Podcast Despacho 42: guifi·net y las claves de una red abierta, libre y neutral

13 mayo, 2021
Foto: Brett Sayles en Pexels.

En el último episodio del podcast Despacho 42 descubrimos el proyecto y la trayectoria de guifi·net, una iniciativa tecnológica, social y económica impulsada desde la ciudadanía que tiene por objetivo la creación de una red de telecomunicaciones abierta, libre y neutral basada en un modelo de procomún

Para ello, hablamos con Jordi Clopés, técnico de redes y miembro de Mataró Sense Fils, sección local de la Fundación guifi·net; Clara Cusó, responsable del área de participación y gobernanza de la Fundación guifi·net y Efraín Foglia, miembro fundador de la Fundación guifi·net, diseñador en interacciones digitales e investigador y profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC. Puedes escucharlo aquí:

¿Qué es y cuándo surgió guifi·net?

guifi·net empezó su andadura en el año 2004 como un proyecto tecnológico de telecomunicaciones en la comarca de Osona (Catalunya) para resolver las dificultades de acceso a Internet de banda ancha en áreas rurales, frente a la falta de interés de los operadores tradicionales en proporcionar servicios. Mediante radioenlaces hechos con routers WiFi, los vecinos voluntarios desplegaron una red propia para interconectar distintos puntos geográficos como viviendas, oficinas, granjas o edificios públicos con el objetivo de poder acceder a las telecomunicaciones y a Internet allá donde fuese necesario: en casa, en el trabajo, en la biblioteca, etc. 

“A principios de los 2000 teníamos el Internet más caro y más lento de toda Europa y cuando hay un problema de estas características el ingenio humano siempre va por delante: una de estas muestras fue la aparición de forma esporádica de cientos de comunidades WiFi que intentaban compartir el acceso a Internet, repartir los gastos y poder hacerlo de una forma más racional y accesible a nivel económico”, explica el técnico de redes e impulsor de Mataró Sense Fils Jordi Clopés. Y añade: “guifi·net es un proyecto único y pionero que consiguió unir y aglutinar todos los esfuerzos que todos hacíamos por separado en cada una de las comunidades. Gracias a ello, unimos todos los conocimientos que habíamos acumulado en nuestros municipios y pequeñas comunidades y los fuimos engrosando hasta formar un proyecto con las grandezas que hoy en día tiene guifi·net”. 

Una red abierta, libre y neutral

El proyecto tecnológico de guifi·net se basa en los principios del modelo Procomún de la RALN, que se caracteriza por ser abierto, libre y neutral. Abierto para asegurar que cualquiera pueda conectarse y formar parte de ello sin discriminaciones; libre porque la red es un bien público, disponible y al alcance de cualquiera, del que nadie puede apropiarse y neutral porque la infraestructura es neutral e independiente de los contenidos y de lo que se pueda crear en ella. 

“Los principios de la licencia son los principios fundadores de guifi·net: el proyecto tiene una vocación antimonopolista y por ello, se establecen unas reglas básicas para que esta red siga siendo común y nadie pueda aprovecharse de una situación de bondad para comprar el proyecto”, relata Clopés. De esta manera, una persona puede formar parte de la iniciativa y dejar de serlo cuando quiera. 

guifi·net cuenta con unas reglas básicas para que la red siga siendo común y nadie pueda aprovecharse de una situación de bondad para comprar el proyecto.

Por su parte, la responsable del área de participación y gobernanza del proyecto, Clara Cusó, asegura que el modelo de gobernanza de guifi·net se basa en la autorregulación y la participación. “Con el modelo de gobernanza y la buena gestión de guifi·net todo el mundo puede utilizar la red haciendo lo que quiera sin pisar los derechos del proyecto ni aprovecharse de situaciones de superioridad o de monopolios”, explica Cusó. 

Diseñar guifi·net: ¿el diseño de Internet o un Internet alternativo?

El diseñador en interacciones digitales e investigador y profesor de la UOC, Efraín Foglia, fue uno de los miembros fundadores de guifi·net. Tras llegar de México y aterrizar en la Universidad de Vic como docente, descubrió el proyecto y le entusiasmó la idea de poder diseñar Internet

“El diseño más relevante para mi generación era el de Internet: alguien lo tenía que diseñar y lo que se estaba haciendo no me gustaba. Internet iba a regir los medios de comunicación del futuro y no tenía que ser solo un canal de información, sino un material dúctil para diseñar los flujos informativos del futuro. Necesitaba encontrar un lugar donde pudiera diseñar Internet y lo encontré en guifi·net”, explica Foglia. Y añade: “En guifi·net puedes diseñar las IP, los routings, el hardware… eres capaz de tomar decisiones y de diseñar rutas, trozos y comportamientos en Internet”.

Para Efraín Foglia “diseñar Internet es diseñar el trozo de red que tú quieras como quieras con un interés de federarse con otras redes que tengan los mismos valores”. “En el caso de guifi·net lo que queremos es federarnos con redes que entiendan Internet como un procomún. Por lo tanto, si yo genero un trozo de red y quiero que se convierta en Internet para federarla con otras, no me interesa hacerlo con grandes operadoras porque trabajan con otros modelos de valores”, explica. 

Un modelo para empoderar a la ciudadanía

A día de hoy guifi·net es multi titular: se trata de un bien común que gestionan todas las personas que forman parte de la iniciativa. Hay inversiones de empresas públicas, operadores, asociaciones o de la propia Fundación guifi·net. Gracias a ello, el proyecto posibilita un modelo bottom-up (de abajo a arriba) que permite el empoderamiento de la ciudadanía que ha estado marginada de las redes de conectividad

Así, a través de este modelo abierto, administraciones, empresas y ciudadanía han podido invertir en esta red común y proveerse de una propia estructura que hasta el día de hoy ninguna de las grandes operadores les había ofrecido. “Con guifi·net una comarca puede solucionar un problema endémico que tras años de insistencia un operador no les había resuelto, lo que permite que las personas que se habían ido a la ciudad para trabajar puedan volver al entorno rural de nuevo”, explica Jordi Clopés.

Hoy en día centenares de hogares y empresas acceden a Internet mediante conexiones de fibra óptica de guifi·net y miles lo hacen a través de radioenlaces.

Actualmente guifi·net cuenta con más de 37.000 nodos activos, la mayoría de ellos en Catalunya, pero también muchos otros en la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares, Madrid, Andalucía, Asturias o el País Vasco. Gracias a ello, hoy en día  centenares de hogares y empresas acceden a Internet mediante conexiones de fibra óptica de guifi·net y miles lo hacen a través de radioenlaces. Se calcula que más de 50.000 personas reciben servicio a través de la red procomún. 

Aun así, uno de los principales obstáculos del proyecto son las restricciones de las legislaciones estatales. “En pleno siglo XXI es necesario el acceso a Internet para garantizar derechos como la educación, la sanidad, la libertad de expresión o el trabajo. La ONU y los Estados tienen claro que el acceso a Internet es importante y la legislación europea intenta fomentar que se llegue rápido a todos los sitios y eliminar la brecha en las zonas rurales. No obstante, la legislación española pone muchas restricciones para que las administraciones puedan participar en proyectos como el de guifi·net, ya que sólo lo pueden hacer en formato de subvención o creando una nueva operadora”, concluye Clara Cusó.   

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Autor / Autora
Editora de contenidos de los Estudios de Ciencias de la Salud y de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación.
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