X Conferencia Internacional en Posicionamiento y Navegación en Interiores (IPIN)

Entre los días 30 de septiembre y 3 de octubre tuvo lugar en Pisa la X Conferencia Internacional en Posicionamiento y Navegación en Interiores, más conocida por sus siglas en inglés: IPIN, Indoor Positioning and Indoor Navigation. Ya habíamos hablado antes de la importancia del posicionamiento en interiores en varias entradas, aquí,  aquí y aquí. Las conferencias IPIN no sólo muestran el estado actual del posicionamiento en interiores, a través de ponencias y pósters, sino que también incluyen una competición para demostrar cuáles son estos avances. ¿Cómo se compite en la IPIN? Las reglas en la Conferencia Internacional en Posicionamiento y Navegación en Interiores (IPIN), a grosso modo, son sencillas: los participantes tienen que seguir una ruta y gana el que dé la posición de determinados puntos con el mínimo error. El error se calcula mediante la distancia entre la posición de cada punto que da el equipo participante y el punto real, con una penalización por dar una planta errónea. Eso sí, no se tiene en consideración el error de todos los puntos, sino sólo los del tercer cuartil, que se considera que tiene en cuenta cómo se comporta el sistema fuera de su “zona de confort”, sin llegar a considerar errores aleatorios que pudieran aparecer en el cuarto cuartil. La competición en la vigente edición En 2019, la competición se ha organizado en 5 tracks, 2 on-site y 3 off-site. Los tracks 1 a 4 corresponden a los edificios del Consiglio Nazionale delle Ricerche (CNR) de Pisa. El track 5, como se verá, es un poco especial y los datos se tomaron en un restaurante y en...

Posicionamiento en interiores (indoor positioning)

Hace tan sólo 30 años, para viajar comprábamos un mapa en una librería o una gasolinera y era común comentar la calidad que había entre los mapas de los diversos proveedores. Los mapas eran auténticas proezas de compresión de información en papel que permitían calcular la distancia entre puntos, saber el tipo de carretera, etc. A finales de los 90 la situación cambió: los mismos fabricantes de mapas ofrecían páginas web que calculaban las rutas y ofrecían indicaciones más o menos precisas del recorrido (el famoso “se pasa cerca”, o tomar una rotonda que según el tramo tenía un nombre de carretera u otro), pero aún era aconsejable llevar el mapa en papel. Básicamente porque la gente no se llevaba los ordenadores personales a cuestas. Ambas situaciones generaban no pocas discusiones en el interior de los vehículos, pero la mayoría de las veces acabábamos en el destino esperado (aunque no siempre a la hora esperada). A principios de los 2000 la situación cambió: se popularizaron los navegadores por satélite (conocidos como GNSS, de los que los más populares son el GPS estadounidense o el GLONASS ruso, aunque Europa ha empezado a desplegar Galileo). Estos navegadores nos guían, nos dicen cuando nos equivocamos, nos dan una estimación de la hora de llegada, y en muchos casos nos evitan discusiones. Y actualmente, estos navegadores han pasado a los dispositivos móviles y nos guían en coche, a pie e incluso en bici, y nos guían tanto por la ciudad como por la montaña. Pero quedan unas zonas que se resisten: los espacios interiores, más conocidos en el mundo científico por entornos indoor....