Reto “Barcelona Dades Obertes” 2018: introduciendo los datos abiertos en el ámbito educativo

(Trobareu la versió en català més avall) Los datos abiertos (open data en inglés) son un elemento clave dentro de la estrategia de las ciudades que persiguen un modelo de “ciudad inteligente” (smart city en inglés). Estas ciudades (o regiones) apuestan por poner a disposición del ciudadano conjuntos de datos relativos a la ciudad que pueden ser aprovechados y reutilizados sin ninguna restricción, empoderando de esta manera al ciudadano en la estrategia digital de la ciudad. Estos conjuntos de datos tienen que cumplir una serie de requisitos para considerarse “abiertos”. Según el creador del “world wide web” Tim Berners-Lee existen hasta cinco niveles de “apertura de los datos”, en el que se conoce como el modelo de cinco estrellas. Estos niveles van desde la publicación en Internet de los datos, a la contextualización de los datos mediante enlaces, pasando por la estructuración o el formato de los mismos. Sin ir más lejos, el Ayuntamiento de Barcelona dispone de un amplio catálogo de datos abiertos, como ya vimos en este mismo blog. El Portal Open Data BCN recoge a día de hoy más de 466 conjuntos de datos y es pieza capital en la estrategia “Barcelona Ciutat Digital”. El Portal se ha integrado recientemente en la Oficina Municipal de Datos, los objetivos de la cual se organizan en tres líneas de trabajo: la captación y almacenamiento, la analítica, machine learning y las predicciones y, por último, la difusión y comunicación a partir de los datos abiertos. Entre las iniciativas de la Oficina Municipal de Datos para dar a conocer los datos abiertos de la ciudad, y fomentar su uso entre la ciudadanía, se...

Certificaciones de la industria en los EIMT: Cisco y Unity

Si bien la titulación de grado parte sobre la base de que debe ser generalista y, hasta cierto punto, agnóstica en lo que respecta a productos o fabricantes concretos, el debate sobre su nivel de alineación con las demandas de la industria diría que existe desde siempre. Me resulta fácil visualizar, ya en una cueva del paleolítico, a un miembro cazador-recolector murmurando sobre las historias del sabio de la tribu y la utilidad de algunas de ellas llegado el momento de cazar un Glyptodon. Entonces, en el otro extremo, encontramos las certificaciones de la industria, otorgadas por los propios fabricantes, y muy estrechamente vinculadas a sus productos, claro. A día de hoy, certificaciones de este tipo hay muchas y casi cada gran fabricante tiene su propio itinerario, que parte de certificaciones básicas hasta mayores niveles de especialización (Cisco, Microsoft, Oracle, etc.). Sin embargo, no siempre estas certificaciones llevan asociado un programa de formación, y se basan exclusivamente en llevar a cabo un examen de cierta dificultad a partir de un temario o de objetivos de formación, que se debe estudiar por libre (o a través de ciertas academias). O ya saber de qué va todo gracias a la propia experiencia profesional. Dado que al final algunas de ellas ya se han convertido en una puerta de acceso a ciertos campos profesionales -yo diría que casi se pueden considerar un “estándar de facto”-, quizá es interesante que la universidad las tenga en cuenta a la hora de diseñar algunas de sus asignaturas, sin que ello implique una pérdida de esa visión generalista o, en el peor de los casos, una cierta “mercantilización” de la enseñanza pública (un aspecto parte del debate). Como todo...

Cómo aumentar la capacidad en 5G

Se ha convertido en algo habitual encontrar noticias –a menudo demasiado entusiastas o, simplemente, desinformadas- acerca de 5G, una tecnología que, según esas mismas fuentes, cambiará el modo en el cual accedemos a la información y los servicios. Ciudades inteligentes (conocidas como smart cities), coches autónomos, realidad virtual o conexiones móviles con velocidades de transmisión del orden de los Gigabits/seg son algunas de las aplicaciones que se intuyen como claves para esta tecnología. A pesar de ello, y más allá de las campañas de marketing, ¿conocemos realmente lo que será la tecnología 5G? La tecnología 5G es una evolución/revolución respecto a las tecnologías de comunicaciones móviles anteriores, conocidas como 4G o LTE-A, con algunos objetivos claros: hacer frente a un incremento exponencial del número de dispositivos móviles; aumentar la capacidad de la red por unidad de área; reducir el retardo; o conseguir velocidades de transmisión altas. Centrándonos en la capacidad de la red, la industria y la academia han propuesto 3 posibles vías simultáneas para incrementar la capacidad de la red. La primera vía es la densificación de la red de acceso mediante el despliegue de nodos de acceso (estaciones base) distribuidos en dos capas. La primera de las capas, formada por estaciones base con zonas de cobertura grande, es la denominada capa de cobertura. El objetivo de esta capa es ofrecer cobertura total –evitando zonas de sombra- y garantizar un servicio adecuado de forma ubicua. La segunda de las capas, en cambio, se denomina capa de hotspot o de capacidad, formada por las denominadas small cells, estaciones con menores niveles de potencia transmitida y desplegadas a una altura...

Más frecuencias para las comunicaciones móviles 5G

Las mejoras tecnológicas en el ámbito de las comunicaciones inalámbricas acaecidas a lo largo de las dos últimas décadas –y en particular durante los últimos diez años- han tenido una enorme repercusión en la sociedad actual. El acceso a precios razonables a conexiones inalámbricas de banda ancha, tanto mediante las redes inalámbricas de área local –comúnmente conocidas como WiFi– como mediante las redes de comunicaciones móviles/celulares –3G y 4G-, ha creado las condiciones necesarias para una auténtica revolución basada en la generación/consumo ingente de datos. Así, conceptos como Big Data, proveedores Over-the-Top (OTT) o Internet of Things (IoT), entre muchos otros, no pueden ser entendidos sin tener en cuenta la revolución tecnológica subyacente. Si bien es cierto que en el pasado no es evidente si fueron los avances tecnológicos los que motivaron el crecimiento del intercambio de datos o si fue a la inversa1, parece obvio que hoy en día son los hábitos sociales y la demanda creciente de datos los que exigen mayor capacidad y velocidad de transmisión a la industria (fabricantes y operadores). A pesar de que los distintos estándares de la familia IEEE 802.11 han definido tecnologías capaces de alcanzar velocidades de transmisión elevadísimas, sus limitaciones en términos de área de cobertura –y por lo tanto en términos de movilidad- suponen todavía hoy su punto débil. Por el contrario, las comunicaciones móviles, con coberturas de servicios de 4G que alcanzan a más del 90% de los habitantes de algunos países desarrollados –entre ellos, el Estado español-, no son capaces de ofrecer todavía las velocidades de transmisión y las capacidades requeridas. Por ello los agentes involucrados en...

Car Hacking (I)

Desde hace ya muchos años que los mecánicos de coches han aparcado el martillo y la escarpa para arreglar los coches que les llevan al taller. Años atrás con solo escuchar el ruido del motor ya sabían que tenía ese coche. Los tiempos cambian y la tecnología llegó a los motores. Sobre el año 1995 ya todos los coches tienen un pequeño ordenador dentro del capó del motor, algunos modelos incluso antes de esa fecha. A partir de entonces se dieron cuenta que podrían sustituir los kilómetros de cables que había dentro de un coche por un bus de datos industrial, vamos, un único cable para todo, que por cierto ya existían en la industria desde hacía ya una década. Buses que son resistentes a las alteraciones del entorno, al ruido electromagnético que afecta tanto a las comunicaciones Ethernet actuales. Este tipo de bus se diseñó para que ese ruido que generan los grande motores eléctricos, al arrancar, al funcionar, no cambiasen los bits que por ellos circulan de los sensores de esos mismo motores hacia los ordenadores que supervisan todo el proceso industrial. Los mecánicos enchufan un cable con un conector especial, que se llama OBD-II, y al otro lado un terminal USB normal que conectan a un portátil con el software de diagnóstico, ese portátil es el que les dice que es lo que falla en el coche, que aparato está mal y cambiarlo. Ahora empezamos a ver coches conectados permanentemente a internet, a las redes. Los coches de ahora, aunque sean de gama baja, ya disponen de clientes WiFi que al llegar al taller se conectan...

Un sistema de comunicación distribuido de 37 billones de elementos

El siglo XXI es el siglo de la multidisciplinariedad. El conocimiento avanza y se extiende solapando disciplinas de tal forma que hoy día resulta prácticamente imposible atribuir el éxito al conocimiento de una sola persona. Hoy en día son los equipos los que consiguen el éxito por encima de la individualidad  de otros tiempos. En la época del big data, cuando se habla de cifras de billones de elementos interconectados tendemos a  pensar  en grandes y potentes ordenadores distribuidos a escala mundial, trabajando en sinergia para conseguir resolver problemas, extraer patrones de comportamiento o desarrollar avances en el campo  de la inteligencia artificial. Al pensar en magnitudes tan elevadas nos alejamos de la unidad para irnos al todo. Cuando a alguien le hablan de un sistema de comunicación de 37 billones de elementos cuesta imaginarse que este sistema se encuentre en nuestro propio organismo. Si, 37 billones de elementos celulares interconectados consiguen que nuestro organismo funcione con el grado de precisión de un reloj suizo, comunicándose cual red fotónica para  mantener la homeostasis de nuestro organismo y regular de forma casi instantànea cientos de parámetros vitales. La investigación en el campo de la medicina durante los últimos años ha ido enfocada hacia la mejora de los procesos biológicos que permiten el buen funcionamiento de nuestro organismo. Atacar al patógeno ya no es suficiente para acabar con la enfermedad, y la aparición de un número cada vez creciente de enfermedades de etiología compleja como las autoinmunes, degenerativas y otras ha llevado a cambiar el enfoque de la investigación hacia el correcto funcionamiento celular. El objetivo diana deja de ser el...