¿Es la gestión de proyectos un mito? (y II)

Mi post anterior ha merecido dos comentarios aquí, muy bien argumentados y escritos y cuya lectura os recomiendo, se ha difundido en alguna red y me han llegado directamente otras reacciones y ningún hate, al menos público. Dejadme seguir un rato el análisis antes de escribir propuestas o caminos de mejora en otra entrada y antes de irnos de vacaciones, promise.

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El alcance y el valor. Los jefes de proyecto y quienes los controlan viven obsesionados por el alcance y esto les pierde. El alcance es una lista de requisitos y también dos huevos duros (como decía Marx, Groucho). No tiene que ver frecuentemente con ninguna clase de valor o beneficio para el negocio, más allá de la comodidad pasajera de un usuario… a quien nadie se atreve a contradecir. ¡Y no es el valor ganado! El famoso valor ganado es un engendro que mide el trabajo ejecutado contra el presupuesto aprobado, pero no mide el valor aportado o recuperado de una inversión en informática.

El proyecto y las otras cosas. A mí me parece que, como en todas las comunidades, la cofradía de la gestión de proyectos decidió que el proyecto tenía una lógica propia, separada de lo que pasa en la empresa, de lo que el cliente hace o tiene que hacer y de lo que ocurre en el resto del departamento de informática. Esta resulta una opción más segura y, si algo sale mal, siempre se puede culpar a otros. Las metodologías, y lo escribe un autor de metodologías, tienen efectos colaterales. Una mejor metodología o un reporting más completo o mayor número de herramientas y artefactos no hará mejores productos… y es un sobrecoste cuyo valor hay que justificar bien.

Y el cliente, ¿dónde está? La gestión de proyectos, tal como la conocemos, es una entidad defensiva. Los clientes se defienden de los proveedores y viceversa. El jefe de proyecto levanta acta, intentando que no se hagan mucho daño. Los jefes de proyecto se defienden entre sí, como un gremio, pactando semáforos y líneas rojas, como en el primer capítulo de Las aventuras de un líder de TI.  Esto tranquiliza a la dirección… hasta que el desastre no tiene remedio. El cliente se retiró o lo retiramos lo antes posible: no ha participado en el delivery ni participa del reporting. En la obsesión por el control, paradójicamente, nadie es responsable (accountable).

El jefe de proyecto superhombre. La respuesta es, con frecuencia, creer que los jefes de proyectos no son buenos, no están suficientemente cualificados. O reclutar otros jefes de proyecto u oficinas externas que controlarán a los jefes de proyecto. Se pide a los nuevos jefes de proyecto mayores capacidades gerenciales y de liderazgo, pero también conocimiento técnico y funcional, que controle los contratos y administre los recursos, que forme y desarrolle a su equipo, habilidades consultivas (saber escribir, presentar o hacer entrevistas), autoridad pero buen rollo y carisma. Olvidémoslo: todo eso junto no existe y, si lo encontramos, será un agobio. ¡Tendremos que gestionar al gestor de proyectos!

La obsesión por la predictibilidad, por la precisión en la definición de requisitos, por el control y el reporting, por las metodologías robustas y por los liderazgos fuertes, sólo han mejorado marginalmente la gestión de proyectos, según la ley de rendimientos decrecientes. A lo mejor porque el problema no está bien definido y diagnosticado y no tiene que ver, o no principalmente, con la gestión de proyectos…

José Ramón Rodríguez es profesor de dirección de las TIC en diferentes programas de la UOC y consultor independiente. Investiga la planificación y gestión de proyectos de transformación empresarial facilitados por los sistemas y tecnologías de la información.

Las TIC en el Desarrollo Sostenible (y II): las TIC en la Agenda 2030

(Trobareu la versió en català més avall)

Las Tecnologías de la Información y el Conocimiento (TIC) están cambiando la vida humana en sus múltiples facetas: las maneras de trabajar, formarse, relacionarse, informarse, la forma de dar y recibir servicios, etc. Contribuyen al desarrollo de las sociedades, pero al mismo tiempo también pueden considerarse una necesidad. Y por supuesto, tienen un papel fundamental en los tres pilares del desarrollo sostenible: el económico, el social y el medioambiental. Este papel es, sin embargo, de doble filo y conviene tenerlo en cuenta, en su faceta de instrumento para lograr los objetivos, por un lado, y como objetivo en sí mismo.

a. Las TIC como instrumento para lograr los objetivos

En el propio texto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluido en la Agenda 2030, se reconoce el papel catalizador fundamental de las TIC para la consecución todos los objetivos. En este sentido la Iniciativa mundial sobre cibersostenibilidad (Global e-Sustainability Initiative (GESI) ha presentado ya las primeras evidencias de del papel de las TIC en la consecución de los 17 ODS. Según éstas, las principales contribuciones son en el impulso del crecimiento equitativo; la protección del medio ambiente; y la mejora de vida de las personas. Sin embargo, todavía quedan muchas otras en las que las TIC tendrían un papel fundamental, como por ejemplo:

  • Proporcionando información a los agricultores.
  • Ayudando en los diagnósticos e información actualizada y facilitando la atención sanitaria en zonas aisladas.
  • Conectando a maestros, alumnos y recursos, y facilitando el acceso a cursos de lectura y cálculo en dispositivos móviles, tutores interactivos y juegos educativos en ordenadores portátiles y dispositivos móviles.
  • Aumentando el acceso de las mujeres a la salud, la alimentación y la participación política.
  • Facilitando la gestión inteligente del agua.
  • Mejorando la eficiencia energética y la coherencia ecológica de la generación, la distribución y el consumo de energía.
  • Promoviendo una inversión sostenible en infraestructura e innovación, motores del crecimiento y el desarrollo económico.
  • Potenciando las capacidades de previsión e información de los sistemas de los servicios meteorológicos por satélite.
  • Mejorando la supervisión y la información en la utilización sostenible de los océanos.

b. Las TIC sostenibles también son un objetivo

El uso generalizado y cada vez más intenso de las TIC en la sociedad obliga a reflexionar especialmente sobre su propia sostenibilidad en los tres aspectos: económico, social y medioambiental. Algunos ejemplos en este sentido son:

– Las TIC deberían ser pioneras en la adopción de soluciones tecnológicas sostenibles y minimizar las soluciones que no lo sean. Por ejemplo, la generación de las TIC verdes (Green ICT) y el desarrollo de productos y servicios menos intensivos en recursos naturales, como la virtualización de servidores y del “cloud computing” o computación en la nube pueden contribuir a la mejora de la eficiencia energética y por tanto a la sostenibilidad económica y medioambiental.

– La conectividad, la medición a través del uso telemático de sensores y el uso de aplicaciones inteligentes que gestionen la información, también pueden reducir el impacto medioambiental de las actividades económicas. Un ejemplo son las “smart grid“, es decir, las redes con capacidad de gestión inteligente. Se sustituyen procesos de producción tradicionales por otros más eficientes.

– El sector de las TIC no es en absoluto el más impactante en el medio ambiente, pero tiene su cuota de responsabilidad. Por un lado está el consumo de energía durante su uso, y por otro los residuos derivados tanto de la utilización y mantenimiento de equipos. El consumismo como comportamiento social es el responsable de la enorme cantidad de residuos electrónicos que acaban en vertederos, más que la necesidad real de sustituirlos. Basta con pasarse por un centro de tratamiento de residuos para comprobar que prácticamente todas las partes de un móvil son reutilizables.

– Otro aspecto a tener en cuenta es la garantía de que todo el mundo pueda acceder a las TIC y utilizarlas en condiciones de igualdad para reducir las desigualdades, especialmente las personas de poblaciones desfavorecidas, las personas con discapacidad, o las mujeres y niñas. Los diseñadores de las TIC deberían tener en cuenta esta necesidad.

– Las “smart cities” o ciudades inteligentes, están apareciendo como una solución hacia la sostenibilidad. El big data a menudo aparece como la gran oportunidad en los próximos años. Pero debería protegerse la privacidad y la transparencia para que esos datos no sean usados por los poderes políticos o económicos para perpetuar un sistema de desigualdades. El objetivo de paz, justicia e instituciones sólidas precisará empoderar a los ciudadanos mediante la creciente utilización de datos abiertos pero aumentando la transparencia y el control ciudadano sobre esos mismos gobiernos.

Las TIC ayudan a implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible pero siempre que el desarrollo y aplicación de éstas se base en un espíritu de solidaridad mundial y tengan particularmente en cuenta las necesidades de los más pobres y vulnerables.

Referencias:

M. Antonia Huertas es doctora en Matemáticas por la Universidad de Barcelona (UB). Licenciada en Matemáticas por la Universidad de Barcelona y en Humanidades por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Es profesora de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC. Su trabajo de investigación se centra en Lógica y en e-Learning.

Montse Serra es doctora en Informática por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Ingeniera en Informática y Máster en Combinatoria y Comunicación Digital por la misma universidad. Es profesora de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC y directora del Máster Universitario de Seguridad de las TIC de la UOC. Pertenece al grupo de investigación INVENTA. Su trabajo de investigación se centra en el compromiso social de la tecnología.

Adriana Ornellas es doctora en Pedagogía por la Universidad de Barcelona. Es profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. Miembro del grupo de investigación consolidado Esbrina (Subjectivitats i Entorns Educatius Contemporanis) y del grupo de innovación docente Indaga’t de la Universidad de Barcelona. Investigadora vinculada al e-Learn Center de la UOC.

 

Les TIC en el Desenvolupament Sostenible (i II): les TIC a l’Agenda 2030

Les Tecnologies de la Informació i el Coneixement (TIC) estan canviant la vida humana en les seves múltiples facetes: les maneres de treballar, formar-se, relacionar-se, informar-se, la forma de donar i rebre serveis, etc. Contribuyen al desenvolupament de les societats però, al mateix temps, també poden considerar-se una necessitat. I, per descomptat, tenen un paper fonamental en els tres pilars del desenvolupament sostenible: l’econòmic, el social i el mediambiental. Aquest paper és, no obstant això, de doble tall i convé tenir-ho en compte, en la seva faceta d’instrument per aconseguir els objectius, d’una banda, i com a objectiu en si mateix.

a. Les TIC com a instrument per aconseguir els objectius

En el propi text dels Objectius de Desenvoluapment Sostenible (ODS), inclòs a l’Agenda 2030, es reconeix el paper catalitzador fonamental de les TIC per a la consecució de tots els objectius. En aquest sentit, la Iniciativa mundial sobre cibersostenibilitat (Global i-Sustainability Initiative (GESI) ha presentat ja les primeres evidències del paper de les TIC en la consecució dels 17 ODS. Segons aquestes, les principals contribucions es troben en l’impuls del creixement equitatiu; la protecció del medi ambient; i la millora de vida de les persones. Tot i així, encara queden moltes altres en les quals les TIC tindrien un paper fonamental, com per exemple:

  • Proporcionant informació als agricultors.
  • Ajudant en els diagnòstics i informació actualitzada i facilitant l’atenció sanitària en zones aïllades.
  • Conectant mestres, alumnes i recursos, i facilitant l’accés a cursos de lectura i càlcul en dispositius mòbils, tutors interactius i jocs educatius en ordinadors portàtils i dispositius mòbils.
  • Augmentant l’accés de les dones a la salut, l’alimentació i la participació política.
  • Facilitant la gestió intel·ligent de l’aigua.
  • Millorant l’eficiència energètica i la coherència ecològica de la generació, la distribució i el consum d’energia.
  • Promovent una inversió sostenible en infraestructura i innovació, motors del creixement i el desenvolupament econòmic.
  • Potenciant les capacitats de previsió i informació dels sistemes dels serveis meteorològics per satèl·lit.
  • Millorant la supervisió i la informació en la utilització sostenible dels oceans.

b. Les TIC sostenibles també són un objectiu

L’ús generalitzat i cada vegada més intens de les TIC en la societat obliga a reflexionar especialment sobre la seva pròpia sostenibilitat en els tres aspectes: econòmic, social i mediambiental. Alguns exemples en aquest sentit són:

– Las TIC haurien de ser pioneres en l’adopció de solucions tecnològiques sostenibles i minimitzar les solucions que no ho siguin. Per exemple, la generació de les TIC verdes (Green ICT) i el desenvolupament de productes i serveis menys intensius en recursos naturals, com la virtualització de servidors i de el “cloud computing” o computació al núvol poden contribuir a la millora de l’eficiència energètica i, per tant, a la sostenibilitat econòmica i mediambiental.

– La connectivitat, la medició a través de l’ús telemàtic de sensors i l’ús d’aplicacions intel·ligents que gestionin la informació també poden reduir l’impacte mediambiental de les activitats econòmiques. Un exemple són les “smart grid“, és a dir, les xarxes amb capacitat de gestió intel·ligent. Se substitueixen processos de producció tradicionales per uns altres més eficients.

– El sector de les TIC no és en absolut el més impactant en el medi ambient, però té la seva quota de responsabilitat. D’una banda està el consum d’energia durant el seu ús i, per un altre, els residus derivats tant de la utilització i manteniment d’equips. El consumisme com a comportament social és el responsable de l’enorme quantitat de residus electrònics que acaben en abocadors, més que la necessitat real de substituir-los. N’hi ha prou amb acostar-se a un centre de tractament de residus per comprovar que pràcticament totes les parts d’un mòbil són reutilitzables.

– Un altre aspecte a tenir en compte és la garantia que tothom pugui accedir a les TIC i utilitzar-les en condicions d’igualtat per reduir les desigualtats, especialment les persones de poblacions desfavorides, les persones amb discapacitat, o les dones i nenes. Els dissenyadors de les TIC haurien de tenir en compte aquesta necessitat.

– Les “ smart cities” o ciutats intel·ligents estan apareixent com una solució cap a la sostenibilitat. El big data sovint apareix com la gran oportunitat en els propers anys. Però hauria de protegir-se la privadesa i la transparència perquè aquestes dades no siguin usades pels poders polítics o econòmics per perpetuar un sistema de desigualtats. L’objectiu de pau, justícia i institucions sòlides precisarà empoderar els ciutadans mitjançant la creixent utilització de dades obertes però augmentant la transparència i el control ciutadà sobre aquests mateixos governs.

Les TIC ajuden a implementar l’Agenda 2030 per al Desenvolupament Sostenible, però sempre que el desenvolupament i aplicació d’aquestes es basi en un esperit de solidaritat mundial i tinguin particularment en compte les necessitats dels més pobres i vulnerables.

Referències:

M. Antonia Huertas és doctora en Matemàtiques per la Universitat de Barcelona (UB). Llicenciada en Matemàtiques per la Universitat de Barcelona y en Humanitats per la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). És professora dels Estudis d’Informàtica, Multimèdia i Telecomunicació de la UOC. El seu treball de recerca se centra en la Lògica y l’e-Learning.

Montse Serra és doctora en Informàtica per la Universitat Autònoma de Catalunya (UAB), Enginyera Superior en Informàtica i Màster en Combinatòria i Comunicació Digital per la mateixa universitat. És professora dels Estudis d’Informàtica, Multimèdia i Telecomunicació de la UOC i directora del Màster Universitari de Seguretat de les TIC de la UOC. Pertany al grup de recerca INVENTA. El seu treball de recerca se centra en el compromís social de la tecnologia.

Adriana Ornellas és doctora en Pedagogia per la Universitat de Barcelona. És professora dels Estudis de Psicologia i Ciències de l’Educació de la UOC. Pertany al grup de recerca consolidat Esbrina (Subjectivitats i Entorns Educatius Contemporanis) i al grup d’innovació docent Indaga’t de la Universitat de Barcelona. Investigadora vinculada a l’e-Learn Center de la UOC.

Las TIC en el Desarrollo Sostenible (I): de los ODM a los ODS

(Trobareu la versió en català més avall)

En los últimos tiempos se habla de sostenibilidad en casi todos los ámbitos. La sostenibilidad se presenta así como una condición indiscutible, habitualmente ligada a los ámbitos ambientales y económicos. Pero ¿cuál es el alcance real de esta palabra tan usada?

Para entenderlo, retrocedamos unos años, hasta el año 2000. El comienzo del milenio fue un momento histórico, en el que la mirada global sobre la humanidad se impuso en muchos ámbitos, y lo que se vio no gustó nada. Se estaba muy lejos de conseguir que todas las personas tuvieran las mismas oportunidades de desarrollo y bienestar y en ese año las Naciones Unidas adoptaron los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para garantizar el desarrollo económico y social de la humanidad, con la meta puesta quince años más tarde.

En 2015, pese a los logros alcanzados por los ODM – como muestra el informe The Millennium Development Goals Report 2015 (ONU, 2015-1)- el horizonte marcado seguía estando lejos y las Naciones Unidas aprobaron la llamada Agenda 2030 (ONU, 2015-2) que tomó el relevo de los ODM.

La Agenda 2030 parte de los logros y del déficit en la implementación de los ODM y puede ser considerada una renovación ampliada de sus objetivos, un compromiso mundial para seguir luchando en la dirección de un desarrollo global sostenible. Sin embargo, es algo más que eso. La perspectiva que adopta es bastante más crítica y ajustada a la realidad, puesto que contempla, no tan solo las necesidades de los grupos más desfavorecidos, sino que también apunta a las responsabilidades que incumben a los más beneficiados. La Agenda 2030 recoge 17 objetivos generales de desarrollo sostenible (ODS) los cuales han de estimular y dirigir las iniciativas y las políticas que se llevan a cabo en el mundo a lo largo del periodo 2016-2030.

Los ODS se orientan hacia el desarrollo social, la protección medioambiental y el crecimiento económico y pueden resumirse en:

  1. Fin de la pobreza y el hambre.
  2. El acceso a servicios básicos (agua, saneamiento y energía sostenible).
  3. La educación inclusiva y el trabajo digno.
  4. La innovación e infraestructuras resilientes creando comunidades y ciudades
  5. La reducción de las desigualdades en el mundo, especialmente las de género.
  6. El cuidado del medio ambiente, combatiendo el cambio climático y protegiendo los océanos y ecosistemas.
  7. La creación de un ambiente de paz y desarrollo sostenible.

Las preocupaciones expresadas en ambos documentos, en forma de objetivos para un desarrollo humano justo, pacífico y sostenible, ya han sido recogidas en iniciativas como el informe The limits to growth, encargado por el Club de Roma (Meadows et al. 1972), la colección de ensayos Small is Beautiful: A Study of Economics as if People Mattered, publicada el año 1973 (Schumacher, 1973), la reunión internacional Cumbre de la Tierra, celebrada en Rio de Janeiro en 1992, la Carta de la Tierra, presentada el año 2000 (Earth Charter Initiative, 2000) y, más recientemente, la Declaración de Aichi-Nagoya sobre la educación para el desarrollo sostenible (UNESCO, 2014). En todos ellos, aunque desde perspectivas diversas, aparece la necesidad de revisar y, en último término, reconducir, los patrones del modelo de producción y consumo propiciado en los países industrializados.

La segunda parte de este artículo, que se publicará el próximo jueves, abordará el papel de las TIC en la Agenda 2030.

Referencias:

M. Antonia Huertas es doctora en Matemáticas por la Universidad de Barcelona (UB). Licenciada en Matemáticas por la Universidad de Barcelona y en Humanidades por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Es profesora de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC. Su trabajo de investigación se centra en Lógica y en e-Learning.

Montse Serra es doctora en Informática por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Ingeniera en Informática y Máster en Combinatoria y Comunicación Digital por la misma universidad. Es profesora de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC y directora del Máster Universitario de Seguridad de las TIC de la UOC. Pertenece al grupo de investigación INVENTA. Su trabajo de investigación se centra en el compromiso social de la tecnología.

Adriana Ornellas es doctora en Pedagogía por la Universidad de Barcelona. Es profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. Miembro del grupo de investigación consolidado Esbrina (Subjectivitats i Entorns Educatius Contemporanis) y del grupo de innovación docente Indaga’t de la Universidad de Barcelona. Investigadora vinculada al e-Learn Center de la UOC.

Les TIC en el Desenvolupament Sostenible (I): dels ODM als ODS

En els últims temps es parla de sostenibilitat en gairebé tots els àmbits. La sostenibilitat es presenta així com una condició indiscutible, habitualment lligada als àmbits ambientals i econòmics. Però, quin és l’abast real d’aquesta paraula tan usada?

Per entendre-ho, retrocedim uns anys, fins a l’any 2000. El començament del mil·lenni va ser un moment històric, en el qual la mirada global sobre la humanitat es va imposar en molts àmbits, i el que es va veure no va agradar gens. S’estava molt lluny d’aconseguir que totes les persones tinguessin les mateixes oportunitats de desenvolupament i benestar, i en aquell any les Nacions Unides van adoptar els 8 Objectius de Desenvolupament del Mil·lenni (ODM) per garantir el desenvolupament econòmic i social de la humanitat, amb la meta posada quinze anys més tard.

Al 2015, malgrat els assoliments aconseguits pels ODM – com a mostra l’informe The Millennium Development Goals Report 2015 (ONU, 2015-1)- l’horitzó marcat seguia estant lluny i les Nacions Unides van aprovar l’anomenada Agenda 2030 (ONU, 2015-2) que va prendre el relleu dels ODM.

L’Agenda 2030 parteix dels assoliments i del dèficit en la implementació dels ODM, i pot ser considerada una renovació ampliada dels seus objectius, un compromís mundial per seguir lluitant en a direcció d’un desenvolupament global sostenible. No obstant, és una mica més que això. La perspectiva que adopta és bastant més crítica i ajustada a la realitat ja que contempla, no tan sols les necessitats dels grups més desafavorits, sinó que també apunta a les responsabilitats que incumbeixen als més beneficiats. L’Agenda 2030 recull 17 objectius generals de desenvolupament sostenible (ODS) que han d’estimular i dirigir les iniciatives i les polítiques que es duen a terme al món al llarg del període 2016-2030.

Els ODS s’orienten cap al desenvolupament social, la protecció mediambiental i el creixement econòmic i poden resumir-se en:

  1. Fi de la pobresa i la fam.
  2. L’accés a serveis bàsics (aigua, sanejament i energia sostenible).
  3. L’educació inclusiva i el treball digne.
  4. La innovació i infraestructures resilients creant comunitats i ciutats.
  5. La reducció de les desigualtats al món, especialment les de gènere.
  6. La cura del medi ambient, combatent el canvi climàtic i protegint els oceans i ecosistemes.
  7. La creació d’un ambient de pau i de desenvolupament  sostenible.

Las preocupacions expressades en tots dos documents, en forma d’objectius per a un desenvolupament humà just, pacífic i sostenible, ja han estat recollides en iniciatives com l’informe The limits to growth, encarregat pel Club de Roma (Meadows et al. 1972), la col·lecció d’assajos Small is Beautiful: A Study of Economics as if People Mattered, publicada el   any 1973 (Schumacher, 1973), la reunió internacional Cim de la Terra, celebrada a Rio de Janeiro en 1992, la Carta de la Terra, presentada l’any 2000 (Earth Charter Initiative, 2000) i, més recentment, la Declaració d’Aichi-Nagoya sobre l’educació per al desenvolupament sostenible (UNESCO, 2014). En tots ells, encara que des de perspectives diverses, apareix la necessitat de revisar i, en últim terme, reconduir, els patrons del model de producció i consum propiciat als països industrialitzats.

La segona part d’aquest article, que es publicarà el proper dijous, abordarà el paper de les TIC a l’Agenda 2030.

Referències:

M. Antonia Huertas és doctora en Matemàtiques per la Universitat de Barcelona (UB). Llicenciada en Matemàtiques per la Universitat de Barcelona y en Humanitats per la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). És professora dels Estudis d’Informàtica, Multimèdia i Telecomunicació de la UOC. El seu treball de recerca se centra en la Lògica y l’e-Learning.

Montse Serra és doctora en Informàtica per la Universitat Autònoma de Catalunya (UAB), Enginyera Superior en Informàtica i Màster en Combinatòria i Comunicació Digital per la mateixa universitat. És professora dels Estudis d’Informàtica, Multimèdia i Telecomunicació de la UOC i directora del Màster Universitari de Seguretat de les TIC de la UOC. Pertany al grup de recerca INVENTA. El seu treball de recerca se centra en el compromís social de la tecnologia.

Adriana Ornellas és doctora en Pedagogia per la Universitat de Barcelona. És professora dels Estudis de Psicologia i Ciències de l’Educació de la UOC. Pertany al grup de recerca consolidat Esbrina (Subjectivitats i Entorns Educatius Contemporanis) i al grup d’innovació docent Indaga’t de la Universitat de Barcelona. Investigadora vinculada a l’e-Learn Center de la UOC.

Factores que influyen en el App Store Optimization (ASO)

Quizá alguna vez os hayáis preguntado cómo ordenan las tiendas de aplicaciones el listado de apps que nos aparece cuando realizamos una búsqueda. Como podéis imaginar, el orden no es aleatorio, sino que depende de una serie de factores que los desarrolladores conocen muy bien.

En esta entrada hablaremos del App Store Optimization (ASO), es decir, el proceso que se utiliza para mejorar la visibilidad de las aplicaciones móviles en una tienda de aplicaciones. El ASO es para las aplicaciones lo mismo que el SEO para las webs.

Para mejorar la visibilidad de una app dentro de la tienda de aplicaciones, los desarrolladores optimizan una serie de factores que ayudan a una aplicación iOS o Android a obtener una mejor posición tanto en la búsqueda dentro de la aplicación como en la web móvil de Google (SEO para aplicaciones). Algunos de estos factores no tienen incidencia directa sobre el posicionamiento de la app en el resultado de búsqueda, pero influyen en la conversión (es decir, en el número de descargas).

Hay 2 grupos principales de factores ASO:

Factores ASO ON-METADATA

Son aquellos que dependen directamente de los desarrolladores o comercializadores, ya que pueden editarse desde las consolas de desarrollador, iTunes Connect y Google Play Console. A continuación, destacamos los más importantes:

  • Nombre de la aplicación (App Store) o Título (Google Play): El nombre de la aplicación es uno de los factores de posicionamiento más importantes de ASO. Suele contener las palabras clave más importantes de la aplicación. Las palabras clave son aquellas palabras o frases que los buscadores ingresan en los motores de búsqueda. Son el puente entre lo que la gente está buscando y el contenido que estamos proporcionando para satisfacer esa necesidad. En la App Store existe un campo específico para indicar las palabras clave.
  • Descripción: Aquí es donde se intenta llamar la atención del usuario y convencerlo para que instale la aplicación. Por tanto, es un factor clave para la conversión de usuarios, es decir, para aumentar el número de instalaciones. En Google Play, además, este campo se tiene en cuenta en el algoritmo de posicionamiento de las búsquedas. En la App Store, en cambio, no afecta al posicionamiento de la aplicación.
  • Nombre e historial del desarrollador: El nombre del desarrollador, su historial y su nivel de antigüedad son factores importantes que pueden aumentar la visibilidad de las aplicaciones.
  • Icono: El diseño del icono es muy importante porque afecta directamente a la primera impresión del usuario y ayuda a destacar la aplicación sobre las demás en el mismo ranking. Normalmente se evita utilizar iconos complejos, por el tamaño reducido, o logos (a no ser que sean muy descriptivos o muy conocidos).
  • Pantallas y vídeos de la app: Las capturas de pantalla, al igual que los vídeos, presentan la aplicación y explican lo más destacado para el usuario. Son también muy importantes porque afectan directamente a la decisión de instalación del usuario. Por ello, los desarrolladores suelen incluir tantas como permite la tienda de aplicaciones, y pueden incluir también gráficos que muestren el valor añadido que proporciona la aplicación.

 

Factores ASO OFF-METADATA

Los factores ASO OFF-METADATA son aquellos que los desarrolladores no controlan directamente, y que dependen de la reacción del mercado y del marketing de la app que se haya realizado.

  • Número de descargas (instalaciones): Cuantas más instalaciones tiene una aplicación, más posibilidades tiene de lograr una mejor posición de clasificación. En Google Play podemos ver el rango de descargas de la aplicación y este factor influye directamente en la conversión (instalaciones). En la App Store esta información no es pública pero también afecta al posicionamiento ASO.
  • Velocidad de descargas (instalaciones): Cuantas más instalaciones logre una aplicación lo más rápido posible, mejor posición obtendrá en la clasificación. No sólo es importante obtener una gran cantidad de descargas, sino obtenerlas en el menor tiempo posible.
  • Promedio de valoración: La valoración promedio o el número de estrellas de una aplicación (clasificación) es un factor que influye en la conversión. En la App Store los resultados se muestran por países.
  • Opiniones (reviews): Los comentarios de los usuarios influyen en las instalaciones de la aplicación como un factor de decisión. Las opiniones también influyen en los resultados de búsqueda (el algoritmo de Google usa las palabras clave que aparecen en las opiniones como un factor de posición). En el caso de Google Play, los resultados aparecen por idioma. Los desarrolladores pueden responder a las revisiones.
  • Compromiso de usuario: Si una aplicación tiene una gran cantidad de usuarios activos (usuarios que recurrentemente usan la aplicación) y la cantidad de desinstalaciones no es muy alta, Google y Apple lo tendrán en cuenta para resaltar una aplicación en lugar de otras.

Estos son los factores más importantes que influyen en los algoritmos de posicionamiento de Google y Apple en sus tiendas de aplicaciones, y que impactan directamente en la decisión de instalación de los usuarios. Si queréis más información al respecto, podéis consultar las guías sobre ASO de Google y Apple.

 

Sara Salmerón García trabaja en Codiwans como Design, UX y Mobile Business Developer en el sector móvil. También es profesora colaboradora del Máster U. en Desarrollo de aplicaciones para dispositivos móviles de la UOC.

Roger Montserrat Ribes es fundador de Codiwans y trabaja como Mobile Business Developer, CX y UX manager. También es profesor colaborador del Máster U. en Desarrollo de aplicaciones para dispositivos móviles de la UOC.

¿Es la gestión de proyectos un mito? (I)

Hay un conjunto de razones que están cambiando en muchas empresas la manera de ver la gestión de proyectos y la gestión de las TI en su totalidad. Desde el lado de la demanda: la presión de los clientes internos (los líderes de negocio) por el tiempo de respuesta (el time-to-market), las TI de en la sombra (el shadow IT) y las soluciones de usuario final y autoservicio, entre otras. Desde el lado de la oferta: los modelos de entrega continua (continuous delivery DevOps), la construcción ágil, las nuevas fórmulas de subcontratación (outsourcing), la interdependencia de las plataformas de software y las nuevas arquitecturas de componentes, entre otros.

Según Gartner, las empresas vienen a gastar un 77% del presupuesto de informática en el funcionamiento ordinario de las operaciones (el run), un 13% en el mantenimiento y evolución del parque de activos (el grow) y sólo un 10% en la transformación y creación de nuevos productos (el transform).

A mí (que he dedicado una parte de la carrera a la gestión de proyectos en la docencia, en la consultoría y en la gestión, y sobre la que he publicado algunos libros (1, 2), artículos, materiales y un montón de entradas en este blog) estos datos y tendencias me hacen dudar y me provocan. Y quiero compartir esta provocación con vosotros. Puede que alguno de los principios de oro en que se basó la gestión de proyectos estén ahora en cuestión y, con ellos, la profesión. Comencemos hoy y, si os interesa y me voy animando, seguiremos otros días.

Un proyecto es una entidad única, distinta y separada de las operaciones. Creo que hoy esto no es ya así. La mayoría de los proyectos son una evolución o una variación de un activo existente. Una parte muy importante de las actividades del proyecto, si no la mayoría a veces, son cambios de estado del software e integraciones con otras aplicaciones, que nos cuesta prever y medir dentro del proyecto. Y un número grande de proyectos, sobre todo los basados en producto estándar, son más o menos replicables (excepto precisamente la customización y la integración).

Una cosa es la gestión del proyecto y otra cosa es la ejecución y producción de software. Creo que esto no es así, si lo fue alguna vez. La ejecución representa la mayoría del esfuerzo (en duración y coste) y cuesta pensar que, después de la planificación, eso se pueda delegar en el equipo de desarrollo y luego ponerse a contar horas, hacer actas y encender semáforos. El software ya no se hace de esta manera, o se hace pocas veces. Y si no queremos que el jefe de proyecto se remangue y baje a la arena, entonces necesitamos alguien que lo haga y debemos sustituir al jefe de proyecto por un controller.

Un proyecto tiene un principio y un final. Por desgracia, esto no es verdad. En el mejor de los casos, tiene un principio. Actualmente los proyectos no se acaban o, cuando se acaban, es porque hemos decidido administrativamente darlos por acabados y pasárselos a otra gente, que no participó en su creación y que no sabe muy bien qué hacer, porque no tiene el conocimiento funcional y técnico. ¿Por qué? Sólo para poder decir que lo hemos acabado. Pero esto no tiene que ver con lo que el cliente necesita y, muy frecuentemente, tampoco con lo que pidió.

El triángulo de hierro: alcance, tiempo y coste. Esta es otra de las reglas de oro. Si se toca el alcance o el tiempo, se afecta el coste. Si se reduce el coste o el tiempo, se reduce el alcance. Alargamos los anteproyectos, para desesperación del cliente y de los equipos, porque suponemos que sabremos mejor lo que hay que hacer y cuánto cuesta. Como consecuencia, a veces el anteproyecto es más largo y más caro que el propio proyecto. También nos pasa con el análisis funcional, que a veces se come todo el presupuesto. Y con todo esto, por desgracia, no sabemos mucho mejor lo que se hará o, si lo sabemos, cambiará enseguida.

Otro día podemos hablar de la ilusión de la predictibilidad, del valor “ganado”, del famoso PDCA, del reporting, de la gestión de riesgos y, al final, de la misma figura del jefe de proyecto… E incluso aportar, en medio de las frustraciones, algunas vías de solución.

José Ramón Rodríguez es profesor de dirección de las TIC en diferentes programas de la UOC y consultor independiente. Investiga la planificación y gestión de proyectos de transformación empresarial facilitados por los sistemas y tecnologías de la información.