Vehículos Eléctricos y Smart Cities: Nuevos Retos Logísticos y Medioambientales

En el contexto de las smart cities, la incorporación de vehículos eléctricos en el sector de la distribución y de la movilidad urbana representa un avance con respecto a la reducción de los niveles de contaminación medioambiental (reducción de emisiones de gases, menor nivel de ruido, etc.), pero también abre nuevos retos logísticos y medioambientales que habrá que resolver de forma eficiente. Algunos de estos retos se analizan en un estudio internacional recientemente publicado en la revista Energies. A continuación se revisan los más importantes y se dan algunas indicaciones de cómo se pueden superar mediante el uso de algoritmos inteligentes. Retos estratégicos: ubicación y capacidad de las estaciones de recarga A diferencia de los vehículos convencionales, los vehículos eléctricos deben proveerse de combustible con frecuencia debido a la corta duración de sus baterías. Así, los usuarios deben tener en cuenta la distancia que puede ser cubierta antes de necesitar una recarga. No hay duda de que esto restringe el uso de estos vehículos como herramientas de transporte. A fin de minimizar los perjuicios para los usuarios, hay que decidir de forma eficiente sobre la disposición de los puntos de recarga necesarios y cómo integrarlos dentro de la red de transporte urbana. En este sentido, resulta necesario determinar aspectos tales como: (i) el número y tipo de estaciones de servicio a establecer; (ii) la localización de estas estaciones; y (iii) su capacidad óptima. Por otra parte, las empresas logísticas y las instituciones responsables de la movilidad urbana necesitan también evaluar el impacto económico que la introducción de los vehículos eléctricos genera en su flota, de manera que puedan elegir...

¿Cuál es la madurez analítica de nuestro ecosistema empresarial?

Data science, big data y analytics son algunas de las palabras que están sonando más estos últimos años. Estas palabras se relacionan con la filosofía de analizar los datos y usar el conocimiento extraído de dicho análisis para realizar una toma de decisiones basada en evidencias. Pero ¿Qué impacto tiene esta filosofía en nuestro contexto? ¿Hasta qué punto las organizaciones de nuestro entorno usan los datos en su toma de decisiones? ¿Cuál es la madurez analítica del ecosistema empresarial que nos rodea? Estas son preguntas muy interesantes, que nos podrían ayudar a entender mejor nuestro entorno pero cuya respuesta es difícil de obtener. Hay algunos estudios que han realizado análisis enfocados a intentar responder a estas preguntas, como el que realizó Accenture en Holanda el 2013 o el de Vonya del 2016, pero normalmente son muy sectoriales y se basan en un número de respuestas reducido. Aprovechando la amplia audiencia de la tercera edición del MOOC de Inteligencia de negocio y Big Data (cerca de 10.000 estudiantes) hemos propuesto una encuesta que hace un par de semanas compartimos con los estudiantes del MOOC y que ahora estamos difundiendo en las redes sociales. El objetivo es responder, con datos,  (y con margen de error también, somos conscientes), a la pregunta de ¿Cuál es la madurez analítica del ecosistema empresarial que nos rodea? y compartir las respuestas que obtengamos abiertamente con el resto de la comunidad. Hasta ahora ya hemos recogido cerca de 500 respuestas y querríamos pediros vuestra participación en esta experiencia para conocer cuál es el nivel de madurez analítica de vuestras organizaciones. La encuesta que hemos elaborado nos...

Nuevas patologías y su relación con las radiaciones electromagnéticas

La evolución tecnológica y la necesidad de sistemas de telecomunicación para la interconexión de dispositivos ha producido un cambio social y empresarial de una magnitud difícilmente imaginable años atrás. Tanto es así que actualmente resulta común en las conversaciones hablar de Wifi, Wimax, Bluetooth, 3G, 4G como algo habitual entre la población, desde los más jóvenes hasta incluso las personas mayores. El avance tecnológico ha necesitado de un incremento generalizado de elementos radiantes para intercomunicarse y dar lugar a un conjunto de aplicaciones y sistemas inteligentes orientados principalmente a facilitar nuestra vida. No obstante, esta necesidad de comunicación nos ha llevado a vivir constantemente en un entorno lleno de radiaciones que alteran nuestro medio de vida natural. Esto ha llevado a la aparición de diferentes debates sociales sobre los beneficios y riesgos de las radiaciones sobre nuestra salud, así como a la aparición de nuevas patologías relacionadas con la electrosensibilidad. Las radiaciones que afectan a nuestro organismo se pueden dividir entre las de bajas frecuencias y las de altas frecuencias. En bajas frecuencias, las radiaciones no ionizantes que presumiblemente poseen un riesgo mayor son aquellas que provienen de estaciones transformadoras, subestaciones de distribución eléctricas y cableados de distribución. No obstante, a nivel doméstico existen diferentes equipos que también emiten este tipo de radiaciones como pueden ser el ordenador, la vitrocerámica, secadores de pelo, frigoríficos, mantas eléctricas o el propio tendido eléctrico de la vivienda entre otros. Entre las altas frecuencias las fuentes más comunes suelen ser las antenas de telefonía móvil, los sistemas de telefonía inalámbricos DECT, los dispositivos Bluetooth , hornos microondas, entre otros. En este nuevo contexto...

El nuevo perfil del ingeniero en la Industria 4.0

(Trobareu la versió en català més avall) La nueva economía global del conocimiento se caracteriza por el desarrollo de una nueva lógica organizativa íntimamente relacionada con el proceso de cambio tecnológico. En este contexto económico, con mercados cada vez más volátiles y consumidores que piden productos personalizados, rápidos de obtener y con mayor valor añadido, se exigen nuevas formas de producción, con estrategias de operaciones, más allá de la reducción de costes y la diferenciación, basadas en la gestión del conocimiento y la innovación continuada. En este contexto hace falta una redefinición de la fábrica (smart factory), con procesos digitalizados, sistemas interconectados y medios inteligentes, que permitan la consecución de estos objetivos. A la vez, esto implica sistemas de gestión industriales de alta complejidad y nuevos esquemas de organización del trabajo, cosa que exige una adaptación de los perfiles profesionales a la nueva realidad del sector. Por lo tanto, hay que desarrollar nuevas competencias profesionales, que tienen que prever la hibridación de habilidades en el uso de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y conocimientos sobre OT (Tecnologías de la Producción), combinando conocimientos sobre comunicaciones y tratamiento de datos con capacidades organizativas y de gestión del proceso productivo. Este proceso de transformación digital de la empresa industrial, mediante la incorporación intensiva de TIC para la mejora de la eficiencia de gestión de sus elementos de valor, mejora la flexibilidad de la función de producción y propicia nuevos modelos de negocio y nuevas estructuras organizativas. Pero las nuevas tecnologías no sólo afectan al diseño y la gestión del sistema productivo, sino también el diseño del producto, con...

Computación cuántica (III): de los qubits a los computadores cuánticos

La unidad de información en el mundo cuántico es el qubit (del inglés “quantum bit”). Un qubit puede tener los estados 0 y 1, pero a diferencia de los bits clásicos, también puede tener una superposición de estos estados. Siendo poco rigurosos, podemos ver estas superposiciones como estados intermedios entre 0 y 1 (en realidad, son combinaciones de dichos valores). Para construir un computador cuántico, es necesario resolver diversos retos técnicos, el primero de los cuales es: ¡cómo “construir” un qubit!. Además, hay que representar los qubits, operar con ellos, definir el valor inicial de los qubits al inicio del cálculo y medir el resultado final. Es decir, el qubit deberá corresponder a alguna propiedad física de una partícula, y todas las manipulaciones sobre los qubits deberán poder realizarse alterando dicha propiedad de alguna forma. Además, deberá ser posible fijar un valor concreto para dicha propiedad (para inicializar los qubits) y medir dicha propiedad para obtener el resultado al final del cálculo. Fijémonos en la paradoja que todo esto comporta. Por un lado, necesitamos disponer de un control muy preciso sobre las propiedades que se usan para codificar los qubits; pero por otro, también nos interesa que nuestro computador esté lo más aislado posible, para garantizar que dichas propiedades no son alteradas por interferencias externas. Estas interferencias, denominadas ruido cuántico, nunca pueden eliminarse del todo al tratarse de fenómenos a escala subatómica. Por eso, es necesario disponer de mecanismos de redundancia para garantizar la fiabilidad del resultado, igual que se usan códigos correctores de errores para detectar y/o reparar errores de comunicación. Este punto es especialmente importante, ya que...