El lado humano de las iniciativas de datos

Hace ahora unos diez años que las empresas comenzaron a realizar grandes inversiones en inteligencia de negocio, luego analítica, luego big data, ahora inteligencia artificial. Los proyectos de datos continúan siendo el principal destino de la inversión en tecnología. Muchas empresas han aumentado sus plantillas de analistas e ingenieros y han creado estructuras o posiciones específicas, como la de Chief Data Officer o la de Chief Analytics Officer. Se va confirmando el pronóstico de que la gestión de datos es una nueva función empresarial, como lo fueron en su momento la gestión de personas, el marketing o la dirección de sistemas de información. Fuente: Shutterstock Sin embargo, los resultados alcanzados, según todas las encuestas, están muy lejos de los objetivos que se pusieron, de las expectativas creadas y de los retos que se enfrentan. Las mayores dificultades no son tecnológicas ya, sino que tienen que ver con los liderazgos, las personas y la famosa cultura. La versión digital de la Harvard Business Review ha editado un monográfico en febrero sobre “el lado humano” de la gestión de datos. Hace unos años escribimos sobre cómo son las empresas orientadas a los datos. Veamos qué sabemos ahora. 1.      Todos coincidimos en la necesidad de impulso y patrocinio de la alta dirección. Está bien. Pero yo no creo que haya que patrocinar “otra iniciativa de datos”, sino que se trata de poner los datos en las conversaciones del comité de dirección y entre sus miembros y sus equipos. Tomar decisiones basadas en los datos, cada día. 2.      Esto quiere decir reconocer problemas, hacer preguntas, buscar los datos, hacer otras preguntas y seguir buscando, en una especie de círculo (loop) que está siempre abierto. Cultura de datos es voluntad y deseo de aprender inocentemente...

Universidades orientadas a los datos

La oferta educativa en ciencia de los datos es la estrella de los últimos años: han nacido y tienen buena aceptación grados, posgrados, másters y otros formatos de inteligencia de negocio, big data, analítica o ciencia de datos. También en la UOC. Pero, paradójicamente, esto no hace que las Universidades sean organizaciones orientadas a los datos, o sea, las que explotan sistemáticamente los datos a su alcance para analizar problemas, tomar decisiones, crear modelos y algoritmos y construir productos y servicios para sus clientes. En casa del herrero, cuchara de palo. En el análisis comparado (ID G00346672), las Universidades se encuentran retrasadas con relación a la mayoría de los sectores económicos, muy lejos de las telecomunicaciones, empresas de internet, medios de comunicación o gran consumo. Sin embargo, en 2019 la necesidad de una estrategia y una cultura analítica y un mejor gobierno de los datos se ha puesto en el primer lugar de las prioridades del sector universitario. El data driven academy resume la principal tendencia en el mundo de la educación superior según Gartner (ID G00377538, ID G00377540). Según Educause, cinco de las diez mayores iniciativas tecnológicas del sector se refieren a las tecnologías de datos para conocer el «genoma del estudiante». En Agosto, las principales asociaciones de directivos y profesionales de universidades americanas publicaron un manifiesto conjunto que titulaban: «La analítica puede salvar la educación superior. Realmente.» La Universidad se puede beneficiar de los mismos usos analíticos que cualquier empresa, para optimizar o transformar sus procesos de marketing, ventas, operaciones, finanzas, personas, compras o riesgos. Es lo que se llama academic o institutional o business analytics. Pero es en el ámbito del aprendizaje...

La gestión del tiempo y de las reuniones no es lo que nos habían contado

“El tiempo es el recurso más escaso y, si no se gestiona, ninguna otra cosa se puede gestionar”, decía Peter Drucker, el inventor de la ciencia o el arte de la gestión de empresas. “De todas las cosas que enseño, la más importante es la gestión del tiempo”, decía Tom Peters, otro gurú. El mayor estudio mundial sobre la gestión del tiempo de los primeros ejecutivos está dirigido nada menos que por Michael Porter y Nitin Nohria y se viene publicando en la Harvard Business Review. Más allá de la literatura, el mayor motivo de ineficiencia y frustración de los directivos y del personal es la gestión de su tiempo: en particular, el tiempo dedicado a reuniones y la mala calidad de las decisiones. Según una investigación reciente de McKinsey, el 61% de los ejecutivos dicen que pasan la mitad del tiempo tomando decisiones en reuniones, de las cuales la mayoría no son efectivas. El enfoque más popular para la mejora de la gestión del tiempo tiende a culpabilizar a las personas por su ineficiencia, falta de método y malas costumbres y promueve una estética kaizen: si organizan su calendario,  llegan puntuales, preparan las reuniones o intervienen a tiempo, si las reuniones son cortas, se hacen actas y listas de control o utilizan las herramientas, las cosas irán y les irán bien. Sin embargo, la investigación viene a demostrar que las mayores causas de fracaso en el manejo del recurso más escaso son organizativas, es decir, tienen que ver con el diseño y el comportamiento de la organización en su conjunto y de los primeros ejecutivos que las lideran....

El jefe de proyecto como un espía

En los últimos tiempos, he descrito el estupor de la profesión de dirigir proyectos, en la vorágine de la agilidad y la transformación digital. ¿Es el jefe de proyecto una especie en extinción? Las cosas no son lo que eran y uno no sabe si todavía es de los nuestros. Sirvan estas líneas de hoy para reivindicar al jefe de proyecto de nacimiento, de raza, a quien necesitamos más que nunca y que tantas veces echamos de menos. Portada del último libro de John le Carré Escribí hace tiempo aquí que la naturaleza de los jefes de proyecto se parece a la de los espías. Gente orientada a la acción, a conseguir que las cosas pasen, con una limitación de medios y de tiempo. Los códigos y procedimientos aspiran a convertirlos en burócratas, que hacen actas y avisan de todos sus pasos. Es en vano. El jefe de proyecto de raza «va por libre. Puede que reciba órdenes de Londres, pero sobre el terreno es dueño de su destino y de los agentes que controla». «Como decimos en el oficio, es demasiado bueno para detenerlo». Esto es a veces un problema: el jefe de proyecto no siempre avisa a tiempo o lo hace cuando está angustiado y el daño es irreparable para el cliente, para el servicio y para sí mismo. El jefe de proyecto es un tipo sin bandera, o con una bandera muy vaga, que «se adapta a las circunstancias y no tiene escrúpulos morales insuperables», pero, en realidad, «es un hombre fundamentalmente honrado», que trabaja en beneficio del cliente. Esta ambigüedad a veces se interpreta como...

El estado de las PMO

Aunque su origen es más antiguo, las oficinas de gestión de proyectos (PMO), en la informática y en otras funciones empresariales, se extendieron a partir de los 1950s como una forma de estandarizar la gestión de proyectos, estableciendo guías, buenas prácticas, documentación y métricas para la planificación, la dirección y el control. Entidades de base profesional o para-gubernamental han ido codificando estos estándares en metodologías como Prince2 o PMP, entre otras. Hemos hablado de esto por aquí y en algunos libros (1, 2). Actualmente, las PMO han ido ampliando su alcance de forma horizontal y vertical, con un rol de gestión integral del portafolio, de dirección estratégica, de transformación organizativa o de digitalización. Portada del estudio PMO Partners, como su nombre indica, es una empresa especializada en la gestión de programas y proyectos, que se ha integrado recientemente en el grupo Izertis. Desde 2017 realizan un estudio sobre la situación de las PMO en España, del cual ahora presentan la tercera edición, en cuyo diseño me han dado la oportunidad de colaborar, junto con ilustres colegas como Alfonso Bucero, Jose Luis Portela y Carlos Pampliega. En la encuesta han participado 80 empresas de todos los sectores y tamaños. Las conclusiones aportan una visión bastante completa del estado de situación, su evolución reciente y los principales retos de futuro. La profesión tiende a la autoflagelación y los chistes y las noticias tienden a poner el foco en los fracasos; pero mi impresión es que no estamos tan mal y hacemos cosas para estar mejor cada vez. Dos tercios de los encuestados, un poco más entre las grandes empresas, tienen una...