Padres, mártires y comunidades de la World Wide Web

12 marzo, 2021
pour un internet libre

Hoy te relacionarás con varios ordenadores, servidores de todo el mundo. Hoy usarás torres de telecomunicaciones y fibra óptica. Hoy usarás claves de seguridad para hacer transacciones económicas. Hoy dejarás que información, sensible y personal, viaje por servidores de países de todo el mundo. Hoy te dejarás aconsejar por un algoritmo. Hoy estarás pendiente de tus dispositivos móviles. Hoy leerás y descartarás mails que van llegando a tu buzón mientras lees estas líneas. Hoy ya has mirado más de 10 veces pantallas, y probablemente aún quedan muchas más. 

Hoy en día, poca gente no utiliza email, o paga los peajes o las compras con el móvil o la tarjeta de crédito, o va acompañado constantemente de un móvil con datos y GPS. Y de hecho, es probable que la mayoría estemos un poco enganchados a las redes sociales, a los dispositivos móviles y al teletrabajo.

Hoy, gracias a la pandemia, ya prácticamente todos vivimos en una virtualidad realizada y viajamos a través de sistemas, protocolos e interfaces. 

Se entiende por interfaz la capa interactiva entre una persona y una máquina: los iconos y los gestos de nuestros dedos deslizándose por un cristal. Los botones y los emoticonos. También los hashtags y los hipervínculos. Las opciones disponibles de una web y las opciones que no existen en una web son también parte de la interfaz.

Las interfaces gráficas y las tangibles son parte de lo que podemos ver y tocar de este mundo en el que estamos cada vez más sumergidos. La interfaz es la faz, o superficie de contacto, entre los ceros y unos y nuestra voluntad. Es una capa artificial, construida y obviamente diseñada. 

Podemos hablar de dos grandes maneras de entender la función de la tecnología, aquellos que creen que lo óptimo es sustituir lo humano por las máquinas, y aquellos que consideran que la tecnología debe potenciar lo humano, amplificarlo pero en ningún caso suplantarlo.

Como dice Donald Norman, el diseño no es neutro, es emocional. Nos gusta o disgusta, nos parece amable o violento, y lo percibimos por los sentidos. A pesar de que a veces el diseño apele a lo racional, siempre es subjetivo, siempre tiene connotaciones culturales y siempre, siempre, tiene intenciones. El diseño tiene el poder de atraer o disuadir. Aunque nos parezca de lo más neutro, la pantalla prácticamente blanca de Google esconde una enorme complejidad; esconde poderes y decisiones, y es capaz de hacernos sentir bien con su aparente neutralidad y sencillez. Con su diseño nos dice que todo es muy fácil y simple. Si lo que queremos es entender lo que conlleva usar un servicio en la red, en cambio, la mayoría de veces nos encontramos con una página de texto largo y lenguaje complejo. Es muy poco apetecible leer un texto legal, es más apetecible pulsar el botón de continuar y engañarnos a nosotros mismos diciendo que sí lo hemos comprendido y leído todo. ¿Podría existir el botón de “quiero seguir pero en el fondo yo tampoco he leído las condiciones de uso”? ¿Podría existir un vídeo, con música bonita, que explicase qué pasa con nuestra privacidad? ¿No parece sospechoso tener que firmar un contrato para usar un servicio aparentemente gratuïto?

Hemos llegado a este punto muy rápido, y hoy ya estamos de pleno en la era digital, y ayer o antes de ayer también, pero nadie nos explicó todo lo que esto conlleva, o a lo mejor ¿no lo queremos saber? Es todo tan fácil, bonito y encima gratis… 

En 1984, la famosa empresa californiana Apple hizo un mítico anuncio durante la Super Bowl, diciendo por qué 1984 no sería como el 1984 de George Orwell. Presentaban el nuevo Macintosh, un ordenador con una interfaz revolucionaria que nos permitía hacer sin tener que entender. Nos encantó. Es el poder de las cosas que funcionan sin tener que pensar mucho. Faltaban 20 años para que sus revolucionarios iPhones llevarán integrado reconocimiento de huellas dactilares, reconocimiento de voz y cámaras con análisis de rostros mediante biométrica. Todo ello con una batería que no se puede quitar. Nos han puesto la pantalla del Gran Hermano en el bolsillo.

Existen diseños de interfaces pensadas especialmente para generar más interactividad o ser más accesibles, otros están diseñadas directamente para generar adicción. Hay herramientas que promueven la libertad, y otras el control (léase el documento académico del artista Benjamin Grosser llamado Facebook Demetricator). 

De hecho podemos hablar de dos grandes maneras de entender la función de la tecnología, aquellos que creen que lo óptimo es sustituir lo humano por las máquinas, y aquellos que consideran que la tecnología debe potenciar lo humano, amplificarlo pero en ningún caso suplantarlo.

Hoy celebramos algo maravilloso, creado por uno de los científicos que más ha ayudado a la revolución digital y que pertenece a este último modo de ver las cosas. Sir Tim Berners-Lee, junto con gente del CERN, ideó y cuidó lo que hoy conocemos como la World Wide Web. Para ello no solo propuso un diseño de interacción, sino que también se involucró con sus valores y se resistió a las tentaciones de convertirlo en una máquina para hacer dinero fácil. Seguramente por eso, un día com  hoy lo celebramos. Co-fundó la World Wide Web Consortium para, entre otras cosas  crear estándares web libres y exentos de royalties para garantizar la libertad de uso. También cofundó la World Wide Web Foundation con la misión de que la World Wide Web empoderara a la humanidad con libertad e igualdad. Fue de los primeros en alertar de la importancia de garantizar la neutralidad de red, pero sobretodo nos ayudó a crear redes, comunidades, a expandir nuestra capacidad natural de organización y cooperación. 

Y es que fuimos los primeros en usar las redes. Nos sentimos exploradores de un nuevo mundo, conquistadores de nuevos sueños, y día a día se han ido convirtiendo en nuestros espacios de tránsito más cotidiano. Ya no son una novedad ni un entorno estrictamente virtual, sino un espacio híbrido de desarrollo social, cultural y político. 

Intervención de Quelic Berga en el festival Milestone de Girona. El proyecto substituía temporalmente los nombres de la Rambla de la Libertad, Plaza de la Constitución y Plaza de la Independencia, por la Rambla de Aaron Swatz, Plaza de Snowden y Plaza de Assange respectivamente, rindiendo homenaje a estos personajes.

Celebramos también hoy el Día Mundial contra la Censura en Internet. Personajes tan comprometidos con la privacidad como Snowden (1983), el control de los abusos de poder como Assange (1971), o con la cultura libre como Aaron Swartz (1984-2013) han puesto de manifiesto que ciertamente no todo es tan blanco y transparente como las tiendas de Mac o la página inicial de Google. Aunque llevamos tiempo en el llamado capitalismo de vigilancia (término popularizado por la Shoshana Zuboff), pocas veces nos han alertado de las consecuencias que conlleva digitalizar nuestro día a día sin preocuparnos de perder cierto grado de privacidad y gobernanza.

¿Acaso un buen diseño, o la simpatía de un asistente por voz son suficientes para despistarnos? ¿Será cierto que si es gratis, más fácil o más rápido, nos quedamos sin argumentos para exigir que también sea ético? 

Intervención de Quelic Berga en el festival Milestone de Girona.

Parece importante reivindicar a todos estos personajes, pero observando sus acciones y postulados, probablemente no quieren ser vistos como héroes, mártires o celebridades de nuestra cultura. Son personas comprometidas, que han puesto en peligro sus vidas, o han luchado desde la filantropía, invocando siempre el bien común y a las comunidades para defender nuestras libertades y derechos. Seguramente lo único que nos piden es que dejemos de considerarnos consumidores indefensos y nos reconozcamos como habitantes de la red; una red que nos invita a crecer en igualdad, con responsabilidad social y formando comunidades globales y locales.

Artículo actualizado de la publiación Alice 1884 publicado en Unstate Magazine (Valencia 2016).
 

Imagen de g4ll4is (Flickr). Attribution-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-SA 2.0)

 
Autor / Autora
Artista multimedia, desarrollador de proyectos tecnológicos en el eLearn Center (UOC) y profesor de les Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC.
Comentarios
Tania Blanco23 marzo, 2021 a las 12:38 pm

Mi nombre es Tania y soy nueva en el inmenso mundo de los programas de software libre, sin embargo debido a una tarea de la universidad he estado investigando información relevante sobre el software libre, sus principales diferencias con el software comercial y privativo como también del software de código abierto.
Me falta mucho por aprender pero en especial quisiera que alguien me recomendara que tipo de programa de software libre es recomendado para una pequeña o media empresa ya que considero que la mejor información es la que se da de la experiencia:) espero alguien pueda compartir su experiencia.

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Quelic Berga24 marzo, 2021 a las 4:55 pm

Apreciada Tania,

Una de las virtues e inconvenientes del mundo del software libre es que, a diferencia del comercial, parte de un tejido social mucho más complejo y rico. En una empresa hay unas directrices y objetivos muy claros y se intenta mantener un producto alineado a un «ideal de cliente» o a un mercado en concreto. En el caso del software libre nos encontramos con mucha más diversidad de usos, flexibilidad y libertad.

La mala notícia es que esa libertad, que suena tan bien, requiere de un conocimiento e implicaciones mayores. No serás la «clienta final» sino parte de la comunidad de usuarios y podrás, si lo deseas, participar de multiples formas en adaptaciones, mejoras o variaciones del mismo software.

Me resulta imposible contestar a la pregunta con un software en concreto, pues ni soy experto en software para PYMES, ni tengo suficiente información como para entender qué tipo de software, qué tipo de proyecto o qué tipo de problemática quieres resolver.

Sea como sea, bienvenida a este apasionante (a veces lento, difícil y complejo) mundo del software libre. Te encomiendo a buscar información más concreta en foros o sites relacionados con Software Libre para PYMES.

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