Diagnóstico Automático de Enfermedades a partir de Imágenes de Rayos X de tórax

Un grupo de investigadores de Stanford han desarrollado un algoritmo que ofrece diagnósticos automáticos basados ​​en imágenes de rayos X de tórax. Su método, llamado CheXNet, puede diagnosticar hasta 14 tipos de patologías, como neumonías, hernias o fibrosis. El trabajo se ha llevado a cabo de forma conjunta entre investigadores del grupo de Machine Learning liderado por Andrew Ng, y el profesor asistente de radiología Matthew Lungren y su equipo. El método y los resultados se publicaron el pasado mes de noviembre en el portal de prepublicación científica de acceso abierto arXiv [1]. Image credit: imagen creada a partir de imágenes de [1] Este trabajo de investigación hace un énfasis especial en el diagnóstico de neumonías. Los investigadores eligieron centrarse en esta enfermedad, que lleva a un millón de estadounidenses al hospital cada año, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, y es especialmente difícil de detectar en las radiografías, dicen los expertos. Durante la investigación el equipo pidió a cuatro radiólogos de Stanford que cada uno anotara, de forma independiente, 420 de las imágenes según posibles indicaciones de neumonía. El método desarrollado no solo diagnosticaba las patologías de una forma más fiable que los sistemas automáticos previos sino que además también superó a los cuatro radiólogos de Stanford en la precisión del diagnóstico de la neumonía. Detrás de estos espectaculares resultados de análisis de imagen médica hay, como no, un algoritmo de Deep Learning o Aprendizaje Profundo. El algoritmo está entrenado con un conjunto de datos públicos que consta de más de 100.000 imágenes de rayos X de tórax, con vista frontal, manualmente etiquetadas con...

El tiempo en la era digital

(Trobareu la versió en català més avall) Hace un siglo, el economista John Maynard Keynes imaginó que, a comienzos del siglo XXI, en los países desarrollados sólo tendríamos que trabajar tres horas al día para cubrir todas nuestras necesidades. Eso sería gracias al aumento de la productividad que comportaría el progreso técnico. La gente, entonces, podría tener una vida contemplativa y feliz. En cambio, en realidad, ha ocurrido lo contrario. En la sociedad de la información y la comunicación, las máquinas no nos han liberado del trabajo y hay una creciente sensación de falta de tiempo en la vida cotidiana. Ese es el enigma que Judy Wajcman explora en su reciente libro traducido al castellano por la editorial Paidós Esclavos del tiempo. Vidas aceleradas en la era del capitalismo digital: “que vivimos en una sociedad de la aceleración en la que el incremento tecnológico no produce más tiempo libre y tiempo de inactividad, sino, de hecho, un ritmo de vida cada vez más rápido”. Judy Wajcman, conocida pionera en los estudios sociales de la tecnología, nos sorprende de nuevo con este análisis profundo sobre la forma cómo la tecnología participa de forma esencial en la configuración del concepto y de la práctica del tiempo en la sociedad. La clave para entender la tensa y compleja relación entre tecnología y tiempo, sugiere la autora, es el concepto de soberanía temporal, es decir, la capacidad de decidir cómo distribuimos nuestro tiempo. En este libro de lectura fácil y apasionante a la vez, la autora nos descubre caminos de reflexión por los que no imaginábamos transitar. Su tema es, en apariencia, la sociedad de...

Información digital contra desastres: dos ejemplos

(Trobareu la versió en català més avall) En las últimas décadas, el número de desastres en todo el mundo y sus impactos humanos y materiales han ido aumentado, con una cierta tendencia, muy reciente, a estabilizarse en los últimos años, según datos recogidos por el Center for Research on the Epidemiology of Disasters (Institut of Health and Society, Universidad Católica de Lovaina). Factores como, por ejemplo, una creciente presión humana sobre el medio ambiente y la complejidad de muchos sistemas tecnológicos han contribuido a su aumento. Pero, por otro lado, la aplicación creciente de las tecnologías y sistemas de información a su prevención y monitorización, así como a la respuesta a estos acontecimientos, ha contribuido a evitarlos y, si se tercia, a combatirlos. En este sentido, apuntaremos brevemente dos aplicaciones tecnológicas, una de ellas en el ámbito de la prevención y estudio, y otra en aquello que concierne a la respuesta. Así, la base de datos EM-DAT International Disaster Database, del Center for Research on the Epidemiology of Disasters (Institut of Health and Society, Universidad Católica de Lovaina), almacena información sobre desastres en todo el mundo desde 1900 hasta la actualidad, con voluntad de recoger exhaustivamente todos aquellos acontecimientos que cumplan unos requisitos mínimos en cuanto a importancia. Ha ido acumulando registros referentes a unos 14.000 desastres naturales en todo el planeta y unos 8.400 desastres tecnológicos. Las tipologías de acontecimientos son bastante diversas: terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, temperaturas extremas, sequías, incendios, epidemias, plagas de insectos, impactos de meteoritos, atentados terroristas, escapes de sustancias tóxicas, etc. La base de datos dispone de diferentes facilidades de recuperación de datos y de presentación visual, por tipologías, ámbitos...

iMe o la tragicomedia de lo que nos viene

Lo que sigue no pretende ser una crítica teatral, aunque hable de una obra de teatro (por mucho que los profesores de Management Information Systems seamos considerados -casi siempre cariñosamente- como los de letras, eso no nos da categoría periodística alguna). Así que lo que sigue, como máximo, será un comentario de texto o, mejor, un comentario de afterwork o de sobremesa (de bar, vamos).   Y es que hace unos días tuvimos la oportunidad de asistir al montaje teatral iMe de la compañía DARA en el contexto del festival Rbls que acogió el centro cívico Can Felipa (nunca valoraremos lo suficiente lo que se hace en sitios así). La obra se presenta como una joven smartcomedy de pequeño formato -cuatro actores en un escenario con sólo tres butacas- fabulando sobre un futuro próximo (y extremo) de hiperconectividad a través de un dispositivo, el iMe, que vendría a ser la evolución natural de nuestros smartphones. Hemos dicho comedia (smartcomedy), sí, pero con trampa, porque el caos (íntimo primero y social después) que se origina cuando cae el sistema, deriva en una poderosa, punzante e inquietante colección de preguntas y situaciones. Y no todas, la verdad, las podíamos anticipar como espectadores adultos, experimentados y bien amueblados que creemos ser en nuestro uso de las tecnologías. Una de las virtudes del montaje es esa fluctuación, natural e imperceptible, de la comedia al drama que te deja un tanto desprotegido, como les pasa a los protagonistas. Además, como en la buena ciencia ficción (porque creemos que al referirnos a iMe podríamos hablar de teatro de ciencia-ficción -¿existe esa categoría?), nos hace pensar...

El papel de la tecnología en el proceso de envejecimiento

(Trobareu la versió en català més avall) Siguiendo con los desayunos-networking que organiza el Centre Tecnològic de Catalunya y después del éxito del dedicado a “La robótica y las TIC en la ayuda de las personas mayores y con necesidades especiales”, el pasado 29 de noviembre se organizó otra sesión en el MediaTIC (Barcelona) con el título: “El reto del envejecimiento: el papel de la tecnología“, un acto en el que se congregaron diferentes empresas y profesionales interesados en la manera en qué la tecnología podría mejorar el proceso de envejecimiento de las personas. El acto consistió en una mesa redonda moderada por el Dr. Joan Guanyabens, director general de la Fundació d’Estudis Superiors en Ciències de la Salut (FESS), en la que participaron como ponentes: Dra. Laura Fernández, responsable del Área Pacientes y Ciudadanos de la Fundació Salut i Envelliment UAB. Dr. Felip Miralles, director UT eHealth en EURECAT Dr. Marco Pugliese, Spain Managing Director en EIT Health A menudo hacerse mayor supone empezar a tener problemas de salud, ser paciente. Sin embargo, esto no tiene por qué implicar tener una peor calidad de vida. En este reto, la tecnología juega un papel muy importante, que podría ser aún más relevante si su buen uso ayudara a las personas mayores a envejecer mejor. Apoyándose en el libro The chair on the rocks: Manifesto against the aegism de Ashton Applewhite, Laura Fernández habló del proceso de envejecimiento en positivo y destacó que “puede ser reforzado mediante el uso de las tecnologías”. Se trata de un proceso vital en el que debe participar el paciente quien, haciendo uso de la tecnología de forma segura, puede controlar y monitorizar su salud y, cuando sea necesario, comunicarse, digitalmente...

La evolución de las redes de telecomunicaciones hacia la NFV

La provisión de contenido, especialmente de vídeo, es uno de los mayores retos a los que se enfrentan en estos momentos las redes de telecomunicaciones, debido al gran crecimiento del tráfico asociado a contenidos en alta definición. Este crecimiento viene marcado por la amplia variedad de dispositivos que permiten ver contenidos de resolución cada vez mayor. En un futuro, además, la realidad aumentada y la realidad virtual pueden hacer crecer aún más las necesidades actuales de ancho de banda en las redes. Por otra parte, la disponibilidad cada vez mayor de procesadores de tamaño reducido a un coste cada vez menor, junto con la facilidad cada vez mayor de conectividad en cualquier parte, están acelerando la tendencia hacia lo que denominamos Internet de las Cosas (IoT). Esto ha hecho disparar los requerimientos definidos para las redes de telecomunicación del futuro, no sólo por el crecimiento del ancho de banda necesario, sino por el aumento exponencial de dispositivos conectados concurrentemente. En este sentido, la Next Generation Mobile Network (NGMN) Alliance ha situado el IoT como uno de los factores principales que motivan la necesidad de desarrollar y desplegar redes móviles de quinta generación (5G). Por todo ello, los operadores de telecomunicaciones se enfrentan diariamente a la necesidad de ampliar y actualizar sus redes a un ritmo que, además, hace difícil rentabilizar el coste de la inversión. Cabe tener en cuenta que los despliegues suponen una inversión muy elevada, tanto por el coste del hardware, como por la necesidad de personal capaz de diseñar, integrar y operar redes cada vez más complejas basadas en hardware específico. El uso mayoritario de hardware...