Más frecuencias para las comunicaciones móviles 5G

Las mejoras tecnológicas en el ámbito de las comunicaciones inalámbricas acaecidas a lo largo de las dos últimas décadas –y en particular durante los últimos diez años- han tenido una enorme repercusión en la sociedad actual. El acceso a precios razonables a conexiones inalámbricas de banda ancha, tanto mediante las redes inalámbricas de área local –comúnmente conocidas como WiFi– como mediante las redes de comunicaciones móviles/celulares –3G y 4G-, ha creado las condiciones necesarias para una auténtica revolución basada en la generación/consumo ingente de datos. Así, conceptos como Big Data, proveedores Over-the-Top (OTT) o Internet of Things (IoT), entre muchos otros, no pueden ser entendidos sin tener en cuenta la revolución tecnológica subyacente. Si bien es cierto que en el pasado no es evidente si fueron los avances tecnológicos los que motivaron el crecimiento del intercambio de datos o si fue a la inversa1, parece obvio que hoy en día son los hábitos sociales y la demanda creciente de datos los que exigen mayor capacidad y velocidad de transmisión a la industria (fabricantes y operadores). A pesar de que los distintos estándares de la familia IEEE 802.11 han definido tecnologías capaces de alcanzar velocidades de transmisión elevadísimas, sus limitaciones en términos de área de cobertura –y por lo tanto en términos de movilidad- suponen todavía hoy su punto débil. Por el contrario, las comunicaciones móviles, con coberturas de servicios de 4G que alcanzan a más del 90% de los habitantes de algunos países desarrollados –entre ellos, el Estado español-, no son capaces de ofrecer todavía las velocidades de transmisión y las capacidades requeridas. Por ello los agentes involucrados en...

Nuevas patologías y su relación con las radiaciones electromagnéticas

La evolución tecnológica y la necesidad de sistemas de telecomunicación para la interconexión de dispositivos ha producido un cambio social y empresarial de una magnitud difícilmente imaginable años atrás. Tanto es así que actualmente resulta común en las conversaciones hablar de Wifi, Wimax, Bluetooth, 3G, 4G como algo habitual entre la población, desde los más jóvenes hasta incluso las personas mayores. El avance tecnológico ha necesitado de un incremento generalizado de elementos radiantes para intercomunicarse y dar lugar a un conjunto de aplicaciones y sistemas inteligentes orientados principalmente a facilitar nuestra vida. No obstante, esta necesidad de comunicación nos ha llevado a vivir constantemente en un entorno lleno de radiaciones que alteran nuestro medio de vida natural. Esto ha llevado a la aparición de diferentes debates sociales sobre los beneficios y riesgos de las radiaciones sobre nuestra salud, así como a la aparición de nuevas patologías relacionadas con la electrosensibilidad. Las radiaciones que afectan a nuestro organismo se pueden dividir entre las de bajas frecuencias y las de altas frecuencias. En bajas frecuencias, las radiaciones no ionizantes que presumiblemente poseen un riesgo mayor son aquellas que provienen de estaciones transformadoras, subestaciones de distribución eléctricas y cableados de distribución. No obstante, a nivel doméstico existen diferentes equipos que también emiten este tipo de radiaciones como pueden ser el ordenador, la vitrocerámica, secadores de pelo, frigoríficos, mantas eléctricas o el propio tendido eléctrico de la vivienda entre otros. Entre las altas frecuencias las fuentes más comunes suelen ser las antenas de telefonía móvil, los sistemas de telefonía inalámbricos DECT, los dispositivos Bluetooth , hornos microondas, entre otros. En este nuevo contexto...

Un sistema de comunicación distribuido de 37 billones de elementos

El siglo XXI es el siglo de la multidisciplinariedad. El conocimiento avanza y se extiende solapando disciplinas de tal forma que hoy día resulta prácticamente imposible atribuir el éxito al conocimiento de una sola persona. Hoy en día son los equipos los que consiguen el éxito por encima de la individualidad  de otros tiempos. En la época del big data, cuando se habla de cifras de billones de elementos interconectados tendemos a  pensar  en grandes y potentes ordenadores distribuidos a escala mundial, trabajando en sinergia para conseguir resolver problemas, extraer patrones de comportamiento o desarrollar avances en el campo  de la inteligencia artificial. Al pensar en magnitudes tan elevadas nos alejamos de la unidad para irnos al todo. Cuando a alguien le hablan de un sistema de comunicación de 37 billones de elementos cuesta imaginarse que este sistema se encuentre en nuestro propio organismo. Si, 37 billones de elementos celulares interconectados consiguen que nuestro organismo funcione con el grado de precisión de un reloj suizo, comunicándose cual red fotónica para  mantener la homeostasis de nuestro organismo y regular de forma casi instantànea cientos de parámetros vitales. La investigación en el campo de la medicina durante los últimos años ha ido enfocada hacia la mejora de los procesos biológicos que permiten el buen funcionamiento de nuestro organismo. Atacar al patógeno ya no es suficiente para acabar con la enfermedad, y la aparición de un número cada vez creciente de enfermedades de etiología compleja como las autoinmunes, degenerativas y otras ha llevado a cambiar el enfoque de la investigación hacia el correcto funcionamiento celular. El objetivo diana deja de ser el...

Los Retos de la 5G

La reciente comercialización de la tecnología 4G, junto con la aparición de una amplia gama de proveedores de servicios over-the-top, han dado el pistoletazo de salida en la cursa hacia la llamada 5G. Pero realmente, ¿qué es la tecnología 5G?  ¿Qué es la 5G? Probablemente la denominación 5G (o quinta generación) sugiere cosas distintas a consumidores, operadores de telecomunicaciones, fabricantes, reguladores u organismos de estandarización. Esta ambigüedad provoca que en ciertos ambientes la denominación 5G se considere excesivamente publicitaria. De hecho, muy probablemente aquello que los operadores de telecomunicaciones comercializarán inicialmente como 5G distará mucho de lo que hoy en día entienden como tal los organismos de estandarización. Los motivos de dicha indefinición van, a menudo, más allá de los aspectos meramente tecnológicos y abarcan ámbitos de negocio. En cualquier caso, y centrándonos en los aspectos técnicos, la definición de la tecnología 5G es una enumeración de escenarios y requisitos más que una definición formal. Ese conjunto de escenarios, así como los retos tecnológicos asociados a cada uno de ellos –en términos de velocidad de transmisión, latencia, capacidad, etc.-, suponen el punto de partida sobre el cual la industria, la academia, el regulador y los organismos de estandarización construyen la futura generación tecnológica. ¿Cuáles son los retos?      Actualmente se establecen tres escenarios básicos de trabajo en el seno de 3GPP [1], organismo de estandarización de las comunicaciones celulares que aúna los trabajos de organizaciones de estandarización regionales tales como ETSI, ARIB, ATIS, etc. Los tres escenarios son los siguientes: Comunicaciones de banda ancha que alcancen velocidades de transmisión del orden de los Gbps (enhanced Mobile Boroadband, eMBB)....

El roaming y la neutralidad de la red en un modelo de negocio complejo

Estos últimos días nos hemos encontrado con la noticia de que el roaming desaparecerá el próximo 15 de Junio de 2017 así como con un revuelo generado alrededor de las lagunas en la redacción de los textos legales, especialmente en lo que se ha llamado la “neutralidad de la red”. Los diferentes puntos de vista así como las posiciones contrapuestas por los diferentes agentes implicados (operadoras, empresas de servicios, usuarios, etc.) no hacen más que reabrir un debate alrededor de la complicada cadena de valor de un negocio como Internet así como la compleja regulación de un mercado Europeo. De entrada, el aspecto más importante tiene que ver con el económico, como suele ser habitual. Resulta atractiva la desaparición del roaming y como usuarios estamos encantados con ello, pero la pregunta del millón es: ¿quién pagará la fiesta? Si los movimientos de usuarios entre diferentes países se compensasen no representaría grandes problemas, pero cuando empiezan a aparecer las asimetrías es cuando los operadores empiezan a preocuparse por ello y elevar sus quejas por su pérdida de negocio. Pongamos como ejemplo España, un país que tradicionalmente recibe muchos más turistas de los que salen a otros países y, llevándolo al extremo, pensemos en un pequeño pueblo costero que multiplica la población durante el verano. Con este simple escenario nos será fácil ver la complejidad de una legislación de este calado. El incremento de necesidades de servicio por afluencia de turistas llevará a la capacidad del operador local a la saturación reduciéndose notablemente la calidad a sus clientes, aquellos que sufragan con sus contratos el despliegue de la infraestructura en esa...