse a ello es recordar que esta tarde que dedicamos cada año a repasar cómo anda el mundillo del diseño y del desarrollo web, y que organizamos desde los másters de Desarrollo de Aplicaciones Web y de Aplicaciones Multimedia de la UOC, es heredera de los Device Days, un evento que se había celebrado hasta cinco veces antes, dedicado al desarrollo multimedia para todo tipo de dispositivos y que prestaba especial atención al desarrollo con Flash (¿os acordáis?) y a las tecnologías relacionadas que había desarrollado en su momento la desaparecida Macromedia. A medida que las tecnologías web avanzaban y JavaScript y HTML5 y CSS3 iban ocupando el espacio de Flash y su ecosistema y los otrora ubicuos .swf se hacían cada vez más infrecuentes, el foco debía cambiar (si sois de los que apreciasteis lo bueno de Flash y añoráis un poco recordando lo mucho que hizo avanzar el multimedia en la web, aun sin olvidar lo que tenía de malo, estáis conmigo).   Así, desde la UOC tomamos el relevo de sus organizadores para montar un primer Modern Web en 2015 que contó entre sus ponentes con Marcos González y Raúl Jiménez, antiguos organizadores de Device Days y abanderados de Flash que ya en ese momento habían sabido llevar su know how de desarrollo multimedia de ActionScript a JavaScript y nos hablaron de desarrollo de...

Quiero aprender a programar. ¿Por dónde me pongo?

¡Excelente pregunta! Antes de entrar en materia… ¡Felicidades! La curiosidad por aprender a programar es, quizá, la curiosidad del siglo XXI. Hoy en día cuesta decir que un conocimiento es imprescindible, pero entender qué es programar está muy, pero que muy cerca de serlo. Cada día suceden infinidad de cosas que nos afectan —por muy poco conectados que estemos— que pasan por un algoritmo (¡o muchos!) que toma unos datos, los procesa de una determinada forma y acaba dando un resultado que nos atañe muy directamente. Ya sea tu declaración de la renta, pedir hora en el médico, que te asignen colegio para tus hijos… prácticamente todo pasa en algún momento por un programa informático. Y si quieres entender cómo se programa… difícilmente lo vas a conseguir de verdad sin haber programado al menos un poco. Así pues, insistimos, felicidades por haber tomado una excelente decisión. En segundo lugar, una advertencia. ¿Sabéis esos cursos milagrosos que aseguran enseñaros inglés en treinta días? Aprender a programar es, en parte, aprender un idioma (y mucho más que eso: es aprender a enseñar a una máquina a hacer cosas extraordinarias). Muy poca gente va a aprender un idioma —informático o no— en treinta días. Existe un pequeño riesgo, además, de que no aprendáis a programar (pequeño, insisto). Aun así, esforzarse e intentarlo de verdad va a tener como resultado, en el peor de los casos, el entender mucho mejor cómo funciona el universo en que nos movemos. Pero os vais a tener que poner de verdad. Si alguien os asegura que a programar se puede aprender sin esfuerzo, desconfiad. Añado, además, que...

eSports: desde 1972

Los humanos tendemos a ser un poco egocéntricos (vale, quizá no “un poco”) y pensar que todo gira a través de nosotros y que todo es nuevo y revolucionario. Y a veces sí… pero a veces no. Pongamos por caso, los eSports (fundéu propone “deportes electrónicos” como alternativa al anglicismo, y nos recuerda que el diccionario Cambridge lo define como ‘actividad de jugar a videojuegos contra otras personas por internet, a menudo por dinero, frecuentemente en competiciones organizadas especiales, seguidas por espectadores a través de este mismo medio’). Pero, ¿desde cuándo se juega a videojuegos en “competiciones organizadas especiales”? (Le voy a discutir al diccionario Cambridge la necesidad de jugar por internet, si me permitís. Wikipedia está de mi lado.) Octubre de 1972. En la pared del laboratorio de inteligencia artificial (otro concepto repentinamente de moda del que hablamos mucho últimamente, casualidades de la vida) de la universidad de Stanford (al norte de San Francisco), reza: The first “Intergalactic spacewar olympics” will be held here, Wednesday 19 October, 2000 hours. First prize will be a year’s subscription to “Rolling Stone”. The gala event will be reported by Stone Sports reporter Stewart Brand & photographed by Annie Liebowitz. Free Beer! Un campeonato de videojuegos con una suscripción de un año a la revista Rolling Stone. Sí, a mí me cuadra como una competición de eSports. No solo la primera de la historia… sino que contó con la cobertura de un medio tan importante como Rolling Stone (la “Annie Liebowitz” del anuncio es, en realidad, Annie Leibovitz. Su carrera como fotógrafa aún era incipiente pero, si no la conocéis, por favor...